miércoles, 18 de noviembre de 2015

SINAGOGA DE CÓRDOBA

SINAGOGA DE CORDOBA

Por Elisa Simon

Uno de los tesoros de la hermosa ciudad de Córdoba es su sinagoga, la única medieval existente en Andalucía y a nivel Peninsular, va de la mano de las dos de Toledo, El Tránsito y Santa María la Blanca. La sinagoga o keneset en hebreo significa lugar de reunión. Los sefardíes cordobeses del siglo XIV contaban con este pequeño templo de estilo mudéjar para reunirse en oración.




Breve introducción:

La comunidad sefardí o qahal contaba con su propia organización para regular tanto a nivel político, religioso y civil sus asuntos comunitarios. La judería estaba situada en la medina, junto a Bab al-Yahud (puerta de Almodóvar), abarcaba las actuales calle Judíos, Albucasis, Averroes, hasta las plazas de Judá Leví y Maimónides.




Durante el período andalusí, los sefardíes conformaban una pequeña comunidad, que sin embargo logró alcanzar un nivel cultural, científico y artístico sin igual. A lo largo del califato omeya vivieron en paz y tranquilidad, pudiendo desarrollar sus actividades sin impedimentos. Una de las figuras más relevantes que aportaron mucho a esta situación de buena convivencia fue Hasday ibn Shaprut. El médico tanto de abd ar-Rahman III como de su hijo al-Hakam II, quien lo  nombró nasí o jefe de las comunidades sefardíes de al-Andalus.
Una vez desintegrado el califato y bajo los reinos de taifas, los sefardíes continuaron gozando de paz, tranquilidad y siguieron desarrollando sus conocimientos. En esos momentos, la figura sobresaliente y protector de los sefardíes más allá de las fronteras del reino de Granada fue Samuel ibn Nagrella. En aquel tiempo la ciudad de Lucena brilló con luz propia gracias al prestigio de los sabios de la escuela talmúdica.


Cuando el período taifa llegó a su fin y bajo el imperio almorávide, los sefardíes prosiguieron con su vida tranquila a cambio de grandes sumas de dinero.
La situación cambió cuando los almohades vencieron a los almorávides. Los almohades, menos tolerantes con las minorías religiosas andalusíes, provocaron la emigración de muchos sefardíes cordobeses hacia otros lugares, como lo hizo la familia de Maimónides, que marcharon a Fez, mientras que otros eligieron los reinos del norte. La cuestión es que la judería de Córdoba ya no volvió a brillar como antaño.
Una vez que la ciudad fue conquistada por los castellanos a mediados del siglo XIII, los primeros reyes cristianos, permitieron que los sefardíes permanecieran en su barrio, el cual fue incluso ampliado. Pudieron reconstruir las sinagogas ya existentes, pero no se les permitía construir nuevas. En 1272 por orden del rey Alfonso X la judería cordobesa fue amurallada y contaba con dos puertas de acceso.
La sinagoga cordobesa esta datada en el siglo XIV bajo el reinado de Pedro I de Castilla, el cual fue bastante condescendiente con los sefardíes, no olvidemos que su ministro de finanzas y fiel consejero fue Samuel ha-Leví de Toledo. Durante su época de ministro financió la construcción de la sinagoga del Tránsito de Toledo, monumento que alberga hoy día el Museo Sefardí.


La sinagoga mudéjar:

Está situada a media altura de la calle Judíos, entre la puerta de Almodóvar y la estatua de Maimónides en plena medina. En el siglo XIV los sefardíes acudían a primera hora de la mañana y a la puesta del sol, además de en las fiestas religiosas. Para acceder a la sinagoga desde la calle atravesaban un pequeño patio, donde se debían dejar todos los pensamientos y preocupaciones del mundo exterior. 



A la derecha del patio se abría una puerta en cuya jamba se encontraba la mezuzah, que los fieles tocaban con los dedos para luego besarlos. Atravesando esta puerta accedían al zaguán o vestíbulo, donde a un lado se encontraba la escalera por la que las mujeres accedían a la galería superior para tomar parte en la oración.


Los hombres por su lado, accedían a la sala de oración cuya forma casi cuadrada, recordaba una qubba. En aquellos tiempos esta sala la cubría un bello artesonado de lacería. Debajo de éste, la luz entraba a través de 15 ventanas de medio punto. Tres de ellas fueros cegadas, posiblemente para seguir la tradición de que una sinagoga debe contar con 12 ventanas, una por cada tribu. Los rayos del sol iluminaban los muros de yeserías con motivos geométricos, atauriques y cenefas con inscripciones hebreas. 


En aquella  exuberante riqueza ornamental, se reunían los cordobeses sefardíes, en número mínimo de diez hombres mayores de 13 años para poder realizar la oración con las bendiciones y la lectura de las Escrituras en Shabbat.



