lunes, 10 de agosto de 2015

MADINAT SHARISH Y SU ALCÁZAR



MADINAT SHARISH Y SU ALCÁZAR

Por Elisa Simon

“Esta ciudad forma parte del territorio de Sidona, en al-Andalus. Se encuentra a veinticinco millas de Calsena, cerca del mar. Los cereales crecen bien en este territorio y dan excelentes rendimientos … Jerez es una ciudad mediada, está fortificada; sus alrededores son agradables; está rodeada de numerosos viñedos, olivares e higueras. También se cultiva el trigo en abundancia. “ – al-Himyari: Kitab al-Rawd al-mi´tar.




Este artículo es continuación de La mezquita del alcazar de Jerez video aquí              Al ser continuación del artículo y video anterior, en éste también disfrutamos de la linda compañía de mis queridas Patricia y Renata el Moor, de Brasilia. Tanto la mezquita como los baños árabes y el pabellón real, forman parte de lo que aún permanece del recinto de la fortaleza almohade de Jerez de la Frontera.



Pero antes me gustaría dar unas pinceladas sobre la historia andalusí de la ciudad. Empecemos por su nombre: los especialistas tienen la siguiente hipótesis con base filológica. En época romana la ciudad se localizaba en el centro de una fértil comarca agrícola cerca del mar, donde podría estar situada hipotéticamente Cerit romana. El paso del nombre romano Cerit al romance hizo cambiar un poco su fonética “Tseris”, de donde podría proceder el nombre andalusí de Xarix o Sharish.

El geógrafo Yaqut del siglo XIII lo explica así: “ Sharish, su primera letra es igual que la última, con fatha la primera y kasra la segunda, seguida de ya´. “

Hasta hace unos años se tenía la teoría de que el origen la ciudad emiral, califal y taifa se encontraba sobre los restos romanos de Asta Regia, situada cerca de la actual ciudad. Siguiendo esta teoría la actual ciudad de Jerez sería de nueva creación bajo los almohades.

Si bien, las excavaciones arqueológicas realizadas en diversos puntos de la ciudad así como en el interior del alcázar, en los últimos años han sacado a la luz la existencia de una ciudad pre-almohade. A estas intervenciones arqueológicas, debemos añadir las fuentes árabes que mencionan hechos históricos identificando a Jerez como la capital de la cora de Siduna, tradicionalmente identificada con Medina Sidonia. Si bien esta última teoría esta siendo discutida por los especialistas, que defienden a Siduna, como la antigua Jerez, lugar situado frente al río Guadalete en la sierra de San Cristóbal. Otras fuentes, como la Historia de los ulemas , obra de principios del siglo X nos habla de siete destacados sabios que vivieron y trabajaron en Jerez entre los siglos IX y XI. Se puede deducir que para aquel entonces Jerez era capital de la cora y una ciudad de cierta importancia tanto cultural como religiosa. Así lo demuestran los restos cerámicos hallados tanto en el interior del alcázar, como en distintas plazas de la ciudad. La cerámica que han encontrado, lleva el lema de la producción cerámica propia de madinat az-Zahra bajo el califal al-Hakam II, con el lema “al-mulk” – e poder.

Es probable que debido a la situación geográfica de esta ciudad en un lugar de fácil acceso, y habiendo sufrido los ataques de los normandos y ciertas revueltas internas andalusíes, unido a la guerra civil o fitna que marcó el final del califato, pudo haber provocado el despoblamiento de esta ciudad y su traslado al actual Jerez, donde más tarde los almohades le darían su aspecto y carácter actual.
De hecho la fisionomía de Sharish se consolidó bajo los almohades, que trazaron un amplio recinto amurallado en tapial, del cual quedan aún bastantes restos visibles.



Para ello construyeron, sobre estructuras anteriores, una alcazaba en la zona más elevada de la ciudad, donde el walí o gobernador tenía su residencia, desde donde regía el aparato político y militar de Sharish. Al igual que ocurría en otras ciudades, en el interior de la alcazaba, se encontraba una pequeña ciudad, con su mezquita, baños, aljibes, las dependencias del gobernador, jardines y huertas, así como una zona donde vivía la guarnición y algunos artesanos, como alfareros. 

jardín siguiendo el estilo andalusi

torre octogonal del recinto del alcázar
Todo ello estaba rodeado de fuertes murallas con torres robustas, la más alta es de forma octogonal, desde donde se divisaba toda la comarca a su alrededor. Esta muralla de la alcazaba estaba conectada con el sistema defensivo de la ciudad, que protegía la medina, con una red de torres distribuidas a cierta distancia. El perímetro de la medina constaba de muralla y una barbacana. 

vista desde la torre octogonal. junto a la muralla se ve parte de la
techumbre del pabellón real, luego la zona arqueológica y
al fondo los techos del baño árabe.

