martes, 4 de febrero de 2014

CARTA AL REY AL-MU´TAMID


Carta al rey al-Mu´tamid 

Un homenaje personal, en forma de carta, al que fuera último rey taifa de Sevilla.   



En el 2010 la Asociación Amigos del Legado Andalusí, de la cual soy miembro, realizó un viaje a Marruecos para rendir homenaje al rey al-Mu´tamid en la ciudad de Aghmat, donde se encuentra su mausoleo.  
Una mañana fría de Febrero partimos, llenos de ilusión hacia Algeciras, el ferry atravesó el Estrecho, como lo hicieran aquellas galeras, que llevaron al rey y su familia hacia el exilio en el 1091. Desde Tánger viajamos hacia Meknés, igual que lo hiciera al-Mu´tamid en situación mucho más penosa. Después de recorrer varios lugares hermosos, nos alojamos en Marraquech, cerca de Aghmat. 
Se trata de una pequeña localidad, situada a 30km al sur de Marraquech junto al río Ourika, en el linde del Gran Atlas. Aquella mañana llovía a cántaros, el viaje en autobús por aquella carretera sinuosa nos dio más de un susto. Llegamos a Aghmat y mi corazón comenzó a latir con fuerza. Ya estaba ahí, ya había llegado y pronto podría ofrecer al rey la cajita de madera labrada, que contenía tierra del alcázar, que había recogido unos días antes en el jardín junto a su columna. 




El homenaje de la Asociación de Amigos del Legado Andalusí de Sevilla, consistió en el recitado de una selección de sus poemas, entonamos una linda canción y leí esta carta personal que escribí para la ocasión:




Mi rey al-Mu´tamid, a medida que se acercaba la fecha para venir a rendirte homenaje mi inspiración se esfumaba. Te había escrito unas cuantas páginas, pero las he descartado todas. No tengo palabras para expresar mi admiración hacia tu persona. Mi mano no puede describir el cariño que siento por ti, majestad.
Procedo de tierras lejanas allende el mar de las Tinieblas. El destino me trajo a Sevilla, donde te conocí.
Los muros ocultos de Qasr al-Mubarak me contaron de ti, el  sahn de la mezquita de Ibn al-Adabbas te recuerda con cariño, el wadi el-kebir, sigue majestuoso su curso y aún te llora, ax-Xaraf sigue presumiendo de herencia de grandeza y la cúpula de al-Turayya se impone en el horizonte.

Tengo la suerte de haberte conocido, gracias a tu inagotable generosidad hacia tus amigos, poetas,  músicos y cortesanos, pero también he conocido tu rectitud y firmeza frente a los villanos y la injusticia.
Tu grandeza refleja, la gloria que te envolvía y el honor de los Banu Abbad. Te conocí gracias a tus actitudes heroicas frente a las vicisitudes de la vida que te tocó vivir.
Te conocí a través de la pasión que sentías por los que amaste con locura y seguramente aún amas.

Te conocí en Silves, donde encontraste tus dos grandes amores, Ibn Ammar y Rumaikiyya (Itimad) 

Conocí a la Gran Señora de Sevilla (Itimad), gracias a tus versos que describen su mirada, su magia, su encanto, su fragancia, su amor por tus hijos y su pasión por ti.

Gracias a ti, conocí a Ibn Ammar entre los muros rojizos del palacio de las Varandas de Silves, donde aún parece escucharse las risas festivas entre copas de cristal.

Te conocí por la amargura de tus lágrimas derramadas por tus hijos muertos. Pienso que no hay dolor igual.

Te conocí a través de tu sensibilidad y la pasión de tus palabras, para trazar poemas que enciende el corazón del más impasible. 

Conocí tu sensualidad envuelta en delicadas sedas finas, en el sabor del vino fresco, en el retozar con blancas gacelas, en el balanceo de una barca en un recodo del río, en el calor de las estrellas y la sonrisa de la luna, en el reflejo de un brazalete curvo. 

Te conocí, majestad, y te llevo conmigo como el andalusí que me enseñó su reino, eres historia viva en cada rincón de al-Andalus.

Te conocí con la música, en el sonido dulce y suave de un laúd que habla de amor, una flauta cuya melodía huele a azahar y el frescor de una canción.

Mi rey al-Mu´tamid, el tiempo, la historia te ha dado un lugar privilegiado en el firmamento andalusí, donde brillas con luz propia entre las constelaciones de las Pléyades y Orión.

