miércoles, 2 de mayo de 2012

Rabí Abraham Ibn Ezra, un sabio sefardí


Rabí ABRAHAM BEN MEIR IBN EZRA, un sabio sefardí andalusí.
En este artículo los quiero acercar a un personaje andalusí que se llama Abraham ibn Erza. Nacido en la ciudad de Tudela hacia el 1089, Abraham fue un hombre polifacético: poeta, filósofo, científico y exégeta. Su gran proeza fue la difusión del saber andalusí por distintos países europeos en pleno siglo XII. En aquella época  Tudela formaba parte de la taifa de Zaragoza, donde gobernaba la dinastía Hudí (1) bajo el príncipe al-Musta´in. Esta ciudad situada en el valle del Ebro cerca de la frontera con el reino de Castilla y Aragón, al norte de la ciudad de Zaragoza, formaba parte de la marca superior (2)de al-Andalus. Abraham era un sefardí cuya infancia y juventud  transcurrió tranquila y feliz en esta ciudad, donde se dedicó desde muy joven a la poesía y al disfrute de buenas amistades, como la de Jehuda ha-Leví. Se inspiró en temas de la vida diaria, asuntos prosaicos y triviales. Con humor describe personajes de la vida cotidiana, habla de los juegos de azar o el ajedrez en un magnífico poema.
A continuación copio tres poemas de ibn Ezra compuestos en sus años de juventud en Tudela:

“Si temprano a casa del magnate me dirijo,
Me dicen:”Se ha ido a cabalgar”;
Si por la noche vuelvo,
Me explican:”duerme ya”.
O sube a la carroza,
O sube al lecho.
¡Ay del hombre miserable,
Nacido sin estrella!”


“Tengo un manto que parece una criba
Para cerner el trigo o la cebada;
Cual tienda lo despliego en plena noche,
Y las estrellas de lo alto le ponen lámparas;
Contemplo en su interior la luna y las Pléyades,
Y el fulgor de Orión que sobre él fluye.
Me fatigo al contar sus agujeros,
Que parecen los dientes de una sierra.
Esperar que un hilo cosa sus jirones
Por la trama y la urdimbre es cosa vana.
Si una mosca le cayera con ímpetu,
Como el simple, pronto se arrepentiría.
¡Dios mío, cámbiamela por una capa que me sirva
De gloria y deje en buen lugar a la costura!”


“Levanta, perezoso,¿hasta cuándo dormirás?
Mira la hormiga que recoge grano;
No he visto ningún gato dormido
Que se le metan los ratones en la boca”.

La ciudad de Tudela y la taifa andalusí de Zaragoza cayeron en manos cristianas en 1119, cuando el rey Alfonso I “el batallador” la conquistó para la corona de Castilla. Parece ser que comenzó así el largo peregrinaje de Ibn Ezra, primero por al-Andalus. Debemos tener en cuenta que, por aquellas fechas, dominaban los almorávides (3) el territorio de al-Andalus. Abraham ibn Ezra visitó varias ciudades, tales como Sevilla y Córdoba. En esta ciudad hizo buena amistad con Yosef ibn Saddiq.  Mantuvo un contacto muy estrecho con la ciudad de Lucena, centro cultural y religioso sefardí por excelencia en al-Andalus. Realizó varios viajes al norte de África, donde pudo constatar el avance de los almohades (4) en el Magreb.
 A medida que pasaba el tiempo, los acontecimientos políticos y sociales en al-Andalus hacían presagiar cambios. Los almorávides estaban en declive, mientras los almohades iban ganando terreno en el Magreb y amenazaban con llegar hasta al-Andalus. Ibn Ezra, al igual que muchos andalusíes veían en la intransigencia almohade el inicio de tiempos difíciles para los sefardíes.  
A medida que Abraham fue madurando y viajando su poesía se fue adecuando a las circunstancias  que le tocaron vivir.
En 1140 decidió dejar Sefarad. Desconocemos los motivos. Pudiera ser por la difícil situación para los sefardíes bajo el dominio almohade, pero también por la tristeza de la conversión al Islam de su hijo Yishaq y la marcha de éste a Egipto junto a su viejo amigo Jehuda ha-Leví. Se produjo así el segundo éxodo de nuestro personaje, en este caso a través de distintos países  europeos.
Se instaló en Italia, en la ciudad de Roma, donde fue muy bien recibido por la comunidad judía. Para los judíos italianos Abraham supuso una fuente inagotable de sabiduría. Ellos desconocían la cultura andalusí, por lo que, ávidos de saber, requerían a Ibn Ezra la composición de un sinfín de manuales cortos y largos sobre todo tipo de temática, tanto lingüística como científica y religiosa. De esta manera el sefardí se pudo ganar el sustento.  
“Y de su tierra partió, que es Sefarad
Y a Roma bajó con el alma turbada”…

En Roma escribió amargos poemas acerca de la desgracia ocurrida a los sefardíes en al-Andalus, en 1146, cuando éstos no aceptaron la conversión  bajo el dominio almohade. Quiero explicar que los almohades fueron relajando su ortodoxia y las siguientes generaciones nacidos ya en al-Andalus. Fueron amantes del arte, la ciencia y la cultura. Se produjo un auge de la cultura andalusí. Los gobernantes fueron mecenas y hubo un gran desarrollo artístico e intelectual bajo los almohades. Sin embargo, aquellos almohades llegados desde las montañas del Atlas en el Magreb fueron los responsables de la destrucción de la bella ciudad de Lucena y los sefardíes se vieron forzados a emigrar a otras zonas, incluso al reino de Castilla o Navarra.    
Desde Roma, escribió estos tristes versos:

¡Ay! Sobre Sefarad ha caído del cielo la desgracia;
“mis ojos, mis ojos vierten aguas”.
Mis ojos lloran, cual manantiales, por la ciudad de Lucena;
Libre de tacha, sola, allí vivió la comunidad exiliada,
Sin cambio alguno durante mil setenta años.
Mas le llegó su día, huyó su población, se quedó viuda,
Sin Ley, sin Escrituras, sellada la Misnah,
Estéril el Talmud, perdió toda su gloria.
Sicarios y hombres violentos van de acá para allá;
El lugar de oración y de alabanza se convirtió en casa de orgía.
Por eso lloro y golpeo las manos;
En mi boca hay perpetua elegía.
Sin cesar repito:
“¡Oh si mi cabeza se tornara aguas!”
¡Ay! Sobre Sefarad ha caído del cielo la desgracia
“mis ojos, mis ojos vierten aguas”
Mi cabeza rasuraré y gemiré amargamente por la aljama de Sevilla,
Por sus príncipes muertos y por sus hijos cautivos,
Por sus delicadas hijas, a religión extraña entregadas.
¿Cómo fue abandonada Córdoba y convertida en desolado mar?
Allí sabios y poderosos murieron de hambre y sed.
Ningún judío, ni uno solo, ha quedado en Jaén ni en Almería,
Ni en Mallorca ni en Málaga resta refrigerio alguno:
Los judíos que sobrevivieron cruelmente fueron heridos.
Por eso me lamentaré amargamente y mucho plañiré,
Y mis gemidos a causa de mis dolores fluirán como aguas.
¡Ay! Sobre Sefarad ha caído del cielo la desgracia
“mis ojos, mis ojos vierten aguas”

Pasados cinco años, se trasladó a Lucca durante un año para luego vivir otro año en Mantua. Allí escribió “Sefer Sahot”, la primera gramática del hebreo, que contiene un capítulo dedicado a la poética hebrea.  Vivió también en Salerno y Verona. Su actividad literaria e intelectual en su etapa italiana fue muy fructífera. Abraham supo transmitir la poesía y la lingüística, la filosofía andalusí, las ciencias andalusíes, como las matemáticas, la astrología, la astronomía. Las comunidades le pidieron traducciones de textos árabes. Se convirtió en un magnífico maestro y tenía muchos seguidores.
Hacia 1148 se trasladó a Francia, donde lo encontramos en la Provenza. Aquí aprovechó para escribir numerosas obras de estudio de la religión hebrea. Hizo amistades intelectuales como Ya´qob Tam con el que intercambió poemas. En este país la comunidad judía también se interesó mucho por los conocimientos de Ibn Ezra. Abraham siguió escribiendo y difundiendo el saber de al-Andalus.  En aquella época fue testigo de la Segunda Cruzada convocada por el Papa Eugenio III y contó con el liderazgo de varios reyes europeos, entre ellos el rey de Francia Luis VII.
En 1158 decidió viajar a Inglaterra. En Londres no cesó de estudiar y escribir obras, como Sefer Yesod mora´, es un tratado filosófico religioso. En él se encuadran las ideas filosóficas de Ezra. Se trata de una monografía sobre la lógica de los mandamientos. Es una obra breve, donde predominan las ideas neoplatónicas. La filosofía de Ezra se concentra en la salvación del individuo, a diferencia de la tradición rabínica, que defiende la redención colectiva del pueblo judío. Otra obra importante fue “Hayy ben Meqitz”, un cuento o alegoría filosófica, escrito en prosa rimada hebrea. Ibn Ezra se interesó mucho por la liturgia, dedicando más de 500 poemas a dicho tema religioso. Estudió profundamente la Torá, para entender narraciones bíblicas y los mandamientos, aplicando la racionalidad y el neoplatonismo.
En 1161 regresó a Francia, se estableció en Narbona. Tanto la fecha como el lugar de su muerte es discutida hasta el día de hoy. Si bien parece aceptada la fecha de su muerte en el año 1167. Unos historiadores dicen que murió en Calahorra, mientras que otros defienden que murió en Rodas.
Ibn Ezra divulgó y enseñó  a los judíos europeos la cultura andalusí. Gracias a él el legado andalusí llegó a lugares como Italia, Francia o Inglaterra en unos tiempos donde el fanatismo religioso imperaba por encima del ansia de saber.
(1)   Dinastía de los Banu Hud, una familia de origen árabe, que alcanzó el poder de la taifa en la zona de la marca superior, después de la caída del Califato y cuya capital era Zaragoza.
(2)    La marca superior era una de las divisiones administrativas y militares en las que se dividía el territorio de al-Andalus. Situada al nordeste de al-Andalus en el valle del Ebro.
(3)    Se conoce como almorávides (en árabe: المرابطون al-Murābitun, sing. مرابط Murābit  es decir, "el morabito ", es una especie de ermitaño musulmán). Eran monjes-soldado salidos de grupos nómadas provenientes del Sahara. 
(4)   Los almohades (en árabe: الموَحدون, Al-Muwahhidun) «los que reconocen la unidad de Dios». Fueron una dinastía musulmana de origen bereber, que dominaron el norte de África y el sur de la Península Ibérica desde 1147 a 1269.Los almohades surgieron en el actual Marruecos en el siglo XII, como reacción a la relajación religiosa de los almorávides.   

Bibliografía:
-          Poetas hebreos de al-Andalus, Antología. Angel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás, Ediciones El Almendro – Córdoba
-          Judíos Españoles de la Edad de Oro (Siglos XI y XII). Antonio Antelo Iglesias, Fundación Amigos de Sefarad. Madrid 1991
-          Red de Juderías de España. Caminos de Sefarad. Editor Alfonso Martínez
-          Literatura Hebrea en la España Medieval. Ángel Sáenz-Badillos. Fundación Amigos de Sefarad. Madrid 1991 

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