La muralla de la ciudad contaba con al menos cinco puertas, con acceso en recodo. La puerta de la medina, era la única que se comunicaba directamente con el recinto del alcázar. 


puerta de la medina, única que se comunicaba con el recinto del alcázar
En un ángulo de la muralla se encuentra la ya mencionada alcazaba o alcázar. Su aspecto actual fue muy modificado a lo largo de los siglos. Lamentablemente las dependencias del gobernador y la mayor parte del alcázar almohade ya no está en pie. En su lugar se alza el palacio barroco de Villavicencio. 

Sin embargo, podemos hacer un ejercicio de imaginación mientras visitamos los baños privados, el pabellón real y una reproducción de jardines y huertas andalusíes.


jardines del alcázar de Jerez

Los baños están situados en la zona sur del recinto, cerca de la gran torre octogonal y la llamada puerta del Campo. Bajando unos escalones llegamos al hammam, que tenía carácter privado, es decir, sólo para el gobernador, su familia y el séquito a su disposición.  

Este baño de pequeñas dimensiones, sigue los cánones de los hammamat andalusíes, tal como hemos descrito en este blog en varias ocasiones. Aquí tienen los enlaces. 
El Bañuelo, Granada  y baños de Ronda, Málaga


lucernario estrellado de la sala templada

Una vez atravesado el zaguán pasamos al vestíbulo o bayt al-maslaj y la sala fría o bayt al-barid, que es una pequeña sala rectangular cubierta por bóveda de cañón con lucernarios en forma estrellada. Dos lindos arcos de herradura con pilar central delimitaba con una zona donde podría haber una pila para refrescarse. 


sala fría de los baños privados del alcázar de Jerez


hermosa cúpula de la sala fría del baño árabe del alcázar de Jerez

La sala más grande, de forma casi cuadrada con un patio porticado con arcos de herradura en ladrillo y fuertes pilares. El suelo de mármol con canalizaciones nos recuerdan que bajo el suelo se desarrollaba todo un sistema de calefacción de las salas, siendo la sala templada o bayt al-wastaní la más agradable, ya que  en esta sala el walí o gobernador sería frotado, enjabonado y enjuagado por los trabajadores del baño, luego recibiría un reconfortante masaje con aceites. Imagino que las mujeres de su familia, tendrían el horario de la tarde para el uso exclusivo del baño, tal como era costumbre en al-Andalus.
Finalmente, la sala más cercana a la zona de caldera y leñera era la sala caliente o bayt al-sajun. El vapor que desprendía, vertiendo agua en el suelo, de esta manera, el vapor abría los poros y preparaba la piel para ser frotada en la sala templada. Imagino que no se podría permanecer demasiado tiempo en esta sala.
La sala de caldera o bayt al-burma se encontraba junto a la leñera que se hallaba en el exterior del baño.


la caldera de los baños, situada junto a la sala caliente

Saliendo del baño, nos sorprende una amplia zona de excavación arqueológico, realizadas en verano del 2009,  que ha quedado al aire para el disfrute de todos. 


zona arqueológica, de época almohade y por también algunos restos califales


zona arqueológica, en la cota más baja sería califal, y a nivel del pabellón real sería almohade
han construido pasarelas para poder visitar cómodos y tienen paneles explicativos
Unas pasarelas nos facilitan el paseo a través de la historia, que abarca desde restos califales y taifas, también almohades y cristianas. Se trata sobre todo de estructuras relacionadas con el sistema hidráulico, como norias, aljibes, hornos artesanales. Se ha hallado así mismo un ala del pabellón real que se encuentra a continuación, más concretamente parece tratarse de las letrinas del pabellón.


zona arqueológica, con restos califales, almohades y cristianos de los siglos XIV y XV

muro califal, zona junto al pabellón real

letrinas del pabellón real, con entrada en recodo para preservar la privacidad
 Estas letrinas con evacuación al exterior y se limpiaba gracias a la presión del agua de una cisterna situada a su lado, alimentada por un pozo central. 
Este pozo central es en su parte inferior de origen califal edificado en mampostería y con dos apoyos donde iría una noria de extracción y elevación del agua. 
parte superior del pozo con los apoyos donde iría situada la noria
La parte superior del pozo es de época almohade y fue elevado hasta el nivel del pabellón real. 
El pabellón real, de forma rectangular y pegado a la muralla, consiste en una sala cuadrada con bella cúpula estrellada, formando una qubba con una bonita fuente central y a los lados se abren dos alcobas. Parece que era un área privada para el gobernador o bien una zona de residencia para los invitados. Este pabellón tenía un pórtico con arcadas y decoración en yesería para dar sombra y con hermosas vistas a una alberca rectangular y el huerto.

