martes, 12 de mayo de 2015

LA ALCAZABA DE LA ALHAMBRA

LA ALCAZABA DE LA ALHAMBRA

Por Elisa Simon

La alcazaba es la parte más antigua de la ciudad de la Alhambra. Fue mandada construir en 1238 por Muhammad I, fundador de la dinastía nazarí.



Muhammad I, después de anexionar Granada, Málaga y Almería a su recién creado territorio, visitó Granada. Se estableció en el palacio de los reyes ziríes del siglo XI, situado en el barrio del Albaycín. Sin embargo, pronto tomó la decisión de situar su residencia en una zona más estratégica, desde donde poder vigilar y defender la ciudad, la colina de la Sabika. Allí ya existía una vieja fortaleza de origen califal, llamada qasr al-Hambra. Muhammad I ordenó cimentar un castillo con murallas y torres. Una labor importante que se realizó gracias a este primer emir nazarí, fue la dotación de agua, la cual llegaba hasta la alcazaba a través de una acequia desde el río Darro. La puerta principal a la alcazaba era la Puerta de las Armas, que comunicaba directamente con la ciudad.  En aquellos primeros tiempos de la dinastía nazarí el reino no estaba aún consolidado, de ahí que el emir prestara más atención al sistema defensivo que a la belleza de la alcazaba.



La alcazaba estaba formada por una calle principal desde donde se distribuían una serie de viviendas de diverso tamaño, las más grandes con patio central, donde residían los oficiales y el mando de élite del ejército nazarí con sus familias. Otras casas eran de dimensiones más pequeñas. 

barrio castrense 

barrio castrense 
Al ser un espacio habitado, se necesitaba ciertos servicios, como un horno de pan, donde las mujeres llevaban sus masas a hornear. Hacia 1240 se erigió un baño público, el cual facilitó la vida diaria en la alcazaba. 

baño publico 
baño publico 





      













Al pie de la torre de la Vela se construyó el aljibe, fundamental para la supervivencia de sus habitantes. En la alcazaba, los oficiales del ejército realizaban su trabajo de vigilancia y defensa del emir y de su territorio. Desde las robustas e imponentes torres, la del Homenaje (bury ´azim mutill ´alá l-balad) que consta de seis plantas y de la Vela (bury al-a´zam) con cuatro plantas, se vigilaba de forma continua. En ellas había un cuerpo fijo de soldados, los cuales se podían defender a través de las saeteras. 

torre del homenaje y del adarguero 

torre de la Vela 


Estas torres tenían varias funciones, en la zona más baja estaba la mazmorra y los depósitos de grano o alimento, necesario en caso de asedio. Las demás plantas servían a los soldados para la vigilancia y la parte superior de la torre del Homenaje se usaba como vivienda, donde según dicen vivió el carismático emir Muhammad I y más tarde fue el alojamiento de los alcaides que le sucedieron. En los dos siglos y medio de vida continua de la ciudad de la Alhambra, la alcazaba siempre cumplió su función militar, de defensa y vigilancia de los emires nazaríes. 



BIBLIOGRAFÍA:

- Historia de España de Menéndez Pidal tomo VIII-4 dirigida por José María Jover Zamora “El reino nazarí de Granada” – Espasa Calpe
- Arquitectura Islámica en Andalucía, Marianne Barrucand y Achim Bednorz – Taschen

- curso online organizado por la Universidad de Granada, la Escuela de la Alhambra y CEIBIoTIC Granada “La Alhambra, historia, arte y patrimonio”


jueves, 7 de mayo de 2015

EL HAMMAM DE LA MEDINA DE LA ALHAMBRA

El hammam de la medina de la Alhambra

Por Elisa Simon

Entrando en el recinto de la Alhambra, y caminando por la calle Real Alta, se encuentra a mano derecha una pequeña casa que guarda un tesoro nazarí. El hammam de la antigua medina. 



Se trata de un baño público que daba servicio a la mezquita aljama, hoy desaparecida. Su lugar lo ocupa hoy la Iglesia Santa María de la Alhambra.