Quiero que sepas, majestad, que tu espíritu, tu esencia, tu recuerdo y tu historia, siguen vivas en al-Andalus, en Sevilla. 

Como dijo un andalusí ilustre, “el rey no ha muerto, duerme aún…”

Por Elisa Simon 


Esta carta esta relacionada con el artículo "Cautiverio del rey al-Mu´tamid en Aghmat, para verlo pulse aquí

     

sábado, 1 de febrero de 2014

La huella andalusí de Niebla

 Labla al-Hambra 

La huella andalusí de Niebla






Llegamos a Niebla, justo al día siguiente de haber finalizado la Feria Medieval en el mes de Noviembre. Del 31 de Octubre al 3 de Noviembre, la ciudad revivió su época andalusí y medieval recreando la artesanía, gastronomía, música, etc. Habían transcurrido días de diversión con afluencia de muchos visitantes, por lo que comprendimos, el merecido descanso del lunes de nuestra primera visita.




Cámaras en mano nos adentramos en el trazado medieval y nos dejamos sorprender por los tesoros que alberga Niebla. El castillo, sus murallas con cinco puertas, Iglesias que fueron mezquitas, pero vamos por partes: 
La ciudad es una joya medieval en el oeste de Andalucía, situada en una llanura del suroeste de la provincia de Huelva, se levantó sobre un promontorio rodeado en parte por el río Tinto.
A lo largo de los siglos, contó con una población estable dedicada a la minería, agricultura y ganadería. En la Edad del Cobre, Bronce y Hierro, tartesos, fenicios y romanos, habitaron en este importante enclave, dejando visibles huellas y vestigios.  


Entre los siglos VIII y XIII Labla (nombre de Niebla andalusí) fue capital de la cora (distrito), que abarcaba desde Campo de Tejada hasta Huelva y Gibraleón, protegida por murallas rojizas, de ahí el nombre de Hambra, con fuertes torres cuadradas, puertas que se cerraban por la noche y la imponente alcazaba en uno de sus ángulos, convirtió a Niebla en una ciudad inexpugnable.




Su río llamado Tinto, por el color rojizo producido los  minerales, que contienen sulfuros de metales (hierro), llegaba hasta las mismas puertas de la ciudad, contando así con un puerto fluvial. Intramuros, la medina se desarrolló a partir del trazado romano de la antigua villae Ilípula.


En los alrededores de Labla al-Hambrá,  se hallaban alquerías que proveían de verduras, frutas y hortalizas a la ciudad, siendo la vid uno de los cultivos más extensos. Junto a la cuenca del río Tinto se seguía desarrollando la extracción de metales como el cobre y bronce, para convertirlos en obras de arte tales como candelabros, candiles, aguamaniles y estatuillas, muy apreciados en las casas andalusíes. Una de las actividades más importantes de Labla fue el teñido de telas para lo cual se empleaba el azófar (cobre y cinc), aceche y caparrosa. El cielo de Labla pertenecía a los halcones, de los mejores y más apreciados de al-Andalus, los maestros halconeros de Niebla estaban al servicio de los gobernantes andalusíes.


castillo de Niebla, con barbaca. 
Los geógrafos andalusíes la describieron así:    

El geógrafo al-Idrissi la describió: “Niebla es una villa antigua, consta de mediana extensión y ceñida por fuertes murallas. Al Oriente corre un río que viene de las montañas y que pasa muy cerca de ella bajo un puente. Se hace en Niebla bastante comercio y hay algunas producciones útiles … De Niebla al Océano hay seis millas. Allí está un brazo de mar, y sobre él la villa de Huelva, poco considerable, pero bien poblada; ceñida por muralla de piedra, provista de bazares en los que se hace negocio y se ejercitan en diversos oficios. Cerca de la ciudad está la isla Saltis, que está rodeada por todas partes por el mar. … Esta isla tiene poco más de una milla de longitud y la villa está situada al mediodía. Allí hay un brazo de mar que coincide con la desembocadura del río de Niebla … En cuanto a la villa de Saltis, no está rodead de murallas ni tienen puerta alguna. Las casas están reunidas y hay un mercado. Se trabaja el hierro, industria que se rechaza en otras partes, porque es muy penosa, pero que es muy común en los puertos de mar, en los lugares donde amarran los grandes y pesados barcos de transporte. Los mayus se han apoderado en varias ocasiones de esta isla, y los habitantes, cada vez que oían decir que venían los normandos, abandonaban la isla precipitadamente.”

