jueves, 9 de julio de 2015

PALACIO DE GENERALIFE

PALACIO DEL GENERALIFE 

Por Elisa Simon

Siguiendo el camino de la visita al recinto de la Alhambra, bordeamos la muralla, para llegar a la colina del Generalife, situada junto a la de la Sabika, desde donde disfrutamos de magníficas vistas a la Alhambra y la ciudad de Granada. Es un paisaje único, en el marco de un conjunto inseparable donde la vegetación y la monumentalidad se desarrollan hasta el día de hoy.







El palacio del Generalife era una almunia, es decir una finca de recreo para los emires nazaríes, rodeada de amplias huertas escalonadas separadas por muros de contención, hermosos jardines con surtidores y la zona de la dehesa. Esta última la usaban los emires para la cría de caballos y como coto de caza. El palacio del Generalife y la zona del entorno los mandó construir el emir Muhammad II (1273-1302), quien consolidó el reino nazarí y tuvo que hacer frente a los conflictos con sus parientes de Málaga y Guadix. Era un hombre culto y especializado en materia jurídica.   

Lo excepcional del recinto de la Alhambra y su entorno es que sigue vivo hasta hoy en día. Los jardines nazaríes se han ampliado con jardines renacentistas, manieristas, románticos y modernos. La zona de huertas de origen medieval, se siguen explotando en la actualidad. La vegetación del entorno que en su origen contaba con especies como el jazmín, el alhelí, el lirio, el ciprés o el naranjo amargo, se fue modificando y adaptando desde el siglo XVII y sobre todo en el siglo XIX con la introducción de especies de otras regiones y continentes, como el plátano o castaño de Indias.



Tanto los jardines como las huertas no serían posibles sin la indispensable presencia del agua. Los nazaríes diseñaron una compleja infraestructura hidráulica consistente en la construcción de una presa (azud) que desvía las aguas del río Darro hacia una acequia excavada en la roca a media ladera. Esta acequia recorre unos seis kilómetros, dirigiendo el agua que baja por gravedad hasta alcanzar la Alhambra por la otra colina colindante, “colina del Sol”. A partir de aquí entra y atraviesa el Generalife regando con sus ramales y tomaderos las huertas y los jardines.

Paseando entre fuentes y jardines renacentistas llegamos hasta la entrada al palacio del Generalife. Se han dado varias interpretaciones a este nombre, uno de ellos es Yannat al-´Arif, el jardín del alarife, tal como lo menciona el poeta y visir Ibn al-Yayyab de la corte de Muhammad II. Accedemos por un patio que se asemeja más a la entrada a una casa de campo más que a un palacio, el cual se articula entorno a un patio central. Este patio, llamado de la acequia presume de ser uno de los más antiguos del mundo aún en uso, datado en el silgo XIII.  Este patio ajardinado es atravesado longitudinalmente por una larga y estrecha alberca por donde fluye el agua de la acequia real, que es la principal arteria hidráulica del recinto de la Alhambra. Los típicos “chorritos” son del siglo XIX. Este patio sufrió algunas remodelaciones en época cristiana. En su origen se trataba de un patio ajardinado cerrado donde se desarrollaba la vida doméstica. Debemos tener en cuenta que se trataba de un palacio de recreo, de ocio, donde la intimidad era una premisa importante. En ambos extremos de este patio de la acequia, se abrían pabellones con salas privadas para el descanso y  disfrute de los emires. En tiempos de los Reyes Católicos se abrió el patio hacia el paisaje, perdiendo así su carácter íntimo. 




El pabellón norte es el más bonito y mejor conservado. Se trata de una galería porticada compuesta por cinco arcos cuyas albanegas están decoradas con paños de sebka calados. 

























 Esta galería da acceso al sala regia, cuya entrada se realizaba a través de tres arcos, que descansan sobre columnas con hermosos capiteles en mocárabes. Las albanegas de esta entrada están decoradas, la central con ataurique calado y las laterales con paños de sebka calados. ¡Es una auténtica belleza! 








Junto a la entrada a la sala hay dos taqas, es decir, nichos abiertos en los muros  donde depositar jarras de agua y que llevan inscripciones en árabe. Se trata de versos del poeta y visir antes mencionado, Ibn al-Yayyab. Los versos dicen lo siguiente: 

“ Entra con compostura, habla con ciencia, sé parco en el decir y sal en paz.” 

