sábado, 17 de marzo de 2012

Bienvenidos al blog de al-Andalus a Sefarad


Bienvenidos al blog de al-Andalus a Sefarad. 







Me gustaría presentarme y explicar los motivos de mi pasión por al-Andalus, en parte razón de ser de este blog, donde sólo cabe la cultura, la historia y el arte. El respeto y el conocimiento serán sus pilares, en un intento por acercar a quien esté interesado aspectos de la vida en al-Andalus, la convivencia entre religiones, el desarrollo de la ciencia, lo que inspiró a los poetas andalusíes, la belleza de sus palacios. Me gustaría contarles los personajes ilustres y carismáticos que habitaron estas tierras a lo largo de su historia. Antes de nada, les contaré, cómo empezó todo.
Me llamo Elisa Simon, soy argentina, he vivido en Alemania y el destino me trajo a Sevilla.
Recuerdo aquella tarde, de hace 27 años, cuando bajé del tren en la estación de Plaza de Armas. Sevilla me impactó. Un aire, un suspiro, un ángel me atravesó.
Era invierno, pero no hacía frío, las farolas alumbraban tímidamente la ciudad.
Me fascinó su luz natural, el color del cielo. Me gustó su gente con sus luces y sus sombras: alegre, extrovertida, con arte, pícara, amante de su ciudad, altiva y a veces algo superficial.


  
Aquella misma tarde, salimos mi madre y yo a pasear sin rumbo… pero, ocurrió que yo sabía el camino. Fue una sensación extraña, como si ya hubiera estado allí. Las calles estaban animadas, los jóvenes reían, parejas melosas se paseaban ajenas a lo que ocurría a su alrededor, familias con niños y suegra miraban escaparates. Los bares y locales de ocio estaban repletos de gente, hablando a los gritos y riendo.  
Aquel primer paseo nos llevó directamente hasta la Catedral. De repente, al final de la calle Alemanes, girando a la derecha me di de bruces con la Giralda almohade.
Gigante, imponente, casi prepotente me miró, llena de luz. Yo no pude articular palabra y una enorme emoción me paralizó.





La Giralda seguía mirándome con aires majestuosos, y en ese instante Sevilla me guiñó un ojo, me tomó de la mano y yo me dejé llevar.
Comenzó así mi relación particular con la Sevilla andalusí, Isbiliya.   
Me emocionaba saber que estaba pisando el mismo suelo que en su tiempo hicieron reyes, poetas, sabios, científicos, médicos, músicos, etc.

En uno de mis primeros paseos de la mano de Isbiliya, me contó con todo lujo de detalles su historia andalusí: de cómo había sido conquistada por Musa b. Nusayr, con el apoyo de los sefardíes. Me relató, asimismo, la construcción de la primera mezquita aljama en el año 830 d.C. llamada “Ibn Adabbas” en honor al cadí que dirigió las obras.


Los judíos sefardíes y los cristianos mozárabes convivían en esta ciudad con los musulmanes gobernantes. Se los denominaba “dimmíes” – la gente del Libro. Vivían en sus barrios, tenían sus jefes religiosos y sus leyes. Sus comidas y sus fiestas. Compartían el hammam, compartían los paseos a la orilla del río, festejaban sus fiestas, se hacían regalos, consultaban sus médicos. Pronto, la sociedad fue fraguando su propia identidad, en la cultura y sociedad andalusí,donde cohabitaban las tres religiones monoteístas. 

Una tarde, caminando por la plaza de San Juan de la Palma, Isbiliya me relató que, el Emirato consolidó al-Andalus y el Califato cordobés fue su época de máximo esplendor bajo la dinastía de los Omeya. Hasday ibn Shaprut fue uno de sus personajes ilustres. Después de la caída del Califato- prosiguió Isbiliya-  al-Andalus se rompió en pedazos. Isbiliya se emocionó recordando al rey-poeta al-Mu´tamid. “la gente aún lo lloran” – me dijo con orgullo.
Isbiliya sufrió un retroceso en poesía, bajo los almorávides, pero resurgió bajo el imperio Almohade. Fueron ellos los que emprendieron las grandes obras de mejoras, embellecimiento y nuevas construcciones de la ciudad, convirtiendo Sevilla en capital del nuevo imperio. En esta época, la convivencia con sefardíes y mozárabes se hizo muy difícil, debido al fanatismo religioso. Sin embargo, fue en esta época cuando nació en Córdoba el más grande los sabios e intelectuales sefardíes, Maimónides.