Iglesia Sta. Ma. de la Granada, antigua mezquita aljama, patio de abluciones

Otro geógrafo al-Himyari: “ciudad antigua, con vestigios antiguos, solidas murallas descansando sobre cuatro figuras esculpidas y un puente en las proximidades sobre el río Tinto”
Al-Udri geógrafo del siglo XI: “La cora de Niebla tienen abundantes bendiciones que le aportan toda clase de beneficios. Abunda en terrenos llanos y su cártamo es excelente. Entre sus particularidades se encuentran las magníficas pieles teñidas de rojo con un curtido especial que imita al que se elabora en Taif. En sus tierras de labor hay toda clase de productos así como animales. Estos factores recompensan a los que allí habitan por sus beneficios y sus buenas cosechas. En Niebla se encuentran productos del mar, por su proximidad al océano, y de la tierra. Sus uvas son exclusivas del lugar, no se encuentran otras parecidas.”

Iglesia de San Martín, puerta mudéjar en ladrillo

El geógrafo del siglo XI nacido en Huelva, al-Bakri: “Niebla reúne en sí las ventajas de otras coras, pues es rica en olivares, higueras y variedad de frutales. Produce excelente carmín de excelente calidad y flores de alazor; pero lo más notable son sus cueros teñidos de rojo, magníficamente curtidos … Es, finalmente, Niebla a un tiempo llana y montuosa, continental y marítima.”


paño de muralla con la puerta de Sevilla, protegida por torre cuadrada, se distinguen las demás torres de la muralla andalusí 
A partir del siglo VIII se asentó en Niebla el yund (contingente) yemení, iniciando la formación de una medina, que a lo largo de los siglos se desarrolló hasta alcanzar su aspecto actual. Durante el emirato de Abd ar-Rahman I, constituyó uno de los focos rebeldes contra el poder central, bajo el líder Sa´id al-Yahsubí. En el 844 sufrió, al igual que otras ciudades, el ataque de los mayus (vikingos). Hasta el 916 Niebla no se sometió al  califa de Córdoba  Abd ar-Rahman III.
A partir de ahí, la medina se fue extendiendo, con la construcción de la mezquita aljama, reutilizando un templo visigodo, hammam y zocos fueron dando servicio a la población. La alcazaba se levantó en el ángulo norte de la ciudad, donde vivía el gobernador, sin embargo Labla aún no se había convertido en la fortaleza infranqueable de los siglos XII y XIII.

puerta del Buey, con ingreso en recodo, arco de herradura dentro de alfiz esbelto   
A raíz de la descomposición del califato cordobés, se alzó en Niebla, Ahmad ibn Yahya al-Yahsubí (1023-34 a 1041-42), miembro de una de las familias más importantes de la ciudad,  que se ocupó de la seguridad y bienestar de su gente, formando un principado taifa. Bajo su mandato, la ciudad vivió un período de paz y prosperidad. Se inició con este personaje la dinastía de tres generaciones de los banu Yahsubíes (1), que culminó con la anexión de Niebla a la poderosa taifa sevillana bajo los banu Abbad en el 1053-54. El señor de Sevilla, al-Mu´tadid era un hombre ambicioso y su codicia le llevó a emplear la fuerza y violencia para obtener para sí las pequeñas taifas colindantes a Sevilla.
Después del año 1090, bajo el dominio de los almorávides, Labla fue gobernada por Yusuf al-Bitruyi. Es probable que en el siglo XII la muralla se reforzara empleando tapial y reutilizando las piedras de la defensa romana. Por el lado sur y el este, gozaba de la defensa natural de su río Tinto, por lo que en esa zona no necesitó la construcción de tantas torres, mientras que el lado opuesto, no solo se encontraba la alcazaba sino también un gran número de torres cuadradas.   