“ A aquel cuyas palabras son hermosas debe respetársele” 

Estos versos indican el carácter de estas salas, como estancias para el ocio, y si los emires debían despachar asuntos de Estados, se debía hacer a la mayor brevedad y luego abandonar la sala. Por otro lado, sí se permitía que los poetas visitaran y permanecieran en el palacio, para recitar poemas en honor a los emires. 



Ibn al-Yabbab vivió unos 75 años, de los cuales 50 ocupó el puesto de visir y poeta. Permaneció al servicio de hasta seis emires nazaríes, desde Muhammad II hasta Yusuf I.
El emir Muhammad II creó la oficina de Redacción o Diwan al-Insha, donde visires y poetas componían qasidas en las celebraciones, fiestas y acontecimientos familiares, victorias militares, alardes y loas a los emires. Casi todas ellas quedaron inmortalizadas en los muros de este recinto palaciego.

Un poema de ibn al-Yayyab inscrito en la entrada del pórtico dice:

“Sobre este palacio de peregrina belleza,
brilla la grandeza del Sultán.
Brilla su belleza y sus flores,
la lluvia de las nubes le cubre generosamente.
Las manos de sus creadores bordaron en sus lados
bordados que parecen flores de jardín.
Su salón parece una desposada que ofrece a la comitiva
nupcial, su belleza tentadora.
Le basta tener la alta nobleza de que
sea el califa el que prodiga sus cuidados. “

En el mismo pórtico el poeta dejó escrito la función de este pórtico con taqas para el agua:

“ Es un arco en el salón más feliz,
por servir a la majestad como mirador.
¡Por Dios! Qué bello es, levantado a la
derecha de un rey incomparable.
Los jarrones que aparecen en él
Son como doncellas subidas a lo alto. “


El interior de la sala regia consta de dos alcobas laterales, decoradas con bella yesería en la parte superior de los muros con ventanas pequeñas con celosías en yeso que dejan pasar la luz, en este caso no aparece alicatados en los zócalos de la sala. El emir Isma´il II abrió un mirador en 1319 tras su victoria en la batalla de la Vega.



Dejamos atrás esta hermosa e íntima almunia, siguiendo el recorrido del recinto, llegando a la zona más elevada del Generalife donde ascendemos por la escalera del agua. Se trata de una escalera primitiva muy modificada a lo largo del tiempo, con tres zonas de descanso, donde se encuentran pequeñas fuentes. A ambos lados de esta larga y algo empinada escalera, hay sendos canales por donde fluye el agua a gran velocidad, agua procedente también de la acequia real. Este lugar se torna mágico al escuchar el rumor del agua, bajo la sombra de la arboleda y donde la luz juega de forma caprichosa entre los destellos del agua.



La visita a esta recinto palaciego de la Alhambra es una experiencia, es un aprendizaje, es un deleite y un placer, las sensaciones que provocan los distintos espacios convierten a este lugar en algo único en el mundo con un valor incalculable en todos los sentidos.  


Elisa y Daniel, somos de al-Andalus a Sefarad

BIBLIOGRAFIA:

- La arquitectura en la literatura árabe – María Jesús Rubiera. Libros Hiperión
- Historia de España Menendez Pidal tomo VIII-4 el reino nazarí
- parte del contenido del curso online “la Alhambra, historia, arte y patrimonio” organizado por la Universidad de Granada y el Patronato de la Alhambra y Generalife





sábado, 4 de julio de 2015

EL PORTICO DEL PARTAL Y EL ORATORIO DE YUSUF I

PORTICO DEL PALACIO DEL PARTAL

Por Elisa Simon



Saliendo del palacio de los Leones, se sube hacia la muralla norte del recinto de la Alhambra para llegar a una explanada donde se encuentra el pórtico del palacio del Partal. En un entorno rodeado de naturaleza y hermosas vistas, esta zona del recinto es uno de los más relajantes y tranquilos. Jardines con arrayanes y frondosos árboles dan una agradable sombra para deleitarse con la belleza de este pórtico tan fotogénico.




Se trata de la edificación más antigua de la Alhambra, corresponde su construcción a la época del emir Muhammad III, que gobernó sólo siete años y que sin embargo inició grandes obras, que fueron consolidando el recinto. De esta manera se construyó la medina, la mezquita aljama, el hammam o el palacio del Partal como lugar de residencia.