aljibe del siglo XV , para recoger el agua de lluvia
Frente al pabellón real, se construyó en el siglo XV una cisterna subterránea para almacenar el agua de lluvia, seguramente para ello se modificaron o destruyeron el complejo sistema hidráulico que abastecía a los habitantes del alcázar con agua proveniente del cercano manantial de Los Albarizones, que llegaba hasta allí a través de un acueducto al pozo central, antes mencionado.  De esta manera los almohades tenían garantizada el agua en caso de asedio.  

alberca frente al pabellón real, que en esta foto quedó a la izquierda ....


zona de jardines, reconstruído al estilo andalusí
En el interior del alcázar se ha intentado reproducir una zona de huerta y jardines de estilo andalusí. Fuentes y albercas entre cipreses y olivos, además de flores aromáticas en colores vivos, donde podemos pasear hasta la zona de huertas con sus canalillos para el riego de las cebollas y demás hortalizas.

nuestras queridas amigas Patricia y Renata el Moor, que nos acompañaron en este hermoso paseo
muchas gracias por el lindo día que pasamos juntas


Daniel y Elisa, somos de al-Andalus a Sefarad. 

BIBLIOGRAFÍA:

- El Cádiz islámico a través de sus textos – Juan Abellán Pérez. Universidad de Cádiz
- Itinerario cultural de almorávides y almohades – Fundación Legado Andalusí
-ŠARĪŠ.LAJEREZANDALUSÍ 
   Breve reseña histórica a partir de las fuentes documentales y la epigrafía. Autor: Miguel Ángel Borrego Soto. Centro de Estudios Históricos Jerezanos.





domingo, 26 de julio de 2015

MEZQUITA DEL ALCAZAR DE JEREZ, CADIZ

LA MEZQUITA DEL ALCAZAR DE JEREZ DE LA FRONTERA, CADIZ

Por Elisa Simon

“Xerish es una plaza fuerte, de mediana extensión, ceñida por murallas. Sus alrededores son de un agradable aspecto, porque está rodeado de viñedos, olivares e higueras. El terreno produce también trigo y los artículos de subsistencia están a un precio razonable.” – al-Idrissi, siglo XII – descripción de Jerez andalusí




Un soleado día de Febrero llegamos a Jerez, donde nos encontramos con nuestras queridas amigas de Brasil, Patricia y Renata, que estaban participando en el festival de Flamenco. Un caluroso abrazo y lágrimas de alegría dieron paso a un entretenido almuerzo. Para una buena digestión decidimos comenzar un paseo. Nuestra charla y risa retumbaba por las estrechas calles y plazas de la ciudad antigua, hasta que llegamos a la alcazaba almohade.





Desde el exterior tiene el aspecto de una imponente fortaleza con sus fuertes muros de tapial y numerosas torres cuadradas y una octogonal, que protegen un enorme espacio.  De aquella fortaleza, donde residía el gobernador y donde estaría establecida la guarnición militar, quedan pocos vestigios, uno de ellos es la mezquita. ¡Una auténtica joya almohade! Es la única que queda en pie de las 18 que hubo en tiempos andalusíes en esta ciudad. La pequeña y austera mezquita está situada en la esquina norte del alcázar y junto a la puerta de la muralla de la ciudad que comunicaba con la medina.

arcada cristiana que precede el ingreso a la capilla de Santa María la Real, antigua mezquita almohade 

Desde esta puerta de la medina, con ingreso en recodo, llegamos a un pequeño espacio, una placita con naranjos y al fondo una alberca.  En esta pequeña plaza se encontraba en el siglo XII el acceso principal a la mezquita privada, que usaría el gobernador, sus funcionarios y mandos militares. Alzamos la vista y quedamos encantadas con el coqueto alminar cuadrado realizado en ladrillo con un pequeño remate. Aunque haya sido reformado según mi humilde opinión no ha perdido su encanto almohade.


alminar almohade con yamur 
alminar almohade en ladrillo 



A partir de la puerta de entrada a la mezquita, se suceden varios hermosos arcos de herradura enmarcados en sencillos alfices al estilo almohade. Uno tras otro, de forma simétrica y perfecta, llevaron nuestra mirada hasta el fondo, donde vislumbramos el mihrab aún en penumbra debido a la luz.

