domingo, 17 de junio de 2018

YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO "HUERTA RUFINO" EN CEUTA


YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO "HUERTA RUFINO" EN CEUTA

Por Elisa Simon 

El I Encuentro Blogger "al-Andalus en la red" se celebró en Ceuta, del 13 al 15 de pasado mes de Abril. La mayoría de nuestras actividades tuvieron lugar en la Biblioteca Pública "Adolfo Suarez" inaugurada en otoño 2013. Es un edificio moderno de diez plantas, muy luminoso, multifuncional y acogedor, con instalaciones para diversos actos culturales y donde trabaja un equipo de profesionales de primer orden, sobre todo a nivel humano. En su interior se emplaza el yacimiento arqueológico "Huerta Rufino", compuesto por un conjunto de viviendas del siglo XIV, las cuales quedaron integradas en la biblioteca, fusionando presente y pasado en perfecta armonía.   


Biblioteca Pública "Adolfo Suárez" en Ceuta
interior de la biblioteca, con el yacimiento de Huerta Rufino
Una de las actividades de nuestro Encuentro blogger, fue una visita guiada de este yacimiento. Para ello nadie mejor, que el arqueólogo municipal de Ceuta, Fernando Villada Paredes. Un hombre encantador, máximo conocedor de todos los entresijos históricos de Ceuta. Con su grave y potente inició el recorrido mostrándonos una maqueta de las casas de Huerta Rufino. 

Fernando Villada, arqueólogo municipal del Ceuta 

La historia de las familias que las habitaron se inicia, cuando el valle del bajo Guadalquivir y la ciudad de Sevilla fue conquistada por Fernando III de Castilla en 1248. 
Muchos habitantes de esta zona del valle del bajo Guadalquivir se refugiaron en áreas como el Aljarafe sevillano, unos marcharon por tierra y otros zarparon desde el puerto fluvial en las galeras dispuestas por orden del rey para facilitar la evacuación de la ciudad. 
Por aquel entonces, una de las ciudades más grandes e importantes del Estrecho era Ceuta y hasta allí llegaron muchas familias llenas de incertidumbre y tristeza, cargando con su pasado.  

Los inicios no fueron fáciles. Habían dejado atrás su patria, sus pertenencias, sus vecinos y sus vivencias. Ceuta si bien era una ciudad desarrollada y hospitalaria, no disponía de la infraestructura para abastecer a los nuevos habitantes. El aumento de población y sus necesidades provocaron no pocos inconvenientes. Algunos decidieron probar suerte en otro destino, mientras que muchos sevillanos permanecieron, algunos alojados en casas de ceutíes. El tiempo fue pasando, la ciudad se expandió, en este caso hacia el sur, para crear nuevos espacios habitacionales. 

Al pie de una ladera, algo empinada, se levantó de nueva planta, un pequeño barrio o conjunto de viviendas hacia mitad del siglo XIV. Para ello el terreno tuvo que ser preparado en terrazas con la intención de poder construir y encajar en dichos desniveles las casas, las cuales se organizaban en torno a dos calles rectas.

yacimiento Huerta Rufino.  Una de las calles con las casas 

Aquellas familias andalusíes, ya integradas en la ciudad y habiendo conseguido alcanzar un nivel económico y social bastante alto, entraron a vivir en estas hermosas casas de tipo mediterráneo, construida en piedra o ladrillo, rectangulares y de una sola planta.  
Las dos calles antes mencionadas, que articulaban el barrio tenían la particularidad, que disponían de puertas que se cerraban por la noche, preservando así la intimidad. Se dice que había un sereno, que las abría y cerrada a petición de los vecinos. 

viviendas del yacimiento Huerta Rufino, construidas en terrazas. vemos los patios y las salas

Las familias no debían ser muy numerosas, ya que las dimensiones de sus viviendas varían desde los 50m2 hasta los 100m2, se accedía a ellas a través de un zaguán salvaguardando así la intimidad necesaria. 

Las mujeres y niños pasaban gran parte del día en el patio, que era el centro de la vida doméstica y de la vivienda. Sobre suelo de ladrillo o losas cuadradas jugaban los niños, mientras las madres se ocupaban de sus quehaceres. Estas personas tenían un toque de sofisticación. Les gustaba decorar los umbrales de las puertas de las estancias con una cenefa de azulejos.