En la zona de la medina vivía una numerosa población estable, de distinta escala social y dedicados a diversas labores y funciones, siempre al servicio de los emires nazaríes que moraban en los palacios. Esta población necesitaba de ciertos servicios básicos para su vida diaria, tal como un mercado, una mezquita o un baño.   



El hammam fue mandado construir por el emir Muhammad III a principios del siglo XIV, junto con la mezquita aljama de la medina de la ciudad palatina.


El baño sigue los cánones de los hammamat andalusíes. Se accedía por una pequeña puerta que abría a un patio, desde donde se entraba a las distintas salas que conformaban el hammam. Es decir, el vestíbulo, que servía también de guardarropa y lugar de conversación. La sala fría o bayt al-barid de la cual se pasaba a la sala templada o bayt al-wastani y finalmente la sala caliente o bayt al-sajun. Todas estas salas estaban cubiertas por bóvedas con lucernario en forma de estrellas. Los invito a visitar otros post de este blog relacionados con baños públicos andalusíes, donde explico de forma más extensa el uso de los mismos. Artículo sobre el Bañuelo, Granada  Artículo sobre baño de Ronda, Málaga





Las paredes estaban decoradas en yeso con bellos motivos geométricos y un friso con epigrafía, mientras que los zócalos estaban adornados con cerámica vidriada con trazados geométricos. Completaban el baño dependencias como la caldera y la leñera.






El baño sufrió diversas reformas y transformaciones en el siglo XIX, sobre todo cuando fue convertido en una vivienda donde se alojó el guitarrista Antonio Barrios, padre del compositor Ángel Barrios.



sábado, 2 de mayo de 2015

ABRAHAM IBN ZARZAL

ABRAHAM IBN ZARZAL, médico sefardí al servicio del rey don Pedro I de Castilla

Por Elisa Simon



Abraham ibn Zarzal, médico y astrólogo sefardí del siglo XIV. Para ahondar en este personaje he buscado en la documentación que tengo a mi alcance y dentro de mis posibilidades. No encontré muchos datos. Sin embargo, decidí seguir adelante con el artículo porque  este personaje sirvió a tres monarcas sobresalientes de su tiempo: un sultán meriní, un emir nazarí y un rey castellano.

No se sabe su fecha y lugar de nacimiento, Abraham ibn Zarzal o Ibrahim ibn Zarzar, se lo sitúa en Granada en la época del emir Muhammad V, cuando en 1354 fue llamado por el sultán meriní de Fez, Abu ´Inan Faris para que lo tratara de una enfermedad. Así, ibn Zarzal cruzó el Estrecho y se estableció en aquella corte durante un tiempo. Allí conoció y se hizo amigo del gran ibn Khaldun.

madrasa Bou Inania, Fez
Probablemente a la muerte del sultán meriní Abu´Inan Faris, nuestro médico sefardí regresó a Granada a la corte de Muhammad V, quien estaba a punto de ser destronado. De hecho, en 1359 cuando el emir nazarí debió abandonar su ciudad, ibn Zarzal marchó hacia el reino de Castilla, a Sevilla, donde se presentó ante el rey don Pedro I. Gracias a su carta de recomendación  rubricada por el soberano granadino y la buena impresión que le causó al rey, ibn Zarzal fue integrado en la corte sevillana en el Alcázar. El rey don Pedro tuvo a su lado a este medico sefardí no sólo para cuidar su salud sino para predecir el futuro.

patio de los leones, la Alhambra, Granada
Hacia 1362 el emir nazarí, que había estado en el exilio en Fez, logró recuperar el trono con la ayuda de don Pedro. Ambos soberanos decidieron ratificar sus tratados de paz. Así, Ibn Zarzal encabezó la embajada castellana a Granada donde le entregó cartas y regalos del rey castellano. Un año después, serían los nazaríes quienes visitaron Sevilla con ibn Khaldun al frente, para rubricar el tratado de paz, trajo asimismo valiosos regalos para el rey don Pedro. Ibn Khaldun cayó muy bien al rey, quien le ofreció un puesto en su corte, que el polígrafo declinó con mucha educación. Tuvo la oportunidad de pasar tiempo con su amigo ibn Zarzal en los jardines del Alcázar.