Antes de comenzar la ceremonia, el personal de la sinagoga abría el armario o arca de la Torah, situada en el muro oriental de la sinagoga. El hombre encargado descorría una cortina, quizá de terciopelo, que tapaba el armario o arca, la abría y extraía los rollos de la Ley. Un hermoso gran panel de estuco decora esta zona sagrada de la sinagoga, con rombos rellenos de atauriques vegetales y una piña en el centro de cada uno. La parte superior del panel muestra un friso de 18 arquillos de cinco lóbulos, donde se puede leer “baraka li-llah”. El ayudante de la sinagoga, colocaba el Rollo de la Ley sobre el atril de la bimah, extendido por la parte correspondiente. El varón encargado de recitar, seguía la lectura con la ayuda de un puntero de plata, de tal manera que no se podía equivocar mientras seguía el Texto Sagrado.


Durante la ceremonia la voz grave del hazzan entonando las bendiciones, resonaba desde la bimah situada frente al arca de la Torah, en el muro occidental. Este estrado de madera, estaría situado en un pequeño nicho abierto en la zona central del muro, con un arco de siete lóbulos, enmarcado dentro de un alto alfiz a base de rombos y ataurique. 





A ambos lados extremos del arco por al parte interior aparecen inscripciones en árabe “al-mulk” y “baraka”. Finalmente un hombre sabio de la comunidad o bien un rabino, efectuaba una explicación o interpretación de los textos leídos.
En cuanto a las inscripciones en hebreo, se trata en general de fragmentos del libro de los Salmos.

En el muro oriental y a la derecha del arca de la Torah, hay una inscripción en hebreo que dice lo siguiente:




“ Santuario provisorio y morada del Testimonio,
que terminó Yishaq Moheb, hijo del señor Efraim
Wadawa, el año setenta y cinco. ¡Así que vuélvete,
Oh dios, y apresúrate a reconstruir Jerusalén.”

El apellido Moheb hace alusión al fundador de esta sinagoga, “este apellido Mohib, Moheb o Mohep aparece frecuentemente en Toledo ya desde la primera mitad del siglo XIII, estando también documentado en la época misma de nuestra inscripción cordobesa incluso el nombre de Yishaq Moheb “ (CB 23) La fecha del año 75, corresponde al 5075 del calendario judío, y equivale a que la construcción comenzó el 20 de septiembre de 1314 y terminó el 1 de septiembre de 1315. (fragmento del libro La Sinagoga de Jesús Peláez del Rosal, pág. 151)

NOTA:

Rollos de la Ley:

La Torah se conservaba en la forma que tenían los libros en la antigüedad. Se trataba de hojas de pergamino cosidas una tras otra, a ambos lados de los extremos del libro se fijaban unos cilindros en los que se enrolla la Torah. Estos cilindros se llaman hayyim, que significa árbol de la vida. La Torah esta formada por los cinco Libros de Moisés (Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio) Cada semana se lee un fragmento, de tal forma que en un año litúrgico se leen los cinco libros completos y en continuado. Cuando se va a celebrar el servicio religioso, un funcionario de la sinagoga se dirige al armario o caja, lo abre y recoge con cuidado el rollo de la Ley que está protegido por un lienzo o dentro de un cilindro metálico.

La mezuzah:

 Es una cajita de metal o madera que contiene un pequeño pergamino en el que está escrito en 22 líneas el texto de Dt 6,4-9 y 11, 13-21.

La bimah:




la bimah o tribuna, que es un estrado de madera desde donde se recita la lectura de la Ley. Un puntero de plata muestra el lugar exacto por donde se debe seguir la lectura. El rabino o varón encargado de recitar se colocará sobre la bimah y con la ayuda del puntero seguirá el texto siguiendo una entonación y dicción, que se asemeja a un canto.

BIBLIOGRAFIA:

- “La Sinagoga” de Jesús Peláez del Rosal. Ediciones El Almendro, Córdoba

- “Judíos entre árabes y cristianos” de Ángel Sáenz-Badillos. Ediciones El Almendro, Córdoba






miércoles, 28 de octubre de 2015

MEZQUITA ANDALUSÍ DE MÉRTOLA, PORTUGAL

MEZQUITA ANDALUSI DE MÉRTOLA – ALENTEJO,  PORTUGAL

Por Elisa Simon




Este artículo abre una serie de post dedicados a la hermosa ciudad de Mértola, que está situada en el Alentejo portugués. Desde la carretera se vislumbra la pequeña ciudad enclavada sobre un cerro en cuya cúspide se alza la fortaleza, mientras a los pies discurre el río Guadiana, responsable del desarrollo de Mértola en época andalusí. Hoy en día el río sigue siendo navegable cuando la marea esta alta, sin embargo ya no cuenta con el activo puerto fluvial del medievo.


Martulah se convirtió en el puerto más occidental de al-Andalus. Gracias a los trabajos de investigación arqueológica llevados a cabo desde finales de los años 70, los especialistas han mimado Mértola andalusí, hallando todo tipo de materiales, objetos de la vida diaria, casas y un barrio entero, el mihrab de la mezquita, el hisn andalusí escondido bajo el impresionante castillo cristiano.
A lo largo de los años, se realizaron varios proyectos con éxito, poniendo en valor los restos encontrados, publicando artículos, catalogando piezas para ser expuestas en el Museo Islámico de la ciudad.  Especialistas han realizado un inmenso trabajo para que todo aquel interesado en la historia pueda ver, leer e interpretar cómo vivieron los andalusíes tanto los gobernantes, como la gente común.
En este artículo les quiero enseñar la Iglesia Matriz , Nossa Senhora da Anunciaçao, la cual se alza junto al castillo, en la zona más elevada de la ciudad.  Se trata de un templo único en Portugal, que conserva parte de su estructura y elementos decorativos de la mezquita almohade.