Las habitaciones, que se desplegaban desde el patio, solían tener varias funciones en las casas más pequeñas. Una misma sala se usaba para comer,  dormir o realizar labores. Mientras que las casas más grandes, disponían de una estancia alargada, con sendas alcobas en los extremos, donde se recibía a las visitas.

Todas ellas contaban con una cocina, su espacio para fogones y alacenas.  
Las viviendas tenían letrinas y agua corriente, que se suministraba a través de un aljibe situado en el patio, que captaba el agua fluvial y la almacenaba. Con esa misma intención los tejados se construyeron inclinados hacia el patio.



Estas familias sabían distinguir los objetos de calidad, eran exigentes a la hora de hacerse con un ajuar. No escatimaban en gastos. Las mesas se llenaban de diversos tipos de enseres cerámicos como lebrillos, ataifores, platos, jarras, vasos de la más alta calidad, incluso importados de Málaga, como la loza dorada o del reino meriní con cerámica en azul cobalto. 




Más de una fiesta se debió de animar con el sonido melódico de la flauta de hueso de ala de buitre.



Los amigos e invitados quedarían asombrados por la decoración de los zócalos pintados de muchas de estas casas. No era lo habitual en las viviendas ceutíes del siglo XIV, si bien estas viviendas no eran palacios, sí que se asemejaban a ellos por este tipo de decoración en sus muros.



Contrataron artistas, que debieron trabajar in situ realizando el trazado y pintura de los zócalos.
Para ello debieron realizar un tratamiento sobre la pared a base de mortero de cal, para luego enlucirlo con estuco en finas capas antes de trazar el diseño a base de dibujos geométricos partiendo de estrellas de cinco y ocho puntas,  repetidos a lo largo del zócalo, con ayuda de cartabones y escuadras realizados con precisión. Luego debieron preparar el color rojizo, conseguido a base de óxido de hierro natural, llamado almagra. 





Estas hermosas y lujosas viviendas estuvieron habitadas hasta 1415, cuando se produjo la conquista portuguesa de la ciudad de Ceuta. Los descendientes de aquellos andalusíes, repitieron la historia. Recogieron los enseres que pudieron y dejaron sus viviendas atrás. Desde entonces nadie más volvió a habitarlas, cayendo en el olvido. Sobre sus ruinas se hicieron huertas, como la de Rufino y así fue hasta, que en el siglo XX, los arqueólogos descubrieron la historia de estas familias. Con respeto y mimo ellos fueron poco a poco recomponiendo los trozos de sus vidas ….



BIBLIOGRAFÍA:

-               Biblioteca Pública de Ceuta. “Retazos de la Ceuta del siglo XIV” El yacimiento arqueológico de Huerta Rufino, por Fernando Villada Paredes

AGRADECIMIENTO:


Desde este blog quiero agradecer la generosidad de Fernando Villada y Carmen Navío, por transmitir sus conocimientos. Gracias por recuperar la historia de estas familias y gracias por el cariño y amistad que hemos recibido, durante nuestro Encuentro. 

Fernando Villada Paredes, arqueólogo municipal de Ceuta 

Carmen Navío, artista y ceramista. Nos ofreció un taller de estuco, donde intentamos reproducir el dibujo de los zócalos del yacimiento de Huerta Rufino. Entre nosotras dos, está mi amigo y compañero blogger, Alejandro Pérez Ordóñez. 


sábado, 12 de mayo de 2018

I ENCUENTRO BLOGGER "AL-ANDALUS EN LA RED"

Crónica de un Encuentro

I Encuentro de blogger “al-Andalus en la Red”
Ceuta, del 13 al 15 de Abril de 2018
Biblioteca Pública del Estado de Ceuta “Adolfo Suarez” 

Patrocinado por: Instituto de Estudios Ceutíes, Fundación Premio Convivencia y la Ciudad Autónoma de Ceuta

Este artículo es la narración de un sueño cumplido. La idea surgió cuando me di cuenta, que en las redes sociales mis compañeros bloggers de la misma temática, compartíamos seguidores. Me imaginé entonces una “quedada”, un encuentro para conocerlos y acercarme a mis compañeros blogger. Ellos son Alejandro Pérez Ordóñez, autor del blog “Al-Andalus, Arqueología e Historia”, José María García Flores, autor del blog “Patrimonio del Bajo Guadalfeo”, Virginia Luque Gallegos del blog “El Diván de Nur” y Mabel Villagra “Historia y Arabismo”.