Fachada palacio rey don Pedro, Real Alcázar, Sevilla 
En el libro “Introducción a la historia” de Ibn Khaldun, se menciona a ibn Zarzal, en la autobiografía del polígrafo:

“ Allí (en Sevilla) fui presentado al rey (don Pedro), quien me recibió con todos los honores. El había oído hablar de mí y de la relevancia que tuvo mi familia en Sevilla, a su médico, el judío Ibrahim b. Zarzar. A éste, que era también astrónomo de gran categoría, lo conocí en la corte de Abu ´Inan, el cual había necesitado de sus servicios y le mandó a buscar a la ciudad de Muhammad V. “

En el libro de Francisco Bueno “los Judíos de Sefarad” cita un pasaje, donde el propio rey don Pedro mantiene una conversación con ibn Zarzal poco antes de su asesinato en Montiel.

“Don Abraham, bien sabedes que vos e todos los astrólogos de mi regno, me dixisteis siempre que fallábades por vuestra astrología que mi Nascimento fue en tal constelación que yo avía de ser el mayor rey que nunca ovo en Castiella del mi linaje, e que avía de conquerir los moros fasta ganar la Casa Sancta de Ierusalem, e otras cosas muchas de victorias, que yo avía de aver. Et agora paresçeme que todo es contrario; porque cada día veo que todos mis fechos van en destroyçión, de mal en peor, sin ninguna enmienda. Por lo cual digo que vosotros los astrólogos que esto me dixisteis, que me lo dixisteis por me lisonjar, sabiendo que era al contrario e non sopisteis lo que me dixisteis. “

Abraham ibn Zarzal le respondió con suaves palabras, que los augurios eran irreversibles y que había sido originados por sus propios pecados. Había hecho tantas cosas mal, que se habían torcido las constelaciones, los astros y sus indicaciones. El asunto no tenía remedio.

En efecto, el rey don Pedro fue asesinado por su hermanastro en 1369.
No se tienen más noticias sobre Abraham ibn Zarzal, podría ser que permaneciera en Sevilla bajo Enrique II o bien pudiera ser que decidiera regresar a la corte nazarí donde quizá se sentiría más seguro. Por otro lado, se sabe que Ibn Zarzal  tenía un hijo, llamado Moshé, que fue un médico que alcanzó gran reputación y era medico personal de Enrique III.


BIBLIOGRAFIA:
- Introducción a la historia de Ibn Jaldun

- Los judíos de Sefarad de Francisco Bueno



jueves, 23 de abril de 2015

POEMA DEL REY AL-MU´TAMID


POEMA DEL REY AL-MU´TAMID

"LLORARÁN POR EL" 





En esta ocasión quiero ofrecerles algo diferente, que espero les guste. 

Se trata de un video donde recito (como mejor puedo) un poema escrito por el rey al-Mu´tamid, cuando estaba cautivo en una celda en Aghmat, al sur de Marraquech. Los cuatro años que sufrió entre aquellas paredes los plasmó en varios poemas y éste es uno de ellos. Para acompañar este poema he tenido la suerte de poder contar con la música andalusí de Eduardo Paniagua. En el CD "La llamada de al-Andalus" se incluye esta pieza "confianza mía". 

En este poema hace alusión a los orígenes de su dinastía, que era la tribu yemení de Lajm, de origen árabe y perteneciente a una de las ilustres e influyentes de la época preislámica y los primeros tiempos del Islam. Los miembros de esta tribu tenían entre sus antepasados los reyes preislámicos de Hira, los Banu Ma´al-Sama´(los hijos del agua del cielo) 

Dos miembros de la tribu lajmí llegaron a al-Andalus hacia 740 formando parte del yund (contingente) de Baly, general a cargo. La dinastía de los banu Abbad de Sevilla eran descendientes de esta tribu árabe. 