Muhammad III fue un mecenas y aficionado a las letras y el saber en general. Sin embargo no mostró gran ambición de poder, de ahí que su visir al-Hakim fuera ganando fuerza hasta casi llegar a gobernar. El motivo principal de la debilidad del emir era su precaria salud y su ceguera. Finalmente el hermano de Muhammad III, llamado an-Nasr lo depuso en 1309 enviándolo a Almería, donde moriría envenenado unos cinco años después.



El palacio del Partal fue construido sobre la muralla norte, lástima que sólo queda de aquel palacio el pórtico y la torre de las Damas. El pórtico consta de cinco arcos, siendo el central más grande que los laterales y se apoyaban sobre pilares cuyos zócalos estaban decorados con alicatados y bellas yeserías. En 1965 fueron sustituidos por las actuales columnas de mármol. Este pórtico tiene ventanas  formando un agradable mirador hacia el Sacromonte granadino. Delante del pórtico se halla un jardín con gran alberca, similar al de Comares, donde la quietud del agua sirve de espejo a la arquitectura. El estanque poco profundo simboliza la riqueza y la abundancia tal como se puede ver en varios jardines y zonas del recinto palaciego de la Alhambra. Este pórtico esta decorado a base de alicatados en los zócalos,  en las albanegas paños de sebka calada y un artesonado de madera con diseño geométrico de lazos formando estrellas.





Junto al pórtico se encuentra la torre de las Damas. Se trata de una sala cuadrada con tres ventanas por cada frente. En el arco de entrada a la torre se pueden ver dos taqa al-ma´. El techo interior, en madera, de esta torre fue desmontado por su último propietario y se encuentra hoy en día en Berlín, en el Museum für Islamische Kunst del Staatliche Museen Presussischer Kulturbesitz.
Después de la conquista cristiana, el destino del palacio del Partal y su torre estuvo en manos de múltiples propietarios, ya que no fue incorporado al recinto de la Alhambra hasta finales del siglo XIX, estando hasta ese momento en uso como vivienda particular. Junto a este pórtico del Partal, se encuentra el oratorio de Yusuf I.



ORATORIO DEL PARTAL


Se trata de una pequeña edificación, situada junto al pórtico del Partal y sobre el adarve de la muralla. Lo mandó construir el emir Yusuf I, cuando los nazaríes alcanzaron su máximo esplendor. Recordemos que Yusuf I fue el gran constructor en la ciudad de Granada del siglo XIV. El interior del oratorio, de uso privado, esta decorado con yeserías a base de inscripciones cúficas y motivos vegetales. 







Lo poco que se puede ver desde fuera, ya que su acceso está restringido, nos da una idea de la exuberante decoración y sublime belleza propia del arte nazarí. Se accedía al oratorio por una pequeña escalera, desde donde se divisa la fachada del mihrab, similar al del Mexuar o la madrasa, y otros tantos del reino nazarí. Se abren algunas ventanales hacia el exterior, con vistas a la naturaleza lo cual facilitaba al emir la meditación necesaria para la oración.





BIBLIOGRAFIA:

- curso online “La Alhambra, historia, arte y patrimonio” organizado por la Universidad de Granada y el Patronato de la Alhambra y Generalife
- Historia de España de Menéndez Pidal VIII-4  El reino nazari de Granada

- Arquitectura Islámica en Andalucía , editorial Taschen


domingo, 31 de mayo de 2015

PALACIO DE LOS LEONES DE LA ALHAMBRA

Palacio de los leones de la Alhambra

Por Elisa Simon

Cuando visiten este palacio les aconsejo tiempo, para poder fijar la vista en los detalles, en la belleza de los momentos del día con sus sombras que parecen dibujar un ambiente íntimo. Intenten abstraerse de los demás visitantes y agudicen el oído para seguir el suave rumor del agua de los surtidores. Es uno de los lugares más maravillosos del mundo, si pensamos no sólo en quien los habitó sino en su fisionomía y decoración. La cerámica, la madera, el yeso, el mármol, el ladrillo fueron empleados por expertos artesanos nazaríes con la intención de dejar plasmado para la eternidad la belleza de un arte y una manera de vivir.