Mantenemos comunicación diaria. Contacté con ellos, quedaron encantados con la idea y juntos trazamos un proyecto, que presentamos en diversas localidades. Un día nos llegó la feliz noticia de que al arqueólogo de la ciudad de Ceuta, Fernando Villada Paredes le había gustado el proyecto y estaba dispuesto a presentarlo ante la administración ceutí. Fernando aportó sus propuestas e ideas, por lo que, entre todos, convertimos este I Encuentro, en un evento alucinante, emocionante, dinámico, divertido, entretenido y todo ello en torno a al-Andalus. ¡Estábamos encantados!
Las circunstancias se presentaron de tal forma, que sólo pudimos asistir a Ceuta Alejandro y yo. Nos acompañó en todo momento nuestro amigo y seguidor número uno, Diego, que hizo su viaje desde Madrid para compartir con nosotros este Encuentro.







Repletos de nervios y expectantes salimos de Algeciras bajo una gran tempestad. Atravesando el Estrecho de Gibraltar, la tormenta se fue disipando, mientras aparecían claros en el cielo. Cuando atracamos en Ceuta, el tiempo había mejorado considerablemente, tanto que decidimos ir al hotel dando un paseo. ¡Ceuta nos dio una calurosa bienvenida! Frente a la puerta califal y junto a la costa, el gran geógrafo del siglo XII al-Idrissi, natural de Ceuta, nos saludó desde su pedestal custodiado por una colonia de gatos. A lo largo de nuestro paseo diversos bustos de hombres de la antigüedad, griegos y romanos, nos narraron la relación de Ceuta con la mitología. Así llegamos hasta una colosal estatua de Hércules, sosteniendo las famosas columnas, que separaban los mares. Sin darnos cuenta, habíamos llegado al hotel. Nos instalamos. Fernando Villada vino a recogernos. Él es un hombre corpulento, moreno de ojos profundos, de aspecto tranquilo, nos esperó fumando pipa. Su voz es cálida y pausada. Es un ser amable, generoso y hospitalario. Nos acompañó en todo momento, velando por todo aquello que pudiéramos necesitar. Me hizo mucha ilusión conocerlo en persona.

Llegamos a la Biblioteca Pública “Adolfo Suarez”, donde tuvieron lugar la mayor parte de las actividades. El edificio es único, porque en su interior alberga un yacimiento meriní, llamado “Huerta Rufino”. Se trata de un conjunto de viviendas del siglo XIV, que conviven en armonía con las estructuras modernas y funcionales de la Biblioteca Pública. Allí nos esperaban los miembros de las diversas instituciones, que patrocinaron este evento. Rocío Valriberas, directora del Instituto de Estudios Ceutíes, Ernesto Sáenz de Navarrete, director de la Fundación Premio Convivencia, Enrique, quien se encargó de la exposición de fotografía, Pilar Fernández, del IEC, Carmen Navío Soto, artista ceramista y un encanto de mujer. Su esposo Andrés Ayud, José Antonio Alarcón, Toño Campoamor, un hombre alto,  pura simpatía y paciencia, encargado de la técnica y las redes sociales de la Biblioteca. Muchas personas nos saludaron cariñosamente. La televisión nos pidió una entrevista. Yo miraba hacia un lado y otro. A partir de esa calurosa bienvenida, me sentí abrumada, tan feliz, que todo el fin de semana estuve flotando en una nube. Mi corazón latía con fuerza, mis emociones se mantuvieron en una montaña rusa.

El viernes 13, inauguró el Encuentro, la directora del Instituto de Estudios Ceutíes, Rocío Valriberas, a continuación, el Consejero de Educación y Cultural de la ciudad de Ceuta, Javier Celaya, nos dio la bienvenida y habló, con entusiasmo, de este Encuentro. 



Opinó que le parecía una iniciativa novedosa, indicó la importancia de los blogs como herramienta para el aprendizaje, además de difundir el Patrimonio. A continuación, Alejandro y yo pronunciamos unas palabras, agradeciendo la materialización de nuestro proyecto y dimos la bienvenida a todos aquellos interesados. 