El califa almohade, enamorado de Sevilla, Abu Ya´qub Yusuf fue el que emprendió grandes obras en la ciudad y decidió desplazar el centro neurálgico desde la mezquita de Ibn Adabbas y el zoco hacia el sur. Allí se construyó la nueva y gran mezquita aljama y la nueva alcaicería. Ahmad b. Baso, jefe de los alarifes, puso todo su empeño, destreza y conocimientos para culminar su obra magna. Emocionada Isbiliya me decía:

”El alminar de la nueva mezquita por su altura, el cimiento de su base, la solidez de su obra de ladrillo, lo extraordinario de su arte y lo admirable de su vista, que se eleva en el aire y se alza en el cielo, pareciendo al que lo mira a varias jornadas de Sevilla, que está entre las estrellas del Zodíaco.”


    
Un día, Isbiliya me presentó a su río grande, compañero en la historia. El “wadi al-kebir”, Guadalquivir.
Estaba encantada y elogié su larga e intensa historia, mientras él corría presuntuoso hacia el océano. No se puede hablar del uno sin mencionar al otro. Recordé a los fenicios, tartesos, cartagineses, romanos, vándalos, visigodos, árabes, sefardíes, vikingos, cristianos. ¡Todos habían pasado por aquí!

Isbiliya y yo recorrimos los muros de al-Mubarak. Otros palacios ocupan su lugar, pero no tapan la esencia del “palacio de la Bendición”. No se distingue a simple vista, más bien hay que intuirlo, está ahí. El paso de la historia no le hizo justicia, pero su espíritu está presente.



Sevilla me contó que a lo largo de su historia tuvo dos barrios sefardíes; uno de época andalusí, ubicado en lo que hoy sería la zona de la Iglesia de San Pedro y otro barrio de la primera época cristiana, que abarca el actual barrio de Santa Cruz y san Bartolomé. De aquellas bellas sinagogas no queda más que el recuerdo. La ignorancia de ocupó de ello. En tiempos andalusíes investigaban, estudiaban, se inspiraban muchos  personajes sefardíes, que han pasado a la historia. Yehuda ha-Leví, Abraham ibn Ezra sólo por nombrar a dos de sus poetas. Samuel Leví, llevó las cuentas del reino de Castilla bajo Pedro I.  

A modo de carta de presentación espero haya despertado el interés de al menos una persona, lo cual me dará ánimos para seguir adelante con este proyecto.



Un abrazo, 

Elisa Simon 

4 comentarios:

  1. FELICIDADES Elisa!
    Me encanta tu blog y si así es la presentación del mismo, no te preocupes porque ya tienes un fan seguro. Me encanta como empieza tu historia con Isbiliya y como ella te va metiendo en sus redes al igual que Al Mutamid quedó cautivado por Itimad, podemos extrapolarlo a tu persona (Itimad)y a Isbiliya (Al Mutamid). Sigue así y haznos disfrutar con esta maravillosa iniciativa. Un beso y ¡shukran yaziilan!

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  2. Ya he cambiado mi seudónimo. El primer comentario lo firma un tal Hiram cuando quise poner MUBARAK. ¿Sabes quien soy? Besos!

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  3. Ahlan wa sahlan !!!! habiby Mubarak !!! gracias por estar siempre ahí. Besos !!!

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  4. Este no lo conocía, y eso que es el primero!! Muy bien Elisa, lo comparto en mi facebook si no te importa, voy a hacer partícipe a mis amigos. Besos. Elena

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