El palacio de los leones también recibe el nombre de Palacio de al-riyad o jardín feliz, construido junto al palacio de Comares bajo el emir Muhammad V. Este hermoso palacio supone el máximo esplendor del reino nazarí y su arte.
El emir Muhammad V lo mandó construir cuando recuperó el trono en 1362. Su hermano se lo había arrebatado, por lo que el emir tuvo que exiliarse. Marchó finalmente a Fez desde donde organizó su retorno, para ello obtuvo el apoyo del rey castellano Pedro I.

El palacio se articula entorno a un patio rectangular de crucero, con una fuente central y recorrido por un bello pórtico con esbeltas columnas de mármol y capiteles nazaríes que sostienen arcos de tipo peraltado y de mocárabes. Dos canales dividen el patio en cuatro partes llevando así el agua hasta los pequeños surtidores de las salas adyacentes. Este tipo de patio o jardín de crucero es habitual en los palacios andalusíes y representan el Paraíso con sus cuatro ríos que llevan leche, vino, miel y agua.




En sus lados menores sobresalen dos pabellones cuadrados coronados por hermosas cúpulas de madera sostenidas por mocárabes. El emir se situaba bajo ellos según la hora del día. Detrás de estos pabellones, se encuentran dos salas alargadas, que servían de recepción, una llamada de los mocárabes y la otra situada justo en frente, la sala de los reyes. Esta sala de los reyes estaba en restauración cuando visitamos Granada en Enero.




Desde los lados mayores de este patio se accedía a las dos viviendas principales donde residía la familia del emir. A un lado se encuentra la llamada sala de los Abencerrajes y frente a ella se sitúa la sala de las Dos Hermanas. Cada una contaba con pequeñas salas laterales y una letrina.

El eje de este palacio es la fuente central del patio, la fuente de los leones. Es una hermosa obra realizada en mármol de Macael por al menos cuatro maestros alarifes que eligieron en las canteras las piezas para tallar los leones. Esta fuente tiene un valor histórico y simbólico. Se trata de una enorme taza sostenida por doce leones situados de espalda a ella. Si nos fijamos con detalle, cada león es diferente, presten atención a las vetas del mármol y el pelaje de los leones. Ellos son guardianes y guerreros que muestran sus fauces, están en actitud alerta, con las orejas levantadas y las colas plegadas. De esta manera protegen al emir Muhammad V. En la caligrafía del filo de la taza quedó grabado un poema de Ibn Zamrak donde alude a la construcción de dicha fuente y su sentido simbólico.

¡Bendito quien dio al sultán Muhammad
estas moradas que por su belleza son gala de las mansiones!
Ejemplo es este jardín en que hay tantas maravillas
que el mismo Dios prohibió otro semejante;
y estas figuradas perlas de transparente claridad
que adornan los bordes con orla de aljófar;
la líquida plata que se desliza entre joyas,
también pura y blanca belleza;
la vista se confunde ante lo quieto y lo fluyente
y no se sabe si es el mármol o el agua lo que fluye.
¿Acaso no ves que el agua corre por los bordes
y luego se oculta por los sumideros?
Se asemeja al amante con los párpados rebosantes de lágrimas
que oculta por temor que le delaten.
¿No es agua de las nubes, en verdad,
que acequias traen sobre leones?
Es igual a los favores de la mano del Califa
que dispensa a los leones de la guerra.
Tú que estás mirando, verás que los leones están al acecho
y si no saltan es por respeto tuyo,
¡oh heredero de los que ayudaron al Profeta,
legado de grandeza que aligera las cargas,
sobre ti la paz y sean numerosos los días fastos
y sean amargos para tus enemigos!




La sala de los Abencerrajes es una de las viviendas de la familia emiral con fuente central y alcobas laterales. Al entrar la vista se concentra en su impresionante bóveda de mocárabe, con estrella central de ocho puntas y sostenida por ocho trompas de mocárabe también.



La sala de las Dos Hermanas, llamada así por las dos lozas de mármol que la pavimentan, también tiene una hermosa fuente central que se comunica con la de los leones. Su bóveda tiene una estrella central de ocho puntas que culmina en dieciséis capulines con sus respectivas ventanitas, que le da ingravidez a la bóveda.