La mezquita almohade de Martulah pertenece a la segunda mitad del siglo XII y constaba de cinco naves, siendo la central más ancha y una transversal al muro de la qibla. Formando así el plano de mezquita en T, tal como ocurre en Tinmel, Kairouan y otras. Las naves estaban cubiertas por un tejado a dos aguas, asentado sobre hileras de columnas. Probablemente esta mezquita almohade fue construida sobre otra preexistente y ésta a su vez sobre una basílica visigoda, e incluso pudiera ser que su origen fuese un templo romano.


Hasta mediados del siglo XVI la mezquita permaneció intacta, tal como muestran los diseños de Duarte Darmas. Cuando la ciudad fue conquistada por los cristianos, Mértola fue cedida a los caballeros de la orden de Santiago. Éstos centraron sus esfuerzos en construir edificios miliares, como el castillo. De ahí que la mezquita quedara un tanto olvidada hasta el siglo XVI. Uno de los cambios más significativos del siglo XVI fue la eliminación de la cubierta a dos aguas y su sustitución por un conjunto de bóvedas. En aquella época permanecía intacto tanto el mihrab, como el nicho como el propio mimbar, tal como  aparece mencionado en los documentos. 
De la antigua mezquita  se conservan los muros perimetrales del edificio, cuatro puertas dispuestas de forma irregular, la estructura de las cinco naves y el mihrab.

EL MIHRAB

El mihrab es el nicho abierto en el centro del muro de la qibla, significa el lugar más sagrado y desde donde el imám dirige la oración. Del mihrab original queda el nicho poligonal compuesto de tres partes, un zócalo liso, parte central y cúpula. La parte central nos puede acercar un poco a la belleza que seguro tuvo en su momento. 


Hoy en día queda una arquería ciega en la que, la clave de los arcos ocupa los rincones del polígono, la arquería estaba compuesta por columnas con capitel de las que solo se conserva una. Todo ello realizado en yeso. La parte superior lleva una cenefa moldeada por dos cordones del infinito o de la Eternidad. Es una pieza única del arte andalusí en Portugal. Durante muchos años se mantuvo oculto, tapiado, escondido a los ojos de la gente hasta mediados del siglo XX. 

Entre los años 2003 y 2006 se realizaron excavaciones e investigaciones así como una restauración del tejado y la decoración del mihrab. Se realizaron sondeos en el interior del mihrab así como en el muro de la qibla. El resultado fue que hallaron el pavimento original almohade por debajo de este pavimento se hallaron restos, de elementos arquitectónicos incrustados en las paredes del edificio, que podrían corresponder a un templo preislámico. Entre dos sacristías y un osario medieval podría ser posible la existencia de la base del mihrab omeya o taifa. La estructura rectangular sobre la que se asienta el mihrab almohade, podría pertenecer a la de la mezquita omeya, que sustituyó a la basílica paleocristiana.

El patio de la mezquita debió ser de pequeñas dimensiones, tres de las puertas originales que hoy día se abren a la sacristía, pueden corresponder a los accesos a la sala de oración desde el patio. 



El alminar era de planta cuadrada, dividido en dos tramos y una escalera de caracol en su interior. Estaba alineado con la nave central. El alminar fue derribado en el siglo XVI y se edificó un nuevo campanario en el siglo XVIII situándolo hacia el sur de la Iglesia.  


BIBLIOGRAFÍA:

- Museo de Mértola, Arte Islámica – Catálogo del Museo.
- Catálogo de la exposición “Triángulo de al-Andalus” – Rabat, 2003/2004
- Artículo de Susana Gómez-Martínez “La mezquita de Mértola, Portugal” Transformaciones de un espacio sagrado. Consorcio de la ciudad de Toledo ISBN 978-84-613-3982-2





lunes, 5 de octubre de 2015

ISAAC IBN KHALFUN

ISAAC IBN KHALFUN - poeta sefardi del siglo X

Por Elisa Simon

Abu Abraham Isaac Ibn Khalfun nació en fecha indeterminada en la segunda mitad del siglo X, entre 960 - 970. Se sabe que su padre, Abraham, procedía del norte de África, sin embargo no queda claro si Isaac nació en el Magreb o en Córdoba, donde se estableció su familia, llamada por las oportunidades que brindaba el califato Omeya. Esta confirmado que Isaac vivía en Córdoba desde niño.

callejón del pañuelo, Córdoba

Para documentarnos sobre este poeta sefardi debemos acudir a las dos fuentes principales:

- Kitab  "al-Muhadara wal Mudhakara" de Moshe Ibn Ezra (1055 - 1135). "Libro de la Disertación y el Recordatorio" traducido al español por la profesora y miembro de CSIC Montserrat Abumalham Mas. Se trata de una obra básica sobre la literatura hebrea. En esta obra ibn Ezra intentó demostrar que casi todas las figuras retóricas expuestas por los tratadistas árabes se encuentran también en el texto hebreo de la Biblia.  