vista desde la puerta principal a la antigua mezquita del alcazar de Jerez 

Llenas de emoción atravesamos la puerta principal que nos trasladó al pasado. De pronto estábamos en un lugar donde se podía captar la esencia que pretendieron sus constructores. Un patio cuadrado, encantador e íntimo, donde el único sonido era el chapoteo del agua, que surgía del surtidor de una pequeña fuente a ras del suelo. El patio esta arropado con arcos de herradura en ladrillo siempre con sus alfices que se sostienen sobre pilares también en ladrillo. La luz de tarde del mes de febrero ya no atravesaba el patio y sin embargo, lucía de forma mágica. La belleza a base de sencillez conserva una elegancia sublime.

patio de abluciones 


En silencio, sin querer romper la magia, ingresamos en la sala de oración. Estábamos solas, tuvimos el privilegio de poder disfrutar de esta mezquita a nuestro aire. Mientras Daniel filmaba, en la sala sólo se oía nuestro susurro comentando lo excepcional de esta construcción.

La sala de oración ocupa un único espacio, no hay naves ni columnas dividiendo la sala. Fue construida en ladrillo formando un cuadrado, que está cubierto por una magnífica y enorme cúpula octogonal realizada en el mismo material. En las cuatro esquinas de la sala se hallan arcos cobijando pequeños triángulos, en los dos pequeños “arcos triangulares” del muro de la qibla conservan unas cupulillas ochavadas, dando así la importancia necesaria a la zona del mihrab. 

sala de oración cuadrada, ocupando un único espacio, con el mihrab 


El mihrab también cuadrado guarda la austeridad típica almohade, cuya fachada esta compuesta por un arco de herradura en ladrillo, con su esbelto alfiz, una cúpula reconstruida cubre este espacio sagrado.

mihrab cuadrado, con fachada en arco de herradura
enmarcado en un alfiz austero

Ya en época cristiana, el rey Alfonso X de Castilla, mandó construir un altar dedicado a la virgen María y desde entonces la mezquita pasó a ser consagrada como templo católico bajo el nombre capilla de santa María la Real.

Patricia, Renata y nosotros no nos queríamos ir de aquel encantador lugar, pero nos esperaba aún los jardines y los baños almohades …. Así que este paseo tendrá continuación ….

Patricia, Renata y yo




lunes, 20 de julio de 2015

CASTILLO DE SILVES, PORTUGAL

ALCAZABA DE SILVES, PORTUGAL

Por Elisa Simon

Shilb andalusí, es una ciudad con encanto, situada en un lugar hermoso y donde casi debajo de cada piedra Shilb cuenta su historia. Expertos arqueólogos  investigan y excavan, sin cesar, tanto en la ciudad, como en la comarca así como en el interior de su imponente alcazaba, en busca de más luz sobre el período andalusí de esta hermosa ciudad junto al río Arade. Para este artículo también he recibido la gran ayuda de nuestro querido amigo Jose Alberto Ribeiro. El paseo por este hermoso castillo medieval lo realizamos con él, como ya verán en el video. 





Especialmente es de agradecer la incansable labor de la arqueóloga Rosa Varela Gomes y Mario Varela Gomes de la Universidad Nova de Lisboa, que han editado varios trabajos sobre las sucesivas campañas de excavaciones que se están realizando en el interior del castillo. Han contribuido también los trabajos de Estácio da Veiga quien visitó el castillo y lo dejó descrito hacia 1878. Los distintos estratos de excavaciones han llegado a encontrar restos de edificios y objetos de uso diario datados entre los siglos VIII hasta el siglo XIII, hasta el momento.



vista al castillo, Silves - Portugal 

Además de la arqueología son importantes las investigaciones de las fuentes escritas, que son escasas, sin embargo, sí se encuentran descripciones de Shilb en los libros de viajeros, los geógrafos, como al-Idrissi o al-Himyari, nos han legado verdaderas joyas, donde describen no sólo la ciudad y su entrono sino la sociedad y la economía de la zona. Los poetas andalusíes expresan, desde el corazón, su vínculo personal e íntimo con esta hermosa ciudad.