Fueron también inauguradas las exposiciones: una de fotografía “Enfocando al-Andalus” de Daniel Artos Faza para mi blog “De al-Andalus a Sefarad”.
Se trata de una serie de imágenes ordenadas cronológicamente, mostrando lugares y monumentos andalusíes, por donde pasamos a diario o que tenemos en nuestro entorno y, sin embargo, no nos paramos a fijarnos con detalle. Cada fotografía va acompañada de un texto alusivo a ese lugar o edificio y mencionado por un cronista, poeta o viajero de época andalusí.
La exposición organizada por la Biblioteca “investigar y dar a conocer al-Andalus”, donde se exhibieron los fondos bibliográficos de la Biblioteca de temática andalusí. Entre los libros se encontraba el de nuestra compañera Virginia Luque Gallegos, del blog “El Diván de Nur”. Ella publicó en el 2017 un interesante libro editado por Almuzara, titulado “El legado de al-Andalus, herencia andalusí y morisca en el Magreb”. Se trata de un trabajo de investigación muy profundo y exhaustivo, en el que Virginia da a conocer la herencia andalusí en el norte de África. Es un libro altamente recomendable.
Aquella primera noche, se cumpliría otro sueño: compartir un evento andalusí con mis queridos amigos los músicos Eduardo Paniagua, César Carazo y Wafir Sheij, ellos deslumbraron con el repertorio de música andalusí, sefardí y cantigas de Santa María dentro del programa “El viaje de Ziryab”.



El escenario era único, la sala principal de Biblioteca tenía como telón de fondo el yacimiento de “Huerta Rufino” donde retumbaba el sonido del laúd de Wafir, el salterio de Eduardo, el violín de César, el canto, la darbuqa, la flauta. En Huerta Rufino, encontraron una flauta en las casas de los siglos XIII y XIV. Las familias que allí vivían también disfrutarían de melodías hermosas, como las que estábamos escuchando. En aquel ambiente se sentía una energía que vibraba por todo lo alto.
Este primer día fue tan excitante, que no pude dormir …

Al día siguiente Alejandro y yo debíamos presentar nuestros blogs, e hicimos una presentación conjunta del blog de nuestro amigo José María García Consuegra-Flores “Wadi-l-faw, Patrimonio del Bajo Guadalfeo”. José, quien por circunstancias no pudo asistir, trabajó mucho en la organización de este Encuentro y era justo mencionarlo, haciendo que de alguna manera estuviera presente.

Alejandro, decidió presentar su blog “Al-Andalus, Arqueología e Historia”, de pie con micrófono en mano. Alejandro, muy suelto, expuso su trabajo en el blog, explicó cómo llegó a crearlo. Nos presentó a su amigo y compañero del blog, Rafael Galán, fotógrafo profesional, quien aporta su arte a las explicaciones de Alejandro.



Por mi parte, presenté mi blog “De al-Andalus a Sefarad” en dos partes. Muy nerviosa, expliqué los motivos que me llevaron a crearlo y cómo me organizo para escribir los artículos. En la segunda parte de mi intervención, se cumplió otro sueño: compartir con Eduardo Paniagua una selección de poemas del rey al-Mu´tamid. Eduardo me acompañó con el salterio, mientras que yo intentaba, como mejor supe, recitar hermosos versos trazados por al-Mu´tamid, primero poeta y luego rey de Sevilla, en el siglo XI.



La mañana terminó con una interesante mesa redonda, donde participó Eduardo Paniagua, Alejandro y yo, siendo el moderador José Antonio Alarcón.

Después del almuerzo y SIN café, comenzó una actividad muy divertida e interesante. El taller de estucos pintados andalusíes a cargo de la maravillosa Carmen Navío. Ella nos habló de los estucos pintados hallados en las viviendas del yacimiento “Huerta Rufino”. Se trata de unos dibujos geométricos, que nosotros debíamos pintar sobre un trozo de estuco en blanco. Ella nos proporcionó todo lo necesario, nos explicó cómo pintar y nos animó. 