- Diwan de Samuel Ibn Nagrella, quien fuera nasi de los sefardies de al- Andalus, visir de los ziries granadinos, poeta y hombre muy respetado. En su diwan se recoge la correspondencia que mantuvieron Isaac y Samuel entre 1010 y 1020.

La amistad entre las familias Ibn Khalfun e Ibn Nagrella fue muy estrecha, podría ser incluso que los Ibn Khalfun trabajaran para los Nagrella. Sea como fuera, entre Isaac y Samuel se forjó una amistad. Así lo reflejan estas estrofas de un largo poema que Isaac dedico a su amigo Samuel

... " Mis antepasados fueron formados de los tuyos, 
lo mismo que de ti se formó mi alma.
Consérvame el amor que te tenían, 
Cultiva tu amistad para conmigo y
                                  Que te sea grato mi recuerdo ... " 

Bajo el esplendor del califato Omeya, los sefardíes vivían tranquilos en Córdoba. Isaac recibió una esmerada educación, tal como era costumbre en al-Andalus entre las familias más pudientes. Pronto comenzó a componer poemas para personas ilustres a cambio de un salario. En esa época ya se empleaba en la poesía secular en hebreo la métrica de la poesía arabe. Igualmente se empleaba la temática y géneros tal como en la poesía en arabe. De esta manera Isaac componía versos de amistad, panegiricos, poemas de amor. Este un fragmento de un poema de amistad de ibn Khalfun: 

¡Amigo de mi alma!, ¡alma de todos mis amigos!,
¡bendito seas con bienestar sin fin! 
¡Que el Señor envíe al Mesías mientras vivas, 
y reúna en su ciudad al resto de su pueblo! ... 


La amistad de Isaac y Samuel también pasó por algunos momentos de tensión, que ambos dejaron plasmada en versos como éstos: 

Isaac ibn Khalfun le escribió a su amigo: 

"Grande como la tierra es mi pecado, 
la contracción no expía mi delito, 
pero el de clemencia excelsa como el cielo 
me ama seguro con generosidad. 
Si yo falto y él no perdona mi pecado, 
de los dos será la culpa y el agravio. 
¡Por mi alma! su enfado he puesto a prueba, 
con él he discutido, la riña a mí se debe. 
Mas estando él irritado, me ofreció su amistad
con corazón magnánimo, sin odio ni rencor. 
Sostén y apoyo nuestro son sus brazos,
en él nos refugiamos cuando llega la angustia, 
por su sabiduría, por su conocimiento, 
su consejo y sus dulces palabras. ... " 


Otro poema de Isaac dice así acerca de esa riña entre amigos: 

" Por mi mal proceder me tambaleo, 
en manos perversas me entregaron; 
me he rendido al poder de mi pecado, y aquí estoy, 
como presa por cuatro bestias subyugada: 
una descubre, otra quiebra los huesos, 
otra aplasta, otra engulle y devora. 
La última me tiene aprisionado, 
clavada en mí como una estaca. ... " 

Su amigo Samuel ibn Nagrella le respondió así: 

"En los corazones enraízan tus palabras, 
cual la ciencia se extienden tus ropajes; 
tus poemas, escandidos, vigorosos, 
sin fisuras ni disonancias; 
dominas las palabras puras
como zafiros y lo dificultoso; 
reinas sobre los corazones inteligentes
e instruidos, repletos de saber; 


Isaac se casó con una hija de Ben Capron, un hombre de mucho prestigio y poder dentro de la comunidad. Podría ser que se tratara incluso del famoso gramático y poeta. Aquel matrimonio fracasó. El divorcio le costó a Isaac un enorme disgusto debido al grave conflicto que entabló con su ex-suegro. Según parece el enfado de Isaac sólo lo pudo aplacar las palabras tranquilizadoras de su amigo Samuel Ibn Nagrella. 

Vista del río Guadalquivir en Córdoba, puente romano con la torre Calahorra
A principios del siglo XI comenzó el declive del poder del califato cordobés, bajo el califa Hisham II. 
Intrigas y traiciones se convirtieron en algo habitual dentro de la corte Omeya. Las arcas del Estado empezaron a vaciarse.  La lucha por el poder entre el partido beréber y los partidarios de los Omeya llevaron a que en Mayo de 1013 un ejercito embravecido de beréberes al mando de Sulayman al-Musta' in hicieran su entrada en Córdoba. Ibn Hazm menciona aquellas terribles jornadas en El Collar de la Paloma. 