Entre los versos de este poema se lamenta el rey sobre su caída en desgracia y el destino que le tocó vivir, para finalmente desear que su muerte ocurra en Sevilla y a la que siempre añora recordando sus palacios, como al-Zahi y al-Zahir, contando éste último con una sala con una hermosa cúpula llamada al-Turayya, las pléyades. 

Hasta el día de hoy siguen las investigaciones y trabajos arqueológicos para poder situar estos palacios en la ciudad o bien, dentro del palacio de al-Mubarak (actual Real Alcázar) siendo tan sólo dependencias de dicho palacio.   
Siguiendo los poetas de la corte, sabemos que en al-Mubarak había una hermosa alberca, que se menciona en este poema. 

En cuanto al posible emplazamiento de al-Zahi y al-Zahir y siempre siguiendo los poetas de la corte, podría ser posible que los palacios que él menciona en estos poemas y otros, estuvieran situados uno junto al río, quizá donde está hoy en día la torre del Oro y el otro en la orilla de enfrente, quizá donde esta situado el antiguo hisn al-farach de tiempos almohades. 

Por último indicar que cuando al-Mu´tamid hace referencia a Sevilla, la nombra Hims, y no Ishbiliya, ya que así se la llamaba, por hacer alusión al contingente de soldados sirios y yemeníes que se asentaron en la zona de Sevilla hacia 740 y que procedían de la región de Hims en la frontera entre Egipto y Siria y entre cuyos soldados estaban los dos miembros de la dinastía Lajm de la cual decía proceder los banu Abbad. 



Espero que el poema les guste, con su traducción al castellano. Les ofrezco también el poema en árabe, ya que es ahí, en su idioma original, donde reside toda la esencia y fuerza de la poesía de al-Mu´tamid. 


BIBLIOGRAFIA: 

- Al-Mu´tamid ibn ´Abbad POESÍAS antología bilingüe por María Jesús Rubiera Mata - Instituto Hispano-Arabe de Cultura - Clásicos Hispano-Arabe bilingüe, Madrid 1987 

- Al-Mu´tamid y los Abadíes de Pilar Lirola Delgado editado por la Fundación Ibn Tufayl de Estudios Arabes - 2012 

MUSICA: 

- Eduardo Paniagua "La llamada de al-Andalus"  2002, sello discográfico PNEUMA

IMAGENES DEL VIDEO: 

- Silves, en la parte baja de la ciudad, han construido una fuente moderna en honor a al-Mu´tamid y la plaza donde se encuentra recibe también su nombre. 
- Sevilla, imágenes del palacio de Pedro I, Real Alcázar de Sevilla 







lunes, 20 de abril de 2015

JARRON DE LAS GACELAS

EL JARRON DE LAS GACELAS




Por Elisa Simon 

Cuando visité el palacio de la Alhambra el año pasado, quedé maravillada al ver el jarrón de las Gacelas expuesto en un lado del patio de los leones. Mi querida Mariam y yo nos quedamos un rato admirando esta obra de arte nazarí.

El jarrón fue realizado en plena época de esplendor del reino nazarí, bajo el emir Muhammad V y forma parte de una colección de ocho jarrones que hoy día se encuentran distribuidos por distintas ciudades el mundo.

Como siempre, intento imaginar el alfar donde fue creado, situado quizá en las afueras de Granada en un taller con un patio grande donde preparar la arcilla rodeado de distintas estancias donde trabajar la cerámica. Gran cantidad de leña, troncos y virutas estarían apiladas cerca de los hornos. Allí trabajarían un numero importante de maestros ceramistas, aprendices y ayudantes. Cada uno tendría su tarea siguiendo siempre las ordenes del maestro alfarero.

Mientras miraba los detalles de este jarrón, pensaba en las manos del alfarero que debió moldear esta gigantesca pieza en un torno, iría acariciando la arcilla, con delicadeza, comenzando por una base muy estrecha para luego darle al cuerpo una forma ovalada. El cuello o gollete y las asas con forma de alas se realizarían aparte para ser añadidas y completar el jarrón.
Después de muchas horas de secado al natural, hacía el jarrón su primera entrada en el horno, donde se cocía a unos 960 – 980 grados. De esta manera se eliminaba todo resto de agua y humedad del barro.



