domingo, 8 de julio de 2012


´ABBAS IBN FIRNAS  “el hakim al-Andalus”


El primer hombre que se atrevió a volar como los pájaros. 


Ronda, ciudad natal de Abbas ibn Firnas 

Desde el principio de los tiempos, el ser humano, por motivos de supervivencia, siente inquietudes y curiosidad, busca respuestas y explicaciones a todo lo que le rodea. Las grandes civilizaciones se caracterizan por haber aportado su sabiduría a la humanidad. En esta gran aventura del saber, al-Andalus ocupa un lugar preeminente, ya que muchos  de estos sabios eran andalusíes. Uno de ellos fue Abu l-Qasim ´Abbas Ibn Firnas ibn Wardas. Es un personaje histórico poco conocido en España y por eso me gustaría contarles, en la medida de mis posibilidades, quien fue Ibn Firnás. 


Ronda, ciudad natal de Abbas ibn Firnas 

Nació en el año 810, en la bella ciudad de Ronda, en la provincia de Málaga. En aquellos tiempos se llamaba  Takoronna y formaba parte del Emirato de ´abd al-Rahman II. Los cronistas describen al emir así:

” alto, moreno, de nariz aguileña y bella, pupilas grandes y negras, párpados ennegrecidos, llevaba larga barba y se teñía con alheña.” 

Accedió al emirato con 30 años, y gobernó durante otros 30. Fue un gran mecenas, hombre culto, fascinado por la astronomía y la poesía. Bajo su gobierno se produjeron muchos cambios y avances  en Al-Andalus. Gracias a ´Abd al-Rahman II se amplió la mezquita de Córdoba, se construyeron alcázares, ribats y atalayas en distintas zonas de al-Andalus y se amurallaron las principales ciudades. El estado andalusí se fue afianzando, gozaba de moneda propia, la corte cordobesa estaba compuesta de poetas, astrónomos, matemáticos, científicos, músicos y demás sabios. Encargó a un grupo de expertos que viajaran a Oriente y compraran libros de materia diversa. Comenzó así la colección de la biblioteca de los Omeya. Bajo su emirato se produjeron rebeliones de los muladíes, que estallaron en distintos puntos de al-Andalus, en contra del gobierno central de Córdoba. Abd ar-Rahman II fue el gran impulsor de la ciencia y el arte, dando todas las facilidades para que al-Andalus iniciara la formación de su propia identidad. Surgieron sabios y artistas andalusíes , que pronto ya no emprenderían grandes viajes de estudios a oriente, sino que se fueron abriendo camino hacia el desarrollo de una entidad propia: la andalusí.

En ese ambiente nació ´Abbas Ibn Firnás, que desde muy joven mostró inquietud y curiosidad por casi todo. Pronto se trasladó a Córdoba, donde se formó académicamente y gracias a sus dotes poéticas logró entrar en la corte del emir abd al-Rahman II, donde Ibn Firnas coincidió con otros sabios como el músico y cantor persa Ziryab, el cual innovó y revolucionó las costumbres en al-Andalus y Yahya al-Ghazal, médico y diplomático de ´abd al-Rahman II, quien realizó embajadas importantes en nombre del emir a Bizancio o a la tierra de los mayus (los vikingos). 

http://dealandalusasefarad.blogspot.com.es/2012/08/embajada-de-al-ghazal-tierras-de-los.html

Ibn Firnás se mantuvo en la corte a la muerte de este emir y prestó juramento de fidelidad a su hijo y sucesor el emir Muhammad I.

Nuestro protagonista debió resaltar por su carácter audaz. Era un ser con gran imaginación y un ingenio inmenso. En la corte  se dedicaba a la poesía para el deleite del emir. Tenía también la responsabilidad de vaticinar el futuro con la ayuda de la astrología. Ibn Firnas, además dedicaba gran parte de su tiempo a la investigación e inventiva de artilugios. Para  algunos cortesanos, debió parecer un hombre extravagante, sufrió la envidia y los celos de sus detractores. Era un hombre con buen físico, de carácter despierto, inquieto que cultivó distintas y variadas facetas culturales y científicas.
A continuación cito a varios autores para que puedan tener una idea de la personalidad de Ibn Firnas.

... “es un espectacular exponente de la renovación cultural que la influencia ´iraquí provocó en al-Andalus, especialmente a partir de ´abd al-Rahman II.”
“Fue muy versado en las letras y uno de los hombres de mayor sagacidad y penetración “para captar los conceptos sutiles y los secretos de las bellas artes”

 …“conocía perfectamente el arte de la música, tocaba el laúd y cantaba acompañándose con él”… “era filósofo agudo, poeta, maestro experto en la ciencia de la astrología, práctico en la magia blanca y alquimista.”


El cronista Ibn Hayyan dijo de él: 

realizó importantes descubrimientos científicos y que fue inventor de ciertos aparatos y artificios que reportaron beneficio y provecho a los andalusíes”… “inventaba objetos curiosos y dignos de reyes, artilugios maravillosos y que causaban asombro, con bellas figura y movimientos fantásticos por sus cambios de color y por hacer vaciar las aguas de las albercas y de otros lugares. Para erigir sus estatuas en el palacio y cuidar de su estructura mecánica, pidió ayuda a Asbag, maestro de los carpinteros, a quien enseñó cómo actuar…según las técnicas de su arte.”  