"... me contó cómo había visto nuestras casas de Balat Mugit, a la parte de poniente de la ciudad. sus huellas se han borrado, sus vestigios han desaparecido, y apenas se sabe dónde están. la ruina lo ha trastrocado todo. la prosperidad se ha cambiado en estéril desierto; la sociedad, en soledad espantosa; la belleza, en desparramados escombros; la tranquilidad, en encrucijadas aterradoras. Ahora son asilo de los lobos, juguete de los ogros, diversión de los genios y cubil de las fieras los parajes que habitaron hombres como leones y vírgenes como estatuas de marfil .... " 

Estas matanzas y destrucción provocaron la emigración de muchos cordobeses, como el propio Ibn Hazm, la familia ibn Nagrella y nuestro poeta Isaac. Comenzó así su viaje por al-Andalus y el Mediterráneo, siendo la poesía su única fuente de ingresos. Sus panegíricos y poemas de amistad se conocían en los países mediterráneos. Durante la vida errante del poeta sefardí siempre mantuvo correspondencia con su amigo Samuel, que también estaba en al-Andalus buscando un lugar seguro donde poder vivir. Esta correspondencia tuvo lugar entre 1010 y 1020. Así lo reflejan estos versos de Isaac ibn Khalfun: 

"Mi tranquilidad se disipó como una nube
mientras mis suspiros proseguían; 
mi alegría y regocijo
se extinguieron por completo. 
el cuerpo, con una costra de tierra, 
la osamenta del todo requemada, 
los ojos sin sueño 
y la noche sin luz; 
no tenía aliento, ni fuerzas, 
ni reposo mi alma atolondrada; 
era como el que está dormido
en la punta del mástil habiendo tempestad; 
el destierro me hacía dar vueltas
cual rueda hasta la ciudad de la planicie; 
unos días me alejaba errante, 
otros, afligido y angustiado
sin encontrar para la planta de mis pies 
lugar de reposo ni morada. ... " 


Por su lado, su amigo Samuel Ibn Nagrella le escribió lo siguiente a su amigo Isaac: 

"¿Tendré que pasar el día viajando y descansando, 
y la noche durmiendo entre tinieblas, como el buitre? 
Por las mañanas sonríe la Separación en mi casa, 
y por la tarde, de tanto errar lloran mis ojos. 
De un lugar a otro me va arrojando 
mi Destino, como si fuera lanza, dardo o venablo.
Un día soy compañero del ciervo, 
y al día siguiente vecino del milano. 
No resido dos días en una casa, 
no paso dos noches en la misma morada, 
como si mis pies tuvieran la norma y el precepto 
de recorrer toda ciudad y aldea ... " 


Isaac ibn Khalfun terminó abandonando al-Andalus y llegó al norte de África, a la gran metrópolis de Kairouan. Allí escribió al menos dos panegíricos a Abraham ben Nathan, líder de la comunidad judía de aquella gran ciudad. Abraham ben Nathan pertenecía a la corte de Mu´izz, el sultán zirí del norte de África. Mu´izz era el padre de Badis, el zirí que cruzó poco después a al-Andalus y se estableció en la zona de Granada. Otro personaje al que dedicó poemas fue el magnate comercial de Kairouan Judah ben Joseph. 

mapa de al-Idrissi - siglo XII

Isaac ibn Khalfun continuó su viaje a través del Mediterráneo, cosa que era común en el medievo. Las personas se movían de un lugar a otro por tierra y por mar, por varios motivos, como pudiera ser la Peregrinación a la Meca, el comercio, el estudio o la búsqueda de la sabiduría, la aventura, etc. 

Ibn Khalfun vivió en Damasco, ciudad magnífica, que todos los viajeros alabaron. La comunidad judía de esta bella ciudad era grande y floreciente. Allí redactó al menos ocho poemas a David ben Badshad, un hombre de gran renombre en la ciudad. Isaac dedicó también poemas y panegíricos al ministro de finanzas Manasseh ben Abraham al-Kazaz y su hijo ´Adaya. 

En un momento dado, nuestro poeta sefardí se marchó a Egipto, en la floreciente ciudad de El Cairo escribió poemas para Joseph ibn ´Awkal, un importante comerciante de la ciudad. 

La vida de Ibn Khalfun transcurrió de esta manera, viajando y componiendo poemas para poder vivir. Esta forma de vida fue criticada por un sector de los poetas andalusíes, que opinaban " ... pocos de sus poemas fueron considerados como fruto de árbol noble, pues la mayor parte son espinas y abrojos ... " queriendo decir que a pesar de su gran capacidad de creación poética, ésta carecía de calidad al ser redactada a cambio de dinero y no fruto de la inspiración. Los poemas de ibn Khalfun eran conocidos en su tiempo y se hallaron fragmentos de su obra en la Genizah de El Cairo, se trata de versos redactados en Oriente. 

Isaac ibn Khalfun murió después del año 1020, no se sabe ni la fecha ni el lugar de su fallecimiento. 


BIBLIOGRAFIA: 

- Isaac ibn Khalfun de Ann Brener " A wandering hebrew poet of the 11th century" Editorial Brill - Agosto 2003 

- Poetas hebreos de al-Andalus. Antología de Ángel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás - Ediciones El Almendro, Córdoba 

- Literatura hebrea en la España Medieval de Ángel Sáenz-Badillos. Fundación Amigos de Sefarad - Madrid 1991 

- El Collar de la Paloma de Ibn Hazm, Alianza Editorial, versión de Emilio García Gómez 

- El saber en al-Andalus: texto y estudios, vol 2. editado por Pedro Cano Ávila. Julia María Calabaza Bravo y Aly Tawfik Mohamed Essawy. Universidad de Sevilla. Fundación El Monte 

- imagen mapa al-Idrissi. blog Cátedra de Historia Naval www.pinake.worldpress.com


domingo, 13 de septiembre de 2015

MESAS DO CASTELINHO, VESTIGIOS DE UN HISN OMEYA

MESAS DO CASTELINHO

Yacimiento arqueológico de un hisn omeya en el bajo Alentejo.