Shilb no fue una ciudad importante en a-Andalus, como lo fue Córdoba, Sevilla o Granada, pero sigue siendo una ciudad con carácter propio y muy orgullosa de su pasado andalusí. Lo vemos en sus plazas, fuentes y nombres de calles.
La historia de su alcazaba va de la mano de los personajes que la habitaron a lo largo de los siglos. Sirvió como residencia de los gobernadores y señores que rigieron la ciudad en distintas épocas hasta su conquista cristiana en 1248. En el interior del recinto fortificado estaría establecida la guarnición militar y las viviendas de los funcionarios de la administración, además de la residencia palatina del gobernador y su familia.  


vista del castillo desde el otro lado del río Arade, Silves - Portugal

A la hora de hablar de la fortaleza, debemos tener en cuenta ciertas características de Shilb. Esta situada sobre una pequeña colina, a cuyos pies se despliega un fértil valle por donde fluye el río Arade que desemboca en el Atlántico a sólo 12 kilometros, en Portimao. Este río fue navegable, por lo que Shilb contaba con un puerto fluvial importante en el occidente de al-Andalus. Los montes, yabal al-yanna, de los alrededores ofrecían abundante madera para la construcción de navíos, de ahí que los astilleros andalusíes estuvieran en uso durante todo el período andalusí. De hecho fue en Silves, donde el emir abd ar-Rahman II mandó construir la flota que debía llevar una embajada andalusí dirigida por al-Ghazal hacia la tierra de los mayus, (vikingos) de Dinamarca.
A lo largo del río, se sucedían los molinos que suministraban abundante agua a los campos, las huertas, los jardines y la ciudad.
Al Idrissi menciona el importante mercado que había en la medina, se exportaba a todo al-Andalus los higos que tenían gran renombre. El árbol que más abunda es el manzano. Se produce gran cantidad de miel.
La población silvense andalusí era de origen yemení, hablaba un árabe muy puro, dominaban tan bien el idioma, que la gente , de diversa condición, era capaz de improvisar versos en cualquier situación. Silves contó con numerosos intelectuales, como poetas, juristas, historiadores, secretarios a lo largo de varios siglos.

Durante el emirato, cuando el estado andalusí se estaba aún consolidando, se alzó contra el emir abd ´Allah, un jefe local, llamado Yahya ibn Bakr, de origen muladí que parece ser fortificó una fortaleza ya existente, probablemente romana e incluso anterior. 

De época califal se ha datado los cimientos de un edificio de planta cuadrada con patio central, junto con restos cerámicos de procedencia oriental. Más adelante ofrezco más detalles.
A la caída del califato, en 1031, Silves y su alcazaba se convirtieron en tierras de una familia local, ´Isa ibn Muhammad y su hijo ´Amid al-dawla. Más tarde los señores de la alcazaba pasaron a ser de los Banu Muzayn, padre, hijo y nieto. Hasta que finalmente, hacia mitad del siglo XI el rey de Sevilla, al-Mu´tadid, logró anexionar esta ciudad a la taifa de Sevilla. Al-Mu´tadid nombró gobernador de Silves a su segundo hijo llamado Muhammad, quien siendo un adolescente se estableció en el palacio de al-Xarajib, donde vivió los momentos más felices de su vida. Allí disfrutó de la amistad del poeta Ibn ´Ammar y según parece fue allí donde conoció a la mujer de su vida, llamada Rumaikiyya, más tarde convertida en la gran señora de Sevilla, bajo el nombre de ´Itimad. Estos grandes amores, fiestas, sesiones poéticas, se celebraron entre los muros de ese palacio magnífico que algunos comparaban con los más bonitos de Bagdad.


restos de palacio almohade, finales del siglo XII, castillo de Silves - Portugal 

Después del período taifa, en la alcazaba de Silves se hizo fuerte un personaje fundamental en la historia andalusí, originario de esta ciudad y que se enfrentó a los almorávides hacia finales del siglo XI y principios del XII. Se llamaba ibn Qasi, un hombre muy cercano al pueblo, que organizó la llamada “revuelta de los aspirantes”. Era un hombre que poseía la sabiduría sufí, gracias a sus enseñanzas logró tener muchos seguidores. Desde su ribat lanzaba arengas contra los gobernantes almorávides. Ibn Qasi le abrió las puertas de al-Andalus a los almohades, quienes lo nombraron gobernador de Silves, por lo que su residencia estaría en la alcazaba. Los grandes trabajos de ampliación y mejoras tanto en la ciudad como en la alcazaba se hicieron bajo esta dinastía almohade.