Con mucha vergüenza, comencé a intentar trazar líneas, copiando la geometría. Después de un buen rato, mientras Carmen nos elogió, nos invitó a pintar otro trozo de estuco con el motivo que nosotros quisiéramos. Ahí se me fue la vergüenza, me solté y disfruté mucho sobre todo de la buena compañía y el ambiente tan lindo que imperaba en aquella sala de la primera planta de la Biblioteca.

Alejandro trazando el diseño de las viviendas de "Huerta Rufino" 

Después de nuestra actividad creativa, Fernando nos hizo una detallada visita al yacimiento “Huerta Rufino”, durante la cual nos aclaró muchas dudas y nos hicimos una perfecta idea de cómo vivían aquellas familias, procedentes de al-Andalus. Les ofreceré toda la información en un próximo artículo.



Aún no había terminado la tarde, cuando Fernando nos llevó a ver el hammam árabe de la ciudad. Nos trasladamos, con la imaginación al siglo XII-XIII. Escuchamos el sonido suave del agua recorriendo el pequeño baño a través de sus tres salas.

acceso al baño árabe de Ceuta, datado entre los siglos XII-XIII 

El intenso día se cerró con una linda cena con nuestros amigos ceutíes.

Aquella noche caí como un saco de papas y dormí como un angelito.

Llegó el domingo y último día de nuestro Encuentro. La actividad de la mañana estuvo dirigida, una vez más, por Fernando Villada. Nos llevó a nosotros y al grupo de participantes al Museo de la Basílica Tardorromana, situado cerca del Mercado Central o como lo llaman los ceutíes “el zoco”.



Hacia 1987 comenzaron las intervenciones arqueológicas en esa zona de la ciudad, con la intención de abrir una calle. Se descubrieron entonces los restos de una necrópolis y basílica de época tardorromana. Debido a la importancia y el gran valor de estos vestigios se logró la declararlos BIC en 1991.
Felizmente se pudo construir el Museo, protegiendo el yacimiento y ofreciendo ser visitado.
Esta Basílica y necrópolis es un testimonio casi único del cristianismo en la Antigüedad Tardía en esta zona del norte de África. Los restos que se conservan muestran un edificio rectangular de tres naves, siendo la central más ancha y más alta, que las laterales. El ábside añadido en una ampliación está orientado al sur, convirtiendo esta basílica en excepcional en el norte de África.
A lo largo del recorrido, Fernando explicó los diversos tipos de enterramientos así como las vitrinas con fragmentos de lápidas.
El Museo alberga piezas de distintas épocas, haciendo un recorrido por la historia de Ceuta hasta la conquista portuguesa en 1415.
Dentro de nuestra temática andalusí, me impresionó sobremanera “toparme”, de pronto, con los restos de la madrasa meriní “al-Yadida”.

viga de madera de la madrasa al-Yadida de Ceuta, meriní del siglo XIV. con inscripciones cúficas

Se trata de una hermosa y delicada viga de madera labrada con inscripciones cúficas y parte del artesonado que cubría una sala de la madrasa. Es un trabajo realizado por expertos alarifes conocedores de la geometría. Descansa esta viga sobre magníficas columnas con capiteles meriníes, que recuerdan los nazaríes.
Hacia un lado se exponen dos capiteles con inscripciones, que debieron adornar una entrada a una sala de la madrasa.
Un brocal de pozo con cenefa una linda cenefa en el borde superior, que muestra inscripciones en árabe, deseando salud y felicidad a las personas que de él se abastecían.

Se acercaba uno de los momentos más esperados y soñados. La visita a la Puerta Califal de Ceuta. Fue muy emocionante, hacía años que deseaba verla y ahí estaba. No me lo podía creer.

Puerta califal de Ceuta, siglo X. 

Una vez más me sentí abrumada, mi corazón latía con fuerza y no sabía dónde mirar primero. Desde la parte más alta de la escalera metálica, la puede ver, allí abajo … enmarcada en un espacio muy pequeño.