Por Elisa Simon

Hace unas semanas hemos visitado a nuestro amigo José Alberto Ribeiro y su esposa Sonia en el Algarve portugués. Durante esos días hemos realizado algunas excursiones para visitar lugares andalusíes. José nos dio una sorpresa cuando camino de Mértola, nos desviamos por una carretera de tierra que nos llevó hasta Mesas de Castelinho.
Cerca de la Sierra do Caldeirâo, que es la frontera natural entre el bajo Alentejo y el Algarve, en la zona llamada Santa Clara a Nova, que pertenece al consejo de Almodóvar, se encuentra el yacimiento arqueológico de Mesas do Castelinho. Estos vestigios están escondidos en un hermoso paisaje de suaves colinas entre encinas y olivares.



Dejamos el coche y comenzamos a caminar, despacio y con cuidado, entre las piedras que enseguida empezaron a contarnos su historia.
Mesas do Castelinho fue hallado hacia los años 50, cuando se registraron cerámicas de la Edad del Hierro, de época romana y vestigios de un hisn omeya datado entre los siglos IX y X.

vista general de los vestigios del hisn omeya datado entre los siglos IX y X 
Hace unos veinte años, el centro de arqueología de la Universidad de Lisboa fue invitada por la agencia nacional de protección del patrimonio (IPPC) para la realizar los trabajos de intervención arqueológica que se orientaron hacia la catalogación de las distintas etapas de ocupación de este yacimiento. El proyecto de excavación lo hizo IPPC donde se conjuga la intervención arqueológica con la formación técnica de estudiantes de arqueología. Cada año, desde hace 20, se realizan en verano las campañas de investigación, conservación y valoración de este importante yacimiento. Los arqueólogos que más se han implicado y se están dedicando a la investigación son el Sr. Carlos Fabiâo y Sr. Amilcar Guerra ambos de la Universidad de Lisboa.

No fue fácil el camino, ya que según parece hacia mediados de los años 50, el hisn omeya y demás vestigios estaban en bastante buen estado de conservación. Mesas do Castelinho sufrió dos destrucciones, una en 1956 y otra muy lamentable en 1986, cuando su propietario destruyó gran parte de este patrimonio. Finalmente han intervenido las ya mencionadas autoridades para proteger el lugar. La primera campaña se llevó a cabo en 1989, prosiguiendo las campañas anuales hasta hoy en día.

prospección geofísica de Mesas do Castelinho,
donde se pueden ver las dos plataformas
dentro de un trazado urbano
con eje de orientación
norte/sur
Según los estudios presentados, el origen de este yacimiento, según las cerámicas halladas, se puede datar hacia finales del siglo V a.C. en la Edad del Hierro, siendo un poblado sin estructuras defensivas, que estuvo ocupado continuamente hasta los inicios de la época romana, cuando en tiempos de la república se levantó un fuerte donde la guarnición lusitana controlaba el camino.
El yacimiento está compuesto por dos plataformas o terrazas de desigual tamaño, denominados Sector superior A  de forma más bien circular y Sector inferior B de forma trapezoidal.

estructuras identificadas en la plataforma A.
El hisn con su foso,
estructuras romanas A1
restos de la fortificación de la Edad del Hierro
A 2 y A 3
En la terraza superior en el Sector A y sobre las ruinas del poblado de la Edad del Hierro y parte del fuerte romano, se construyó entre los siglos IX y X un hisn o fortaleza emiral omeya. Para la construcción de esta fortaleza se han reaprovechado material de edificaciones romanas. La piedra del lugar y material de construcción se llama Xisto, y se caracteriza por tener vetas de colores. 

piedra característica de la zona, llamada Xisto 

detalle del hisn omeya de época emiral 

El hisn fue rodeado por un profundo foso, dos grandes torres cuadradas servían de vigía una orientada al oeste y otra al norte. El trazado de esta fortaleza se puede intuir caminando entre los muros que definen las dependencias de los soldados andalusíes al servicio del emir omeya, que vigilaban el eje norte/sur de la travesía de la sierra do Caldeirâo. Según los trabajos de investigación es probable que hubiera un asentamiento rural entorno a la fortaleza, que abasteciera a los soldados de trigo y cebada. Además se han hallado vestigios de cabras y sobre todo ovejas, que podrían haber servido de alimento a esta guarnición. Estos soldados se alimentaban además de carne de venado, conejos, perdices. Junto a esta fortaleza existe un manantial que suministraba agua al hisn. Dicho manantial sigue llevando agua hasta hoy. 



boca del manantial
hisn omeya, al fondo se ven los cimientos de una de las torres 
Esta fortaleza, según los estudios presentados hasta ahora, estuvo poblada y activa hasta el final de la época de taifas, es decir finales del siglo XI. A partir de esa fecha, no se han hallado cerámica, ni tejas, ni otros materiales de época posterior, ni almorávide ni almohade.