El historiador y científico Julio Samsó  en su libro “La Ciencia de los Antiguos” dice que, con Ibn Firnas puede considerarse, que la ciencia y la tecnología andalusí empieza a mostrarse productiva, pese a que no se trate de un auténtico hombre de ciencias, sino más bien un cortesano con mucha curiosidad y que supo aprovechar sus conocimientos.

Ibn Firnas construyó e inventó artilugios para distintos usos. Me imagino la gracia que le haría a su mujer, tener la casa llena de materiales y planos de distintos tamaños. Escucharía a su marido hablando solo, mientras se encontraba enfrascado ideando algo nuevo. En fin, imaginación aparte, lo cierto es que Ibn Firnas construyó un reloj de agua llamado al-Maqata para el emir Muhammad I. Se trataba de una maquina que funcionaba por el impulso del agua que caía de un recipiente en otro por unos orificios o válvulas que se abrían y cerraban, regulando el paso del agua y así medían el tiempo. 

Gracias a Ibn Firnas, el occidente islámico conoció la técnica de la talla del cristal de roca. Ibn Firnas inventó una fórmula para la fabricación del cristal obtenido de elementos minerales, que se puso en práctica en los hornos de Córdoba. Este descubrimiento incentivó la industria del vidrio.   

Durante el emirato de ´abd al-Rahman II se produjo un importante auge en la astronomía y la astrología. No solo por el interés del emir en estas ciencias, sino también por una serie de fenómenos astronómicos ocurridos durante su gobierno. Hubo un eclipse solar casi total, luego un cometa atravesó el cielo de Córdoba, la ciudad fue testigo de una lluvia de estrellas fugaces y hacia el final de su emirato al-Andalus sufrió terribles inundaciones causando la desaparición de multitud de aldeas y pueblos. Quizá con la idea de tranquilizar la ansiedad de ´abd al-Rahman II, Ibn Firnas se ocupó de crear una esfera armilar. Este instrumento sirvió para fijar la posición de los astros en el cielo. Consistía en una serie de anillos insertados unos en otros. Cada uno con sus correspondientes escalas de medición, representando el ecuador, el horizonte, el zodíaco, etc. Estos anillos giraban en torno a un eje que no era otro que el polo norte y el polo sur.


 En relación con la astronomía, nuestro personaje estudió y empleó por primera vez en al-Andalus las tablas astronómicas de Sindhind originario de la India y que llegó al mundo musulmán de la mano de al-Jwarizmi. Estas tablas constituyen un sistema matemático astronómico para medir los ciclos del universo conocido.

Insistía Ibn Firnas en la observación del firmamento. La santa paciencia que debió tener la esposa de nuestro inventor, cuando vio parte de su casa “invadida” por una especie de planetario. La verdad es que dicen las crónicas que Ibn Firnás elaboró una esfera de cristal y en su interior plasmó una representación del cielo con estrellas y nubes, no contento con esto, construyó un mecanismo de luces y sonido para imitar los rayos y truenos. Seguramente no lo hizo con fines científicos, ni para fastidiar a su generosa esposa,  sino más bien para asombrar a sus invitados. 




Ibn Firnas es reconocido por estas hazañas científicas y técnicas, pero lo que convirtió a nuestro científico intrépido en un hito fue su tenacidad por intentar volar. Se pasaba horas y días observando los pájaros, los murciélagos y distintas aves. Su idea de volar se convirtió casi en una obsesión.  La paciencia de su esposa debió alcanzar su máximo exponente cuando advirtió que su marido estaba dispuesto a tirarse al vacío para ver si podía volar como los pájaros. Ibn Firnas debió de tranquilizarla cuando le explicó que lo haría con ayuda de un artilugio. ¿Otro? Pensaría ella. En fin, imaginaciones aparte, la historia de la aviación cuenta, que Ibn Firnas después de observar las aves, estudió distintas formas posibles de planear. Durante unos años estuvo construyendo una obra de ingeniería jamás visto hasta el momento. Buscó la madera adecuada para construir unas alas, que luego forró con tela de seda. Pensó que quedaría más bonito si las adornaba con plumas de aves rapaces. Los brazos del “aviador” irían sujetos a las alas de madera. 

Esta máquina de volar parece ser que estuvo provista de algún tipo de mecanismo para controlar el vuelo. La cuestión es que en Córdoba no se hablaba de otra cosa, cuando el extravagante Ibn Firnas dio la noticia. Había convocado a los cordobeses a los pies de la Arruzafa, para que pudieran ser testigos del primer vuelo del hombre. Sus enemigos no tardaron en intentar desacreditarlo, pero Ibn Firnas no tenía tiempo para preocuparse de los comentarios envidiosos. Llegó el día fijado, una multitud se agolpó en los alrededores de la Ruzafa de Córdoba. El gentío soltó un grito de asombro y señaló con el brazo a las alturas, cuando vieron aparecer a Ibn Firnas al borde de la colina, se colocó sus alas, fijó sus brazos a ellas, hizo un leve movimiento para ver si funcionaba el mecanismo y con toda la ilusión del mundo se lanzó al vacío. 