Durante el gobierno almorávide surgió en al-Andalus un movimiento sufí atendiendo  la demanda social, que buscaba respuestas y consuelo en los maestros de la mística. En la zona de Niebla, gran parte de la población se unió al sufí Ibn Qasi.
Abu l-Qasim Ahmad b. al-Husayn b. Qasi nacido en Silves, de origen muladí, fue un líder sufí fundador del movimiento de los Muridin. Se sabe que uno de sus maestros fue Ibn Jalil de Niebla, de hecho parece ser que la ciudad contaba con una zawiya, donde los  maestros, como Ibn Jalil o Jalaf al-Sakuni, iniciaban a sus discípulos. Ibn Qasi en un momento de su vida decidió abandonar su trabajo, repartió sus bienes entre los más necesitados y construyó un ribat en las afueras de Silves. En aquel ribat se reunieron sus seguidores, llamados “muridin” (novicios). Ibn Qasi, se alzó contra el poder almorávide, logró tomar Mértola en 1144, estableció allí su baluarte, desde donde extendió su poder por casi todo gharb al-Andalus. Mientras esto estaba ocurriendo aquí, en el Magreb se constituía un nuevo movimiento, los Almohades (almuwahhidun – los que reconocen la unidad de Dios) 
Ibn Qasi acudió a ellos en busca de ayuda, contribuyendo así a su llegada a la Península a partir del año 1145. La ciudad de Niebla que apoyó la causa de Ibn Qasi abrió las puertas a los Almohades. Sin embargo, poco después de su asentamiento en al-Andalus, las buenas relaciones se truncaron y nuevamente surgieron voces de sedición. Niebla fue una de las ciudades que se levantaron contra los recién llegados magrebíes. La respuesta almohade fue contundente en forma de masacre ocurrida en 1154, donde incluso el señor de Niebla sufrió un intento de asesinato. A raíz de de estos hechos, el contingente almohade fue expulsado de la ciudad. La desmedida violencia empleada fue reprobada por el emir almohade Abd al-Mu´min, el cual hizo regresar al ejército y envió uno nuevo al frente de Yusuf ibn Sulayman.  

Los años siguientes a 1155 fueron para Niebla de prosperidad y estabilidad hasta principios del siglo XIII, a lo largo de los cuales se realizaron trabajos de embellecimiento y mejoras de la mezquita aljama, la alcazaba y murallas con sus puertas. Después de la derrota en las Navas de Tolosa en 1212, comenzó el final del período almohade, el imperio se fragmentó en pequeños principados. En Niebla gobernó Shuayb Ibn Muhammad Ibn Mahfuz, desde 1234 hasta 1262, el cual comenzó siendo señor de Niebla y terminó dominando un territorio que abarcaba desde la desembocadura del Guadalquivir hasta el cabo San Vicente y Sierra Morena.

castillo de Niebla, antigua alcazaba de Ibn Mahfuz 
Hacia 1253 Ibn Mahfuz firmó un acuerdo con el rey de Castilla Alfonso X, convirtiéndose en su vasallo. De esta manera el rey castellano frenó el avance portugués y obtuvo ingresos por tributos. Este pacto fue roto por Alfonso X cuando decidió que ya no le hacía falta Ibn Mahfuz y fue a la conquista de Niebla, sitiando la ciudad durante nueve largos meses. No fue tarea fácil, los castellanos estuvieron a punto de abandonar debido, entre otros motivos, a una plaga de moscas en su campamento y lo inexpugnable de la ciudad, no había forma de entrar en ella.
En lo más crudo del asedio, Ibn Mahfuz haciendo una demostración de fuerza, mandó salir por una de las puertas de la ciudad a un buey bien cebado, con la idea de desmoralizar a los sitiadores. Desde entonces, dicha puerta recibió el nombre de “puerta del buey”.

puerta del Buey, decorada con tres arcos polilobulados

Las crónicas cristianas cuentan que “desde las murallas los sitiados se defendieron tirando piedras y dardos con artificios y tiros de trueno con fuego” lo cual indica que en el sitio de Niebla se empleó la pólvora con fines bélicos en la Península por primera vez.
A finales de Febrero de 1262, las fuerzas de la población e Ibn Mahfuz  ya no pudieron aguantar el hambre y las enfermedades y el señor de Labla aceptó la rendición.  A partir de ese momento Niebla pasó a formar parte del reino de Castilla. Ibn Mahfuz residió en Sevilla hasta su muerte. La ciudad fue entregada a los Guzmanes. Pero esa ya es otra historia …
Así culmina nuestro paseo por la intensa historia de Niebla en época andalusí. Espero que les haya gustado, el video adjunto a este artículo les mostrará los monumentos más importantes.