BIBLIOGRAFIA:

 - imagen de los planos arqueológicos de Carlos Fabiâo y Amílcar Guerra   

- contribuiçâo para o conhecimento da alimentaçâo em contexto islàmico: estudo dos restos mamalógicos e malacológicos das mesas do castelinho (Almodôvar) , de Joâo Luis Cardoso en Arqueolgía Medieval

- Mesas do Castelinho, Almodôvar: uma fortificaçâo rural islâmica do Baixo Alentejo de Amílcar Guerra y Carlos Fabiâo del centro de arqueología da Faculdade de Letras da Universidade de Lisboa

- Grandes proyectos da arqueología portuguesa – Mesas do Castelinho (Almodôvar) um projecto com vinte anos por Carlos Fabiâo e Amílcar Guerra
- VII Table Ronde internationale su la Lusitanie romaine , J.- G. Gorges et T. Nogales Basarrate – Naissance de la Lusitanie romaine

- Actas das IV Jornadas Arqueológicas (Lisboa 1990) O povoado fortificado de “mesas do Castelinho” Almodovar por Carlos Fabiâo e Amílcar Guerra






viernes, 28 de agosto de 2015

VEJER DE LA FRONTERA, CADIZ

VEJER DE LA FRONTERA – CADIZ

Por Elisa Simon

Desde la carretera A2229 se asciende poco a poco hasta llegar a unos 200 metros de altura y allí se encuentra, sobre un cerro y a orillas del río Barbate, la hermosa y pintoresca ciudad de Vejer de la Frontera en la costa de la provincia de Cádiz. Hasta aquí hemos venido llamados por la Semana Medieval organizada por su ayuntamiento y con la colaboración de la Fundación Tres Culturas. Una vez alojados fuimos hasta la Casa de la Cultura donde nos recibió con amabilidad Juan Jesús Cantillo, el arqueólogo de Vejer, quien no dio toda la información necesaria para poder asistir a los eventos culturales.



Les quiero contar un poco acerca de la historia de Vejer, que pertenece a los pueblos blancos de la costa gaditana, de hecho su playa es la del Palmar que dista sólo 11 km de la ciudad, que goza de un paisaje único y espectacular. 


Esta ciudad estuvo poblada desde la Antigüedad y era conocida bajo el nombre de Baessipo, estando relacionado con un oppidum o ciudad en altura de origen preromano. Su aspecto actual es el resultado de las diversas culturas que la han poblado. El entramado de sus calles, estrechas con casas encaladas, nos deja entrever  su huella andalusí. 

calle del arco de las monjas




A partir del siglo VIII en época andalusí, pasó a llamarse Besher o Bashir y formaba parte de la cora de madinat Shiduna. Las fuentes no mencionan Besher tanto como otras ciudades de la zona, si bien debido a su situación geográfica tuvo que haber sido testigo de la llegada de las dinastías, que han contribuido a enriquecer al-Andalus en todos los sentidos. Tarifa, Algeciras y Gibraltar se sitúan a poca distancia y como enclave estratégico Besher ha servido para vigilar y controlar la zona de la comarca de la Janda y la costa.

restos del arco de entrada a la ermita de nuestra Señora de los Remdios, siglos XV
La ciudad se fue creando y creciendo entorno a la fortaleza, la cual se ha transformado a lo largo de los siglos. Siguiendo las escasas fuentes y las investigaciones arqueológicas, se podría establecer que existes vestigios omeyas y almohades, así como cristianos. A lo largo de los siglos el castillo se fue modificando, hasta que  en siglo XIX se convirtió en una vivienda privada. Las obras de investigación y recuperación del antiguo castillo comenzaron hacia 1973 cuando el profesor Alfonso Jiménez llevó a cabo distintas campañas de limpieza y restauración tanto del castillo como de las murallas de la ciudad.


puerta de acceso a la fortaleza, época almohade

restos de la puerta de acceso al castillo datada entre los siglos XI/XII -
fíjense en la decoración floral del alfiz

puerta de acceso a la fortaleza, siglos XI/XII -
se ha dejado al descubierto la hermosa decoración del alfiz
 Alfonso Jiménez estableció que Vejer contaba con tres murallas, siendo la primera de pequeñas dimensiones correspondiente al castillo, la segunda también pequeña situada al noroeste de la primera. Y la tercera ya de época cristiana y con cuatro puertas de acceso, cuando Vejer formaba parte de la frontera con el reino nazarí. El trazado de la muralla cristiana podría seguir el almohade de la ciudad andalusí. A nivel documental una de las personas que han aportado luz a la historia andalusí de Vejer ha sido el doctor Juan Pérez Abellán, catedrático de la Universidad de Cádiz, tal como pueden ver en la bibliografía.  

paño de muralla
Besher debió contar con una mezquita aljama, donde hoy se alza la Iglesia del Divino Salvador, siendo el único vestigio andalusí  parte inferior del campanario, identificado con el antiguo  alminar. El historiador ibn Hayyan (987-1076) menciona las revueltas de los muladíes al frente del caudillo ´Umar ibn Hafsún, indicando que junto a las murallas de Vejer se libró una cruenta batalla, frente a las tropas emirales del omeya abd ar-Rahman II. En aquellos tiempos se podría haber reforzado el hisn o fortaleza.