De hecho su trazado actual es de origen almohade, de forma poligonal e irregular, con una fuerte muralla de tapial y revestida con el gres de Silves. El llamado gres de Silves es un compuesto de arenisca colorada de la zona, mezclada con barro, se le añade arcilla, grava, arena y cal. De este material están construidas las robustas murallas del castillo que tenía en sus mejores tiempos hasta tres líneas de murallas defensivas, tal como relató un cruzado que ayudó al rey cristiano a conquistar la ciudad. “ está ceñida por muros y fosos, de tal arte que ni una sola choza se encuentre fuera de sus murallas y dentro de ellas había cuatro órdenes de fortificaciones.” Hoy en día, la alcazaba ocupa una superficie de unos 12.000m2.  Se trata del mayor castillo andalusí del Algarve. Once son sus torres, dos de ellas albarranas, que están unidas a la muralla por un arco al camino de ronda del castillo. Algunas de ellas fueron remodeladas en los siglos XIV y XV. La torre más monumental, llamada Celoquia o bury, fue reconstruida en 1227 posiblemente por uno de los hijos del califa almohade Abu Yusuf Yaqub, según recoge una lápida conmemorativa descubierta en las cercanías. Algunas torres fueron remodeladas bajo los cristianos, como queda evidente en las bóvedas así como en las puertas ojivales. La muralla de la alcazaba está unida a la muralla de la medina.


zona excavada en el interior del castillo de Silves, Portugal 

En los años 40 se hicieron obras de restauración, cuyos resultados quedaron en fotografías, que pudieron contribuir a los trabajos de años siguientes. Desde hace ya varios años se están realizando labores de investigación con excavaciones arqueológicas en el interior de la alcazaba. La arqueóloga Rosa Varela Gomes y el arquitecto Mario Varela Gomes están realizando importantes aportaciones. Desde 1984, están llevando a cabo sucesivas campañas gracias a la colaboración de la Universidad Nova de Lisboa y la Municipalidad de la ciudad de Silves, así como el propio Museo. La primera gran campaña fue desde 1984 hasta el 2001, luego siguió otra entre 2003 y 2007.  En la actualidad se están realizando más trabajos de catas, sondeos, prospecciones electromagnéticas y excavaciones, dividiendo las zonas de estudio en cuadrados, con la colaboración de estudiantes de arqueología de la Universidad, donde Rosa es profesora titular.

Durante la campaña entre 2003 y 2007 se ha descubierto los restos arquitectónicos más antiguos hallados hasta el momento que están situados en la zona norte del castillo. Se trata de restos muy deteriorados y de estructura basilical. Según los expertos, de esta edificación sólo quedan algunos cimientos, debido a su desmantelamiento y posteriores edificaciones superpuestas.

De los inicios de época andalusí, apenas quedan los muros y algunos pilares de un edificio defensivo, situado en la zona central del actual castillo, fabricado en tapial de planta cuadrada con un gran patio central y rodeado de una galería porticada y datado hacia el siglo X. Se trata de una construcción de influencia oriental, queriendo quizá emular las fortalezas omeyas de Siria o Jordania de principio del siglo VIII. Rosa y Mario Varela Gomes han encontrado piezas de cerámica originarias de la zona de Oriente Medio en la capa más profunda, donde interpretan como “el resultado de los desechos con diversos materiales, utilizados en la nivelación que regularizan zona de pendiente, la creación de terraza y que permite la edificación de construcciones durante el siglo noveno… “  (Gomes, 2003: 480)
Las excavaciones realizadas junto al acceso al castillo en la zona sur fueron identificadas con restos de objetos y edificaciones califales, muchos de cuyos objetos están expuestos en el Museo Arqueológico de la ciudad.


zona del hammam, con posible alberca, castillo de Silves, Portugal 

letrinas del hammam almohade, castillo de Silves, Portugal 

A lo largo de estos años de investigaciones se han catalogado una infinidad de objetos de uso diario, en diversos materiales. Lo más abundante es la cerámica, realizada con diferentes técnicas, desde las más sencillas en pasta en colores claros, esmaltadas, con reflejo metálico, en cuerda seca, la mayoría de ellas coloreadas. Los objetos lo componen ollas, cantaros de distintos tamaños, jarras, tazas. Muchos de estos objetos están expuestos tanto en el Museo Arqueológico como en el interior de las torres del castillo. 

A lo largo de estos años, ha quedado al descubierto un grupo de viviendas almohades, que podrían pertenecer al palacio de los gobernadores. Este palacio fue construido sobre otros de tiempos anteriores, según los expertos, el famoso y mítico palacio de las Varandas del al-Mu´tamid parece encontrarse ahí debajo, según los restos encontrados. Se ha estudiado uno de sus salones del palacio de las Varandas, ricamente decorado con arcos con fragmentos en estucos, con incisiones y pinturas en colores negro, turquesa, rojo oscuro y anaranjado, así como elementos ornamentales de pared con motivos en caracteres epigráficos, fitomorficos y geométricos, pintado en los colores antes mencionados. Nos quedan los poemas con versos descriptivos de aquel hermoso palacio, donde su gobernador, el futuro rey al-Mu´tamid, vivió su dorada juventud junto a sus dos grandes amores, Ibn ´Ammar y Rumaikiyya. 