En los muros de esta sala se encuentran los versos de Ibn Zambrak, que compuso y recitó con motivo de la circuncisión del hijo del emir Muhammad V.
En este palacio, está técnica alcanza su mayor apogeo. No todos los artesanos eran capaces de construir cúpulas de este tipo, porque era imprescindible el dominio de las matemáticas y de la geometría. De ahí que sólo los maestros alarifes se encargaban de decorar este magnífico palacio con mocárabe.

Se trata de un complejo sistema de ensamblaje de pequeñas piezas, cuya parte inferior queda visible mientras que la superior queda oculta en la estructura. La parte inferior recibe un corte preciso. Estas piezas se combinan entre sí y con la ayuda de un andamio de madera, el maestro alarife va formando una cúpula o bóveda tridimensional.

Por último, desde la sala de las Dos Hermanas se accede al mirador de Daraxa o dar al-Aisha, la casa de Aisha, en su día debió tener unas magníficas vistas desde sus ventanales. Se trata de un espacio pequeño y acogedor, con bellos arcos de mocárabes, y los muros repletos de yesería con epigrafía y motivos vegetales. 
BIBLIOGRAFIA:

-  curso online “La Alhambra: historia, arte y patrimonio” organizado por la Universidad de Granada y el Patronato de la Alhambra y Generalife
- pagina web del Patronato de la Alhambra y Generalife – conocer la Alhambra
   mocárabes versus muqarnas de Gaspar Aranda Pastor  
- cervantesvirtual.com – Literatura hispanoárabe de María Jesús Rubiera Mata
- Historia de España de Menéndez Pidal tomo VIII – 4 reino nazarí




martes, 26 de mayo de 2015

EL PALACIO DE COMARES - LA ALHAMBRA

Palacio de Comares de la Alhambra




Por Elisa Simon

El reino nazarí alcanzó su máximo esplendor en el siglo XIV bajo dos emires, Yusuf I y su hijo Muhammad V. El primero fue proclamado emir en 1333 siendo su gobierno fructífero y próspero, caracterizado por los tratados de paz tanto con Castilla como con los Meriníes. La corte de Yusuf I estaba compuesta por poetas y sabios, como el gran Ibn al-Jatib.



Yusuf I se ocupó de embellecer la ciudad y el recinto de la Alhambra. Mandó construir nuevas torres y puertas así como el palacio de Comares. Lamentablemente este proyecto constructivo se vio truncado por su asesinato, en 1354 cuando salía de la mezquita aljama de la ciudad de la Alhambra. Le sucedió su hijo Muhammad V quien se preocupó de concluir las obras emprendidas por su padre, entre ellas el palacio de Comares en la Alhambra.



El palacio está articulado en torno a un patio central de forma rectangular con alberca alargada y galerías porticadas en los lados menores que daban acceso a las salas principales. Parece ser que se inspiraron para ello en qasr as-Segir o alcázar Menor de Murcia, del siglo XIII.  

Este palacio está precedido por el Mexuar, que era el área administrativa del emirato nazarí. En esta sala se reunía el consejo de ministros. En el siglo XVI sufrió algunas transformaciones cuando fue convertido en capilla.


Junto al Mexuar se encuentra el oratorio privado del emir, que si bien fue reconstruido en el siglo XX, conserva el encanto del arte nazarí. Este espacio íntimo para el encuentro con Dios, tiene una hermosa vista hacia la naturaleza y el barrio del Albaicín.

Nuestro recorrido nos lleva hasta un patio, donde nos impresiona la fachada del palacio de Comares. Delante de esta fachada y subiendo tres escalones se situaba la silla desde donde el emir recibía a sus súbditos e impartía justicia. Imagino el asombro e impresión de aquellos que llegaban hasta el emir y se situaban delante de esta fachada.



Los arquitectos y artesanos se emplearon a fondo para dejar plasmada en esta fachada la grandeza y el poder de Muhammad V. El zócalo decorado con cerámica vidriada, le sigue un paño de yeso compuesto por varias partes adornado con motivos vegetales y epigrafía, que relata la victoria de Algeciras en 1369, plaza que fue reconquistada para el reino nazarí. Otro elemento que se repite es el escudo nazarí o la galiba nazarí. El diseño geométrico de esta fachada, se basó en la simetría axial y la división aurea de un segmento en dos partes.



