Seguidamente se bañaba el jarrón con un barniz blanco, que los ceramistas hacían a base de oxido de plomo y estaño. Con la pieza completamente esmaltada los artistas comenzaban a trazar los dibujos que decoran el jarrón. Las gacelas, los atauriques, la caligrafía.
Sin dilación comenzaba la pintura, que en el caso de este jarrón, son dos colores fundamentales; azul y dorado. Para ello utilizaban oxido de cobalto para crear el azul. Los ceramistas nazaríes aplicaban los colores con pinceles o plumas, con mucho cuidado y con pulso firme, siguiendo las líneas del dibujo.

Se realizaba una segunda cocción a una temperatura de unos 960 grados. El jarrón ya iba tomando su carácter con el vidriado, pero faltaba aún la característica de la cerámica nazarí: el lustre o dorado.
Ello se realizaba aplicando el dorado, que se hacía a base de vinagre de sulfuros de plata y cobre. En este último paso la leña empleada podía ser romero u otros arbustos que contienen mucha resina y no se dejaba entrar oxígeno en el horno, de tal manera que se producía mucho humo. Cuando el jarrón salía del horno estaba lleno de hollín. Los alfareros con piezas de esparto en mano, realizaban con sumo mimo una frotación para limpiar el jarrón que terminaba brillando con reflejos metálicos. 

Le pregunté a un amigo ceramista, cómo sabían los alfareros andalusíes a qué temperatura estaba el horno. Y me dijo que gracias a la experiencia de los alfareros conocían la temperatura del horno por el color de la llama, que es blanca cuando alcanza la máxima temperatura.


Las protagonistas de este jarrón son las gacelas, que se muestran en el tercio superior. Se trata de dos hermosas y esbeltas gacelas una frente a la otra, en actitud de marcha, en dorado, sobre un fondo azul con ataurique dorado.
La decoración se divide por una franja horizontal que contiene una inscripción que dice: “ la felicidad y la prosperidad” en cursivo granadino.
La parte inferior esta formada por óvalos y triángulos azules entre atauriques y motivos vegetales.
La otra cara del jarrón muestra dos gacelas azules, sin decorar, pisando un ataurique estilizado en azul y dorado.  



El cuello del jarrón esta compuesto de franjas verticales en azul y dorado. Las asas con forma de alas, repiten en los bordes la misma inscripción cúfica “ la felicidad y la prosperidad” completado con motivos vegetales.

Cuando viajen a Granada, visiten el Museo de la Alhambra donde este jarrón único en belleza tiene un lugar privilegiado.

Agradezco la buena voluntad y ayuda desinteresada de mi amigo Ramón Retamero, ceramista de Sevilla, por su colaboración en este artículo.



BIBLIOGRAFIA:

- Catálogo de la exposición “al-Andalus, las artes islámicas en España” Granada 1992


-  blog de mi amigo Ramón, para que vean el trabajo que hace. http://ramonretamero-pintura.blogspot.com.es





martes, 7 de abril de 2015

LA MEZQUITA DE TINMEL

LA MEZQUITA DE TINMEL

Lugar donde se fraguó el imperio Almohade




Por Elisa Simon

Salimos de Marraquech bajo una lluvia torrencial hacia el sur, después de casi cien kilómetros, subimos las montañas del Atlas, por caminos de tierra, curvas, estrecheces, barrancos, precipicios, rocas, ríos, valles y mucha lluvia … llegamos a Tinmel. Debimos caminar un trecho hasta que vislumbramos un edificio que parecía una fortaleza, en una zona inhóspita. 




Estábamos situados delante de la mezquita de Tinmel. La lluvia cesó. Un amable guarda nos saludó con amplia sonrisa y nos invitó a entrar por una puerta más bien pequeña junto  al alminar.