¡Su corazón casi estalló de alegría! Planeó durante algunos minutos. Estaría maravillado de las vistas desde las alturas. La muchedumbre, eufórica, lanzaba gritos entusiasmados, otros injurias, sus enemigos expectantes deseaban que algo saliera mal. El emir desde las terrazas de su alcázar logró ver al hombre-pájaro planear. Todo iba bien, hasta que el vuelo comenzó su descenso. Había llegado el momento del aterrizaje. Ibn Firnas veía cómo el suelo estaba cada vez más cercano, veía que la velocidad que llevaba no le permitiría realizar una toma de tierra gradual. ¡Oh dios! Pensaría el pobre Ibn Firnás cuando se percató del inevitable batacazo contra el suelo. La multitud comenzó a agitarse al prever lo que estaba a punto de ocurrir. Ibn Firnás no pudo evitar el doloroso y espectacular impacto con sus nalgas y sus piernas contra el suelo. Dio varias volteretas hasta que quedó tendido e inmóvil. Aquella aventura la costó meses de reposo, parte del cual debió hacerlo boca abajo hasta curar las heridas traseras. La esposa de Ibn Firnas resignada lo cuidó, pero al menos consiguió tener a su inquieto marido durante meses tranquilito en casa. Sus enemigos se mofaron de él:  

“¡Quiso aventajar al grifo en su vuelo,
y sólo llevaba en su cuerpo
las plumas de un buitre viejo!”
Si bien a Ibn Firnás no tuvo en cuenta construir una cola en el mecanismo, como él mismo luego reconoció, no deja de ser un hecho científico de suma importancia en el año 852 en al-Andalus. ´Abbas Ibn Firnás se repuso de aquel accidentado intento de volar. Continuó su labor investigadora y científica bajo el emirato de Muhammad I. Ibn Firnás murió a la avanzada edad de 77 años en Córdoba.

´Abbas Ibn Firnás es conocido y reconocido en los círculos astronómicos españoles. En su Ronda natal han inaugurado hace unos años un centro astronómico que lleva su nombre. 
Recién en el 2011 la ciudad de Córdoba lo homenajeó dando nombre al nuevo puente sobre el Guadalquivir.  
Sin embargo, en el mundo árabe se lo considera casi como un héroe. Se han emitido sellos que llevan su imagen, en la carretera que lleva al aeropuerto de Bagdad hay una estatua en su honor, y uno de los aeropuertos de la misma ciudad lleva su nombre. En el Mall Ibn Battuta de Dubai hay una representación en maqueta colgada del techo con la imagen de Ibn Firnás volando.

Un pionero de la aviación, siete siglos antes de Da Vinci y once siglos antes de los hermanos Wright.


Elisa Simon 


BIBLIOGRAFIA:

-          Julio Samsó:  “La ciencia de los antiguos” . Edición de la Fundación Ibn Tufayl de Estudios Arabes. www.ibnfutayl.org
-          Elías Terés: “´Abbas Ibn Firnas” al-Andalus XXV (1960)
-          Elías Terés: “sobre el vuelo de Ibn Firnas” al-Andalus XXIX (1964)
-          Ibn Hayyan: “Muqtabis”
-          Menéndez Pidal “Historia de España – vol. IV”. Traducción e introducción por Emilio García Gómez. Ed. Espasa-Calpe
-           Thomas F.Glick “Tecnología, ciencia y cultura en la España medieval” Ed. Alianza Universidad
-          Juan Vernet “Lo que Europa debe al Islam de España” Ed. Acantilado
-          Una descripción anónima de al-Andalus, traducción de Luis Molina CSIC 1983
-          Sa´id al-Andalusí “Libro de las categorías de las naciones” , trad. Felipe Maíllo Salgado. Ed. Akal 
- imagen: www.1001inventions.com 

PARA SABER MÁS: 

http://www.saudiaramcoworld.com/issue/200806/flights.of.fancy.on.manmade.wings.htm
http://www.grouporigin.com/clients/qatarfoundation/chapter2_7.htm

1 comentario:

  1. Ibn Firnás acuñó la frase de "ser un culo inquieto"
    Me imagino a los pobres cordobeses en las cantinas, cuando de repente entra este hombre y dice, ¿sabéis amigos míos que tengo un invento nuevo? Todos salen corriendo salvo los que estaban de pie en la barra, a los cuales se acerca Ibn Firnás y les dice , vosotros sí que sois mis amigos, os habeis quedado a ayudarme, ¿verdad? Y le reponden ellos. ¿Ayudar? Lo que pasa es que tenemos las posaderas bien doloridas y en carne viva y por eso no hemos podido correr con los demás. Si no, ¿de qué íbamos a estar de pie?

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