Por Elisa Simon


AGRADECIMIENTO: Agradecemos al señor Manuel Pérez Bernal, jefe de prensa del Excmo. Ayuntamiento de Niebla, por su buena disposición y colaboración para facilitarnos material de consulta y sobre todo el acceso a la Iglesia. Disfrutamos de un interesante paseo y nos invitó a una agradable conversación con un rico café.


NOTA:   la dinastía de los banu Yahsubíes
1-      Ahmad b. Yahya Tay al-Dawla (1023-34 al 1041-42) inició la dinastía
2-      Muhammad b. Yahya ´Izz al-Dawla (1041-42 al 1051-52) hermano de Ahmad, exiliado en Córdoba
3-      Fath b. Jalaf b. Yahya Nasir al-Dawla (1051-52 al 1053-54) sobrino de Muhammad, exiliado también en Córdoba

 BIBLIOGRAFIA:

-          Historia de España de Menéndez Pidal, tomo VIII-2 retroceso territorial   de al-Andalus
-   
-          Historia de España de Menéndez Pidal, tomo VIII-1 reinos de taifas
-          Los reinos de taifas y las invasiones magrebíes. María Jesús Viguera       Molíns. Colecciones MAPFRE
-      Reinos de taifas. Fragmentación política y esplendor cultural. Pierre      Guichard y Bruna Soravia. Editorial Sarriá.
-    Itinerario cultural de “almorávides y almohades”. Fundación Legado    Andalusí, edición 2003. 
-        Revista de las fiestas de Niebla, año 2012. Artículos:
 Presencia de maestros del sufismo en Niebla por Juan Carlos Cavero
 Conquista de Niebla por Alfonso X, Alejandro García Sanjuan  Universidad de Huelva

 ENLACES DE INTERNET relacionados con Niebla andalusí: 

- http://castelodepaderne.blogspot.com.es/2012/01/ibn-qasi-e-os-comecos-de-portugal.html

- http://eldivandenur.blogspot.com.es/2013/11/niebla-andalusi.html

- http://cosasdeniebla.blogspot.com.es/

- http://miniebla.blogspot.com.es/2011/05/cronicas-de-un-ignorante-v-ibn-mahfuz.html

sábado, 18 de enero de 2014

COCINA SEFARDI


Unas pinceladas de sabores sefardíes con una pizca de tradiciones 

Por Elisa Simon 




La cocina sefardí es mediterránea, es tradición, es la esencia de una cultura que se vio forzada a abandonar su tierra, es sabiduría por la forma de fundir los preceptos y tradiciones judías con las costumbres y condiciones de los países que los acogieron.
Cuando fueron expulsados, la mayoría se estableció a lo largo del mar Mediterráneo, desde el Magreb hasta Turquía, Bulgaria, Siria, países balcánicos, Grecia, etc. la riqueza radica en que podemos degustar platos sefardíes turcos, sirios, marroquíes, griegos, etc.  


Su cultura floreció en aquellos países, sobre todo bajo el Imperio Otomano, que los acogió de buen grado, ofreciéndoles facilidades. Una de las características de los sefardíes expulsados fue, que las comunidades permanecieron unidas, en Istanbul o Salónica, por ejemplo, se encontraba la congregación o cahal de los sefardíes de Aragón y de Castilla. Las familias han sabido entrelazar la conservación de la esencia tradicional, incorporando los principales platos de estos países a su cocina. Existen platos que emplean los mismos ingredientes y se preparan de la misma manera, pero tienen nombres diferentes de un país a otro. En general, el judeoespagnol ha recibido también la influencia lingüística de la zona donde se asentaron y a  la hora de poner nombres a los platos, se adaptaron a la lengua turca, árabe, francesa, etc.

Les pongo algunos ejemplos:

En los países balcánicos la carne se solía acompañar preferentemente de pepinos y tomates. En Marruecos el meshwí o la dafina pertenece a la cocina sefardí. En Rodas, se elabora un plato llamado megina, que es carne envuelta en matzá. En Turquía se preparan platos con burghol (sémola de trigo), típico de la zona. En Siria los sefardíes han adoptado platos tan árabes como el hummus o el taboule.
En el caso de la dafina o ad-dafina, plato sefardí de Marruecos, su nombre significa “escondida” u “oculta”, es un plato a base garbanzos, trozos de carne y especias. Ese mismo plato en Oriente, se llama Hamin.  
Las comidas con verduras u hortalizas son comunes a casi todos las comidas sefardíes y mediterráneas. Aquí tienen una famosa canción en siete versos, donde cada uno explica cómo cocinar la berenjena de siete maneras. La magnífica voz es Mara Aranda con el grupo Aman Aman en el 2006 ... 