Han localizado, hasta ahora, tres silos subterráneos para almacenamiento de trigo, con distintas capacidades que podían almacenar entre 30.000 y casi 50.000 kilos de cereales.
Se han localizado tres cisternas, en una de ellas, posiblemente de origen romano,  han encontrado restos de fragmentos cerámicos andalusíes. Su forma es rectangular y contaba hacia el exterior con una gran pozo circular para extraer el agua. Debido a sus pequeñas dimensiones, los expertos opinan que podría tratarse de un pozo cisterna para un jardín de una casa particular. 
Otra de las cisternas es la llamada “de los Caes” se trata de un pozo-depósito con apertura rectangular, de mediano tamaño, podría corresponder a una antigua mina, transformada en pozo por los andalusíes. Según los restos hallados, el agua podría ser elevada por una noria, ya que se han encontrado restos de alcatruces.


bóvedas de la gran cisterna almohade, castillo de Silves, Portugal 
Una de las construcciones más importantes en el interior del castillo es el gran aljibe rectangular de origen almohade, seguramente realizado después de 1189, cuando la ciudad y el castillo fue recuperado para los andalusíes. Este enorme aljibe abasteció de agua a la fortaleza y a la ciudad. Tiene una capacidad de 1.300.000 litros de agua, que podía abastecer hasta 12.000 personas durante un año entero. Está compuesto por seis pilares centrales que sostienen las cuatro bóvedas de cañón y está reforzado por otras seis columnas adosadas a las paredes del aljibe. Tiene unos siete metros de altura, se accedía por una pequeña escalera. En el suelo había canalizaciones para la limpieza del agua. De ahí la teoría de que este aljibe se construyera después de 1189, ya que durante la primera conquista cristiana, los almohades se rindieron al rey de Portugal solo tres o cuatro meses de asedio. En caso de haber tenidos los silos y la gran cisterna hubieran resistido más tiempo. 

La zona visible y adaptada para la visita cultural se encuentra al este del castillo y adosada a la muralla y junto a una torre. Allí es donde se sitúa el palacio almohade, que consta de un complejo de unos 250m2, construida en tapial con base de muros en piedra. La entrada se hacía a través de un zaguán. Las estancias rectangulares con suelo de grandes lajas coloradas,  distribuidas entorno a un patio central de 9 x 2,60m porticado y adosado a la muralla. El patio contaba con tres arcos dobles polilobulados sobre columnas con bellos capiteles. Tal como se han hallado y cuyos restos están expuestos tanto en el Museo como en la torre del propio castillo. La sala principal daría a este patio que estarían decoradas con motivos geométricos y fitomórficos pintados, con puertas de madera. Este palacio tendría una planta superior con galería abierta al patio en madera y con tejado, ya que se han hallado tejas en la zona. Junto a este palacio que tenía una zona pública y otra privada, la privada con un jardín interior con pequeña alberca con canalización. Desde este jardín se tenía acceso a las habitaciones privadas.  A través de una calle se llegaba  a los baños, los cuales están distribuidos siguiendo los cánones de los hammamat andalusíes y que miden unos 220m2. Contaban con patio, atrio, vestíbulo, las tres salas diferenciadas y letrinas. La zona de caldera y leñera estaba en el exterior del palacio. En esta zona se han encontrado restos de frascos de vidrio que podrían ser perfumeros.


arcos dobles polilobulados del patio almohade, castillo de Silves, Portugal 

zona excavada del palacio almohade. castillo de Silves, Portugal 
Los últimos trabajos realizados se están llevando a cabo en la zona oeste del castillo y adosada a la muralla. Se trata de la residencia del comandante del castillo o el alcaide ya en tiempos cristianos, posiblemente de los tiempos del Infante don Henrique. Se trata de restos arquitectónicos de planta rectangular y alargada, quedan ruinas de la planta baja, parte de las escaleras y estaba compuesto por siete habitaciones. Otro tramo de escalera daría acceso al camino de ronda y dentro de una de las salas se han hallado restos de arcos ovijal, en gres de Silves. En otra zona de esta residencia se ha identificado un ingenio azucarero movido por tracción animal. La residencia del alcaide se prolongaba hacia el este, parece que contaba con un patio interior, en el cual estaría integrado el pozo-cisterna llamado “dos Caes”, en castellano, de los perros.


recreación de jardín andalusí, castillo de Silves, Portugal 


El castillo de Silves prosiguió su vida bajo dominio cristiano, como una de las fortificaciones más importante de la Península Ibérica.
Varios terremotos e incendios acabaron con las valiosísimas y seguramente magníficas instalaciones andalusíes, y gracias a las labores de investigación en varios frentes podemos conocer cómo pudieron haber sido.