paño de muralla
Una vez que el Estado andalusí consiguió la estabilidad bajo el califato omeya Besher sirvió como uno de los puntos importantes de control militar andalusí frente a los mayus o vikingos. Durante la época de esplendor califal Besher se menciona poco en las fuentes, según ibn Hayyan contaba con dos cercas, siendo una de ellas la de la propia fortaleza. La población de Besher la integraban andalusíes mozárabes y musulmanes, si bien no habría que descartar una población sefardí, ya que hay una calle junto a la muralla llamada Judería. La riqueza agrícola de la zona les daba estabilidad económica.

calle Judería, junto a la puerta Cerrada
Cuando estalló la fitna o guerra civil en al-Andalus, después de la abolición del califato (1031), Besher quedó al margen de esta contienda. Más bien se convirtió en un lugar de refugio para los místicos, tanto musulmanes como cristianos. Según dicen en Besher vivió el gran Ibn ´Arabi durante un tiempo.




Hasta ahora no se han hallado vestigios almorávides, si bien parece que fueron los almohades quienes hicieron obras de consolidación en las murallas y en el castillo.
Besher fue conquistada por Castilla en 1250 pasando más tarde a formar parte de la segunda línea de frontera con el reino nazarí.
Ibn Abí Zar´, en el siglo XIV, en su obra Rawd al-qirtás menciona brevemente Besher: “ llegaron al campamento situado en Jerez los meriníes y árabes que se habían quedado en Vejer, después de haber asolado en el tiempo que allí estuvieron todas las mieses de Vejer, huertas, viñas y árboles.”


puerta cerrada, cuyo origen es andalusí, si bien
su aspecto actual es cristiano.
Cuando estalló la guerra de Granada, en el siglo XIV – XV, ocurrió una historia mezclada con leyenda entre Mulay Alí ben Rashid, quien acudió a al-Andalus en apoyo a los nazaríes frente a los cristianos del norte. Su campaña no tuvo éxito militar, pero sí lo tuvo a nivel sentimental, ya que se enamoró de una guapa mujer de Vejer llamada Lalla Zhora con quien se casó. Ambos marcharon para el Magreb, donde Mulay Alí fundó la bellísima ciudad de Xauen, dicen que a imagen y semejanza de Vejer, ya que su querida esposa añoraba su ciudad natal. De esta historia nació el hermanamiento entre Chefchauen o Xauen y Vejer de la Frontera. 

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Finalmente me gustaría mencionar a la cobijada o “la cobijá” de Vejer, denominación dada al traje tradicional, de color negro, que llevaban las mujeres de Vejer y la zona y que sólo dejaba al descubierto el ojo izquierdo. El traje consiste en varias capas de enaguas, faldas y un gran manto. Hay quien busca un origen andalusí o morisco en este traje, debido a su parecido con trajes de otros países mediterráneos como Siria o Egipto. Por otro lado, existe la interpretación de que se trata del traje castellano del siglo XVII de manto y saya. Sea como fuera, muchas mujeres de Vejer llevaron este traje a lo largo de los siglos. En el siglo XIX llamó la atención de los viajeros románticos y durante las primeras décadas del siglo XX fueron los fotógrafos quienes captaron la imagen de las “cobijás” no sólo de Vejer sino de otras zonas.  

estatua de la cobijada, en uno de los miradores de la ciudad.
Por último y no por ello menos importante, más bien todo lo contrario, quiero agradecer especialmente a Juan Jesús Cantillo Durán, arqueólogo de la ciudad, por su hospitalidad y dedicación, así como a Flora Núñez también del área de Cultura del ayuntamiento de Vejer por su amable recibimiento y atención. Sin ellos este post no hubiera sido posible.  

Siempre he sentido a Vejer de la Frontera como un lugar especial, lleno de encanto y magia. Para mi gusto con una agradable fragancia andalusí, que suelo respirar en cada visita. A partir de ahora, además de todo esto, sé que allí están Juan Jesús y Flora.



Presentación de la ponencia, salón de actos de la Casa de la Cultura
Mariché Sena Malmagro de la Fundación Tres Culturas
del Mediterráneo, Francisca Sánchez Galván, segunda
Teniente de Alcalde y Juan Jesús Cantillo,
arqueólogo de Vejer de la Frontera

los ponentes de la conferencia "Los ritos de boda en las
culturas cristiana, sefardí y musulmana" siendo los
ponentes el doctor Juan Pérez Abellán,
la doctora Hafida Sedraoui y la señora
María de Miguel del Centro Sefarad

foto para el recuerdo con los componentes de la orquesta Chekara Andalusí, "Música de las Tres culturas"

BIBLIOGRAFÍA:
-  Los orígenes de Vejer de la Frontera. Juan Abellán Pérez. Universidad de Cádiz
- La puerta musulmana del castillo de Vejer de la Frontera. Juan Abellán Pérez. Universidad de Cádiz
-  Obras de restauración en Vejer de la Frontera (1973-1977) Boletín del Museo de Cádiz,  1978 – Alfonso Jiménez Martín 
- El Cádiz Islámico, a través de sus textos. Juan Abellán Pérez. Universidad de Cádiz
- datos aportados por el arqueólogo de Vejer Juan Jesús Cantillo
- Museo del Traje. Artículo de Irene Seco, "Las cobijadas de Vejer en el Museo del Traje"