Seguimos a Fernando, mientras el grupo bajaba la escalera, yo permanecí quieta, de pie, durante un rato. Alejandro y Diego me sacaron de mi letargo y bajamos juntos. A un lado teníamos la muralla omeya levantada en sillares con añadidos almohades en ladrillo. El grupo escuchaba las explicaciones de Fernando quien, con gran maestría, supo explicar el entorno, nos indicó el valor arqueológico e histórico que se encontraban en poco más de 100 m2, remontando su origen, hasta ahora, en época prehistórica. En ese espacio, la protagonista es la Puerta Califal. Era el acceso principal a la medina, siendo una puerta en recodo, muestra una cenefa con decoración en ocre o rojizo, siguiendo un patrón decorativo.


En aquellos tiempos, entre el recién instaurado califato, bajo Abd ar-Rahman III y el gran Al-Hakam II, la dinastía Omeya estuvo presente en el Magreb. De esta manera demostraban su fuerza, su poder en el Mar Mediterráneo frente al califato fatimí.
Me imaginaba a las personas atravesando esa puerta, majestuosa el bullicio de una ciudad abierta, con gente procedente de distintos países. Zocos que ofrecían productos de todas partes, se escucharían dialectos diversos. Mientras me imaginaba todo ello la voz sonora de Fernando se impregnaba en aquellos muros. Toqué la puerta, vibraba … pude sentir la cantidad de energía que emanaba de aquel lugar.
De pronto, había llegado el momento de trasladarnos a la siguiente cita. Alejandro, Diego, algunos pocos y yo fuimos los últimos en salir. Alejandro y yo nos giramos, una vez más, una foto más, otra última …

Tuvimos que ir en busca del grupo, que ya se había adelantado en dirección al Museo de las Murallas Reales, para admirar la exposición dedicada al granadino Mariano Bertuchi “Un pintor en la memoria”. 




Una linda muestra organizada según las diversas facetas creativas de este artista. Oleos, dibujos, acuarelas, sellos, cartelería, postales. Nos lo enseñó de forma amena y muy interesante las guías oficiales, Maribel Gómez Carracao e Isabel Ruiz Gualda. 



Hacía el mediodía tantas emociones, cultura y arqueología nos abrió el apetito.
Ya se acercaba el fin de fiesta. Fernando, Carmen, Andrés, Maribel, Isabel, Toño, nosotros y el grupo de participantes nos subimos a un bus, que nos llevó hacia lo más alto del Monte Hacho. Allí llegamos al Restaurante Oasis, allí nos esperaba una hermosa mesa en un lugar muy acogedor. Nos sentamos y enseguida nos sentimos muy cómodos. Un amable camarero nos fue sirviendo, uno tras otro, un riquísimo, abundante, colorido y sabroso almuerzo de convivencia a base de platos marroquíes. Lo mejor … ¡la compañía!
Charlamos, nos reímos, nos divertimos mucho. Después de tanta comida, nada mejor que un té a la menta para la digestión, y claro no podían faltar los pastelitos marroquíes. ¡Para chuparse los dedos!

Se acercaba la hora de tomar el ferry. Nos debíamos despedir. Mucha emoción, abrazos, besos. Alejandro y yo agradecimos, una vez más, tanta hospitalidad y cariño. Agradecimos la dedicación, la implicación, la generosidad, la simpatía, la solución fácil a cualquier contratiempo.

Un abrazo más …,una foto …,“ay, que debemos embarcar” … Con una inmensa sonrisa en la cara nos subimos al ferry Alejandro y yo. ¡Cuánta alegría! ¡Qué experiencia! Mi corazón latía a mil por hora. Alejandro y yo no paramos de hablar, hasta que desembarcamos en Algeciras.
Fernando nos envió un whatsapp, preguntando cómo había sido la travesía …

Amigos, a lo largo de los próximas semanas me centraré en cada uno de los lugares que hemos visitado. Ceuta es una ciudad a descubrir, es una ciudad abierta, que recibe al visitante con hospitalidad. Tiene un patrimonio único en un enclave tan especial como es el Estrecho de Gibraltar hacia un lado y el mágico Marruecos hacia el otro. Es una ciudad portuaria mediterránea, lo cual la convierte en rica en historia y cultura de los pueblos a lo largo de la historia.  

Así de sonrientes estuvimos los tres días del Encuentro en Ceuta ... Alejandro y yo 

NOTA: 

- los vídeos compartidos en este artículo, fueron realizados por el Instituto de Estudios Ceutíes, habiendo cubierto todas las actividades de este 1.Encuentro blogger.