aquí está la letra para seguir la canción: 

Syete modos de guizados


se gizá la berendjena

la primera de la guisa

es la vava de Elena

ya la aze bokadikos

y la mete en una sena

esta komida la yaman
komida de berendjena


La segunda que la guisa

es la mujer del Shamas

la kavaka por arientro

y la inchi d´aromat

esta comida la yaman

la komida la dolmá

La tresera ke la gisa

es mi prima Ester de Chiote:

la kavaka por arientro

y la inchi d'arroz moti

esta komida la yaman

la komida alomondrote.

La alburniya es savorida

en kolor y en golor

ven aremos una sena

mos gozaremos los dos

antes ke venga el gozano

i le kite la sabor

En las mesas de la fiestas

siempre briya el handrajo

ya l´azemos pastelikos,

eyos briyan en los platos

asperando a ser servidos

con los guevos haminados.

La salata maljasina

es pastosa y savorida,

mi vizina la prepara

kon mucho azete d'oliva,

estos platos akompanyan

a los rostros de gaynas.

La setena ke la gise

es mijor y más janina

la prepara Filisti,

la ija de la vizina

ya la mete en el forno

de kabesa a la kozina
con azete y con pimyenta
ya la yama: una meyína.


En este enlace tienen varias recetas y muchas curiosidades sobre la cocina sefardí: 


La mayoría de las comidas se relacionan con fiestas judías, como el Shabbat, Pesaj (Pascua) o Rosh Hashaná (Año Nuevo). La cocina sefardí está íntimamente ligada a la vida familiar, entorno a una mesa bien servida y para disfrutarla rodeada de los parientes más cercanos y con esa intensión las mujeres sefardíes ponen todo su cariño en la elaboración de platos sabrosos a base de carne, verduras, hortalizas y legumbres. Cuidado especial requiere la repostería, con ingredientes como los frutos secos, la miel o los dátiles. El arroz con leche o el dulce de leche son algunos ejemplos. Uno de los postres más conocidos entre los sefardíes marroquíes es la fiyuela o fijuela y nadie mejor que Ana Bensadon, natural de Tánger, para dar su receta: 





Además de platos sabrosos y dulces exquisitos, el pan es la base de la alimentación, sobre todo en Shabbat, cuando las mujeres preparan jala o challa, un pan trenzado.  En el libro “Sabores y Misterios de la cocina sefardí” de Patricia Finzi, hay unos versos de Matilde Chami dedicados a la harina, que dice así:


“Polvo blanco, suave, terso.
Te echamos al viento,
Vuelas y en cada lugar dejarías tu blancura.
¡Pero no!
Mejor es aprisionarte,
Trabajarte,
Estrujarte,
Abrazarte,
Y nos servirás
Para los mejores manjares.
Sólo hay que salpicarte,
Un poco de aceite,
Algo de agua
Sal o azúcar,
Perfumarte
Y ya estás lista.
¿Pasteles? ¿Empanadas? ¿Pan?
¿Lajmagin? ¿Deditos? ¿Mamul?
¿Zambusque?
Sí … y mucho más. “
                                                                                                                                                                                  Matilde Chami  


Aquí tienen un corto video donde pueden ver la técnica, aparentemente sencilla, de trenzar el pan ... 



El papel principal de transmisión y conservación de las costumbres y tradiciones culinarias sefardíes lo ostenta la mujer. Ella tiene, dentro de la familia, varias funciones fundamentales entre ellas enseñar a sus hijas e hijos no solo la cocina, sino también canciones, refranes, la historia de la familia, leyendas sefardíes. En el mismo libro de "Sabores y Misterios de la cocina sefardí" encontramos esta composición divertida sobre el almuerzo (pranso): 