Si esta fachada es ya de por sí fascinante, cuando avanzamos en la visita y entramos en el patio de arrayanes, se despiertan los sentidos y afloran las emociones.
El patio de Comares o de arrayanes es el centro del palacio, entorno al cual se abren las estancias de la residencia del emir. Se trata de una maravilla arquitectónica y decorativa del arte nazarí. La alberca estrecha y alargada de escasa profundidad es la protagonista de este espacio. En sus dos lados más estrechos hay dos fuentes gallonadas que alimentan la alberca. El agua, equivalencia de riqueza y abundancia y la alberca integrada en la arquitectura, convierten a este patio en un espacio lleno de magia. El juego de luces y sombras, el reflejo de las estructuras en el agua, el aroma del arrayán, planta con “baraka”, todo ello unido a la belleza de las galerías porticadas con hermosos arcos y esbeltas columnas, llenan de emoción al visitante.




En uno de estos lados menores del patio, se alza la torre de Comares en cuyo interior se sitúa el salón del trono o de Embajadores. Se trata de una estancia tipo qubba, donde el emir tenía el trono. Esta sala tiene un doble significado del poder: el terrenal y el sobrenatural o metafísico.

Los muros de esta sala están decorados con paños de yeso que parecen tapices, con formas geométricas y ataurique. La epigrafía está compuesta de suras coránicas, textos áulicos como “la eternidad es atributo de Dios”, “Sólo a Dios pertenecen la grandeza, la gloria, la eternidad, el imperio y el poder”. Poemas del gran ibn al-Jatib se encuentran en las taqas de la entrada al salón. Los zócalos de cerámica vidriada con motivos geométricos repetitivos aluden a la unicidad de Dios.



Sin embargo, lo más sobresaliente es la cúpula, realizada en madera. Se trata de un armazón de madera ensamblando en tres planos diferentes con distinta inclinación. El diseño geométrico combina estrellas de 8 y 16 puntas. En el centro de la techumbre hay un cupulín de mocárabes con base octogonal, en cuyo eje se encuentra una estrella blanca.



A nivel metafísico este techo es una representación de la Escatología del Islam, que son los siete cielos a los que el alma del creyente deberá ir, según la vida que llevó, pudiendo ascender hasta alcanzar el Paraíso, el trono de Dios, representado en el cupulín central de mocárabes. Cada cielo aparece figurado horizontalmente mediante las estrellas que se van superponiendo hasta el centro, de donde emana la luz divina y donde injerta sus raíces el árbol del Paraíso, simbolizado en los vértices del techo.




BIBLIOGRAFÍA:

- parte del contenido del curso online “La Alhambra, historia, arte y patrimonio” organizado por la Universidad de la Alhambra y el Patronato de la Alhambra y Generalife

- web del Patronato de la Alhambra y Generalife – conoce la Alhambra

- Historia de España. Menéndez Pidal VIII – 4 el reino nazarí de Granada

- Arquitectura Islámica en Andalucía. Ed. Taschen – Marianne Barrucand y Achim Bednorz   




martes, 12 de mayo de 2015

LA ALCAZABA DE LA ALHAMBRA

LA ALCAZABA DE LA ALHAMBRA

Por Elisa Simon

La alcazaba es la parte más antigua de la ciudad de la Alhambra. Fue mandada construir en 1238 por Muhammad I, fundador de la dinastía nazarí.



Muhammad I, después de anexionar Granada, Málaga y Almería a su recién creado territorio, visitó Granada. Se estableció en el palacio de los reyes ziríes del siglo XI, situado en el barrio del Albaycín. Sin embargo, pronto tomó la decisión de situar su residencia en una zona más estratégica, desde donde poder vigilar y defender la ciudad, la colina de la Sabika. Allí ya existía una vieja fortaleza de origen califal, llamada qasr al-Hambra. Muhammad I ordenó cimentar un castillo con murallas y torres. Una labor importante que se realizó gracias a este primer emir nazarí, fue la dotación de agua, la cual llegaba hasta la alcazaba a través de una acequia desde el río Darro. La puerta principal a la alcazaba era la Puerta de las Armas, que comunicaba directamente con la ciudad.  En aquellos primeros tiempos de la dinastía nazarí el reino no estaba aún consolidado, de ahí que el emir prestara más atención al sistema defensivo que a la belleza de la alcazaba.