Jose A. Ribeiro en primer plano y su Joao al fondo. castillo de Silves, Portugal 


Después de tanta arqueología nada mejor que cerrar este post con poesía, aquella alusiva a Silves. Al-Mu´tamid e Ibn ´Ammar son los máximos exponentes, pero no los únicos que dejaron hermosos versos inspirados en ella. Quizá el poema que todos tenemos guardado en la memoria es el que al-Mu´tamid le recitó a su amigo, el poeta Ibn ´Ammar, cuando éste partió hacia Silves para ocupar la plaza de gobernador de la ciudad y la comarca y dice así:




“Saluda en Silves, oh Abu Bakr, los lugares amados que tu sabes,
 y pregúntales si han conservado mi recuerdo.
Saluda especialmente al palacio de al-Xarajib,
de parte de un joven caballero que siente todavía  
la misma pasión por el.
Eran moradas llenas de leones y de blancas gacelas.

¡Ah, que hermosa era la guarida, que hermoso era el albergue!

 ¡Cuántas noches deliciosas entre sus sombras con mujeres de generosos cuerpos y finas cinturas!

Blancas y morenas, atravesando mi alma 
como blancas espadas y morenas lanzas.
¡Cuantas noches he pasado en la presa del rio, 
retozando con una Mujer cuyo brazalete recordaba la curvatura de la luna!

Se quitaba la tunica del tierno talle

y era como un capullo que se encendia en flor;

La noche pasaba, escanciandome de su mirada,

o de su copa, o de su boca;

Tañía las cuerdas de su laud, y era como si oyese

los tendones de los cuellos al ser cortados.”





Por su lado el visir, poeta y amigo de al-Mu´tamid, desde el exilio en Zaragoza trazó estos versos para su amigo recordando los tiempos mozos en Silves:



“¿Como mencionarte Silves,
sin derramar una lágrima,

como la del amante enternecido,

o de ti, Sevilla,

sin que se me escape un suspiro de ansiedad?”

Sois tierras vestidas por la fina lluvia, como la túnica de la mocedad, 
la mocedad que se desvaneció, cuando me sustrajo mis amuletos.
Me invadió el recuerdo de los amores ardientes, 
como se consume el fuego violento en lo mas profundo de mi corazón.
¡Oh, aquellas noches mias!

¡Que me importaba a mi la censura! Nada me desviaba del amor más loco.

El insomnio invade mis languidos ojos, y sufro por la silueta de esbelto talle.
¡Cuantas noches hemos pasado en el embalse, en medio de las corrientes sinuosas del río, que se deslizaban como serpientes moteadas.
Esas corrientes pasaban junto a nosotros, después se alejaban como si se tratara de envidiosos que quisieran dejarnos su maledicencia.  
En el lugar que habíamos escogido
el jardín nos visitaba,

haciendo traer sus presentes

en manos de los vientecillos olorosos de la brisa.

El sol, nos asperjará de estrellas,

¿A quien se mostrará ahora esta noche oscura? 

Aquella noche, esa era la nuestra,sin la presencia del censor

de tal modo, que nos sentíamos en lo mas secreto de un hombre discreto.”





BIBLIOGRAFIA:

- www.castelodepaderne.blogspot.com 

-  Trabalhos de arquitectura 35 de Rosa Varela Gomes. Silves (Xelb), una cidade do gharb al-Andalus: A Alcáçova – 2003

- Xelb 9, actas do 6º encontro de arqueología do Algarve, Silves, 2008 – Rosa Varela Gomes, “O Castelo de Silves, contribuíos da investigaçao recente

- Cristaos e muçulmanos na Idade Média Peninsular. Encontros e desencontros. Rosa Varela Gomes, “O Castelo de Silves – do templo cristao á mais antiga fortificaçao islamica. 2011   

- Xarajib, revista do centro de estudios luso-árabes, Silves, 2002 

- Itinerario Cultural de almorávides y almohades. Fundación Legado Andalusi 2003