El Pranso

Grande pleto en la kuzina
De la senyora Perla, mi vizina.
Un grande pranso tenía ke aparejar,
I aínda no savía kualo gizar.
En sima de la meza en la kuzina
De la senyora Perla, mi vizina
Tomates, pimintones, berendjenas,
Patatas, pipinos, sivoyas i kalavasikas.
Saltó la berendjena:
-Yo so ermoza, grande i morena;
Yo en la meza so la reyna;
Me komen en salata o me gizan.
Saltó el tomate, kolorido i polpudo;
-A mí me komen gizado o krudo;
Me meten en kada komida,
I ansí se aze mas savorida.
-Bueno bueno – disho la kalavasika - ,
Gizándome kon ajiko i tomate
Yo también so muy savorida.
Saltaron la sivoya, la patata i el pipino:
-Porké a nosotros no metis tino?
Entonses la senyora Perla, mi vizina,
Mareada, se fuyó de la kuzina.
Se asentó en el salón,
En la mano un papel y un krayón.
I en el papel kon el krayón eskrivió:
Salata de tomate, sivoya, pipino, azeyte, prishil i limón,
Por seguro le agraderá a mi marido Shimón.
Berendjena frita kon tomate, vinagre i ajiko,
Es salata preferita de mi ijiko.
La kalavasika bien kavakada
Será kon arroz y prishil incida,
I muncha sabor le va dar
Mismo al mas difisil paladar.
Una gayina al orno con patatikas i bizelia,
Por seguro se chupará los dedos la familia.
Un buen arroz kon salsika de tomate y garvanso
Kompletaran este ermozo pranzo.
I es ansí ke la senyora Perla, mi vizina,
Metió paz i orden en la kuzina.
                                                                                                                                                                    Isahar Avzaradel – Ashdod, Israel

Estos platos debían y deben seguir las prescripciones religiosas, que serán más o menos estrictas dependiendo del grado de religiosidad y tradición de las familias. La comida judía kasher o kosher es aquel alimento apto para el consumo y su forma de elaborarlo debe seguir ciertas normas. Los alimentos no aptos se denominan taref, si bien, en al-Andalus se decía trifá. El listado de alimentos taref y kasher así como la manera de preparación de los mismos viene reflejado en el Antiguo Testamento, Levítico 11. 1-3. Los judíos tiene también un ritual para sacrificar los animales para el consumo, que deben ser desangrados y matados de forma rápida y con el mínimo sufrimiento. En general, los judíos no suelen mezclar productos lacteos con carnes (Exodo 13 y 34.26 y Deuteronomio 14.21)


pan jala o challa - pan trenzado para Shabbat

La víspera de Shabbat, es decir el viernes por la mañana, las mujeres de la casa inician el día temprano, porque tienen que preparar las comidas del día de descanso. Amasan el pan jalá, mientras los hombres hacen las compras en el mercado y elijen las mejores carnes y verduras. Todo debe estar listo y perfecto para comenzar el Shabbat en cuanto comienza la caída del sol del viernes y no se puede realizar ningún esfuerzo que suponga un trabajo hasta el ocaso del sábado. 




Es una tradición que el fuego del hogar debe permanecer encendido, antiguamente, se debía hacer acopio de leña. Las cacerolas de cobre con los guisos debían permanecer a fuego muy lento, y no podía apagarse en ningún momento. La mesa se viste con manteles blancos finos, servilletas de tela, platos de fiesta, cubiertos de plata y copas de cristal tallado. La mujer de la casa es la que inicia el Shabbat con el encendido de las velas haciendo el ritual correspondiente. A partir de ese momento empieza la fiesta, donde las canciones y las conversaciones banales se imponen, ya que en Shabbat está prohibido hablar de enfermedades, de política, del trabajo, de dinero, sólo se puede hablar de cosas alegres y que produzcan felicidad. Un miembro masculino de la familia suele hacer el ritual del kidush, es decir la bendición del vino, siguiendo el ritual del Shabbat. 




Entre las canciones y leyendas sefardíes les ofrezco esta fábula muy famosa de la Fontaine, donde Aaron de Tetuán, relata en judeoespagnol (haketia) la fábula de "le corbeau et le renard" 






BIBLIOGRAFIA:
-  
    Sabores y Misterios de la Cocina Sefardí – Patricia Finzi, Grupo Editorial Shalom
-     Al-Andalus, la cocina y su historia – L.Benavides Barajas , Edición Dulcinea 1992
-     Los sefardíes, historia, lengua y cultura – Paloma Díaz-Mas, Ed. Riopiedras

PARA SABER MÁS:


MUSICA: 

- cd "Tres Culturas" Pneuma, Eduardo Paniagua y Jorge Rozemblum. Canción "Ki Eshmerá Shabat" 

-  cd "Musica i Cants Sefardis D´Orient i Occident" Aman Aman con Mara Aranda, 2006