La alcazaba estaba formada por una calle principal desde donde se distribuían una serie de viviendas de diverso tamaño, las más grandes con patio central, donde residían los oficiales y el mando de élite del ejército nazarí con sus familias. Otras casas eran de dimensiones más pequeñas. 

barrio castrense 

barrio castrense 
Al ser un espacio habitado, se necesitaba ciertos servicios, como un horno de pan, donde las mujeres llevaban sus masas a hornear. Hacia 1240 se erigió un baño público, el cual facilitó la vida diaria en la alcazaba. 

baño publico 
baño publico 





      













Al pie de la torre de la Vela se construyó el aljibe, fundamental para la supervivencia de sus habitantes. En la alcazaba, los oficiales del ejército realizaban su trabajo de vigilancia y defensa del emir y de su territorio. Desde las robustas e imponentes torres, la del Homenaje (bury ´azim mutill ´alá l-balad) que consta de seis plantas y de la Vela (bury al-a´zam) con cuatro plantas, se vigilaba de forma continua. En ellas había un cuerpo fijo de soldados, los cuales se podían defender a través de las saeteras. 

torre del homenaje y del adarguero 

torre de la Vela 


Estas torres tenían varias funciones, en la zona más baja estaba la mazmorra y los depósitos de grano o alimento, necesario en caso de asedio. Las demás plantas servían a los soldados para la vigilancia y la parte superior de la torre del Homenaje se usaba como vivienda, donde según dicen vivió el carismático emir Muhammad I y más tarde fue el alojamiento de los alcaides que le sucedieron. En los dos siglos y medio de vida continua de la ciudad de la Alhambra, la alcazaba siempre cumplió su función militar, de defensa y vigilancia de los emires nazaríes. 



BIBLIOGRAFÍA:

- Historia de España de Menéndez Pidal tomo VIII-4 dirigida por José María Jover Zamora “El reino nazarí de Granada” – Espasa Calpe
- Arquitectura Islámica en Andalucía, Marianne Barrucand y Achim Bednorz – Taschen

- curso online organizado por la Universidad de Granada, la Escuela de la Alhambra y CEIBIoTIC Granada “La Alhambra, historia, arte y patrimonio”


jueves, 7 de mayo de 2015

EL HAMMAM DE LA MEDINA DE LA ALHAMBRA

El hammam de la medina de la Alhambra

Por Elisa Simon

Entrando en el recinto de la Alhambra, y caminando por la calle Real Alta, se encuentra a mano derecha una pequeña casa que guarda un tesoro nazarí. El hammam de la antigua medina. 



Se trata de un baño público que daba servicio a la mezquita aljama, hoy desaparecida. Su lugar lo ocupa hoy la Iglesia Santa María de la Alhambra.



En la zona de la medina vivía una numerosa población estable, de distinta escala social y dedicados a diversas labores y funciones, siempre al servicio de los emires nazaríes que moraban en los palacios. Esta población necesitaba de ciertos servicios básicos para su vida diaria, tal como un mercado, una mezquita o un baño.   



El hammam fue mandado construir por el emir Muhammad III a principios del siglo XIV, junto con la mezquita aljama de la medina de la ciudad palatina.


El baño sigue los cánones de los hammamat andalusíes. Se accedía por una pequeña puerta que abría a un patio, desde donde se entraba a las distintas salas que conformaban el hammam. Es decir, el vestíbulo, que servía también de guardarropa y lugar de conversación. La sala fría o bayt al-barid de la cual se pasaba a la sala templada o bayt al-wastani y finalmente la sala caliente o bayt al-sajun. Todas estas salas estaban cubiertas por bóvedas con lucernario en forma de estrellas. Los invito a visitar otros post de este blog relacionados con baños públicos andalusíes, donde explico de forma más extensa el uso de los mismos. Artículo sobre el Bañuelo, Granada  Artículo sobre baño de Ronda, Málaga





Las paredes estaban decoradas en yeso con bellos motivos geométricos y un friso con epigrafía, mientras que los zócalos estaban adornados con cerámica vidriada con trazados geométricos. Completaban el baño dependencias como la caldera y la leñera.






El baño sufrió diversas reformas y transformaciones en el siglo XIX, sobre todo cuando fue convertido en una vivienda donde se alojó el guitarrista Antonio Barrios, padre del compositor Ángel Barrios.