Nada más entrar, me sorprendió una hermosa mezquita sin techumbre, con sus naves, columnas de ladrillo, arcos lobulados, un precioso mihrab, bajo un cielo que parecía querer abrirse.  El silencio imperante quería relatar su historia.
Como suelo hacer cada vez que visito un monumento histórico, intento trasladarme a su tiempo, cuando bullía de gente y esplendor. Con mi cámara a cuesta me retiré un poco de mis amigos y comencé a deambular entre las columnas de la mezquita.




Mis pies estaban pisando el lugar donde se inició el movimiento Almohade. ¡Me parecía increíble! Pensaba que su fundador Muhammad Ibn Tumart, después de estudiar en al-Andalus y en Oriente, regresó a su tierra para difundir su doctrina, la de los unitarios de Dios, al-muwahhidun. Por aquel entonces imperaban aún los almorávides cuyo poder y fuerza eran incuestionables. 

Me imaginaba cómo este hombre comenzó a difundir su doctrina entre las tribus bereberes de la zona y cómo en poco tiempo logró formar todo un ejército de hombres dispuestos a defender la unicidad de Dios y por el puritanismo religioso.




Recordé por encima el contexto histórico que llevó a Ibn Tumart hasta Tinmel. Estando en Marraquech, hacia el 1123,  Ibn Tumart temió por su vida debido a sus públicas y duras críticas contra los Almorávides. Decidió entonces refugiarse en Tinmel, un lugar aislado y de difícil acceso, en el alto valle del Nfis rodeado por las montañas del alto Atlas. Ibn Tumart se acomodó en Tinmel y comenzó a enseñar y difundir su doctrina entre las tribus beréberes de Hargha, Hintata, Gadmiwa, Ganfissa. Estas tribus se solían reunir en los alrededores de Tinmel para firmar acuerdos y prestar juramentos.

Miré a mi alrededor, pero no encontré ningún vestigio visible de la ciudad de Ibn Tumart, quien se ocupó de construir murallas y torres vigía, de las cuales la más famosa sería Bury Tidaf, por el gran tambor usado para dar la alarma. Contaba también con un puente levadizo de madera que protegía el acceso a Tinmel. En su interior la pequeña ciudadela contaba con algunas viviendas, baños, aljibes, una pequeña mezquita y la casa de Ibn Tumart.   



















El movimiento almohade se fue fortaleciendo en la zona e Ibn Tumart se convirtió en Mahdi, es decir, el guía espiritual de los recién adoctrinados almohades. En el año 1130 falleció Ibn Tumart y fue enterrado junto a la mezquita. La disciplina, la rigidez y la buena elección de sus hombres de confianza hicieron que la labor del mahdi diera sus frutos. Dejó como sucesor a su mano derecha, Abd al-Mu´min, quien comenzó desde las entrañas del alto Atlas las campañas militares para derrocar a los Almorávides. Parecía una idea disparatada, ¿Cómo unos cuantos hombres de las montañas iban a ser capaces de acabar con todo un imperio que dominaba gran parte del Magreb y al-Andalus?

Abd al-Mu´min, primer dirigente almohade, llevó a cabo el embellecimiento de Tinmel y  en 1153 mandó construir una nueva mezquita sobre la de Ibn Tumart. Reforzó las murallas y construyó una red de fortalezas situadas en las colinas de los alrededores, por lo que la plaza se hizo inexpugnable.  Intramuros había viviendas, mercados, edificios públicos, baños, una ceca donde se acuñaban dirham de plata cuadrados, una madrasa, una carcel y el mausoleo del Mahdi, que pronto se convirtió en lugar de peregrinación.

La mezquita construida por abd al-Mu´min es casi contemporánea a la Kutubiyya y ha servido de arquetipo para la mayoría de las mezquitas marroquíes. Por su estructura, planta, proporciones moduladas y elementos de su decoración, es una obra maestra de primer orden.
Nuestro amigo Mario José Mañas, arquitecto, nos explicó acerca de la simetría sobre el plano.

--  ¡Es perfecta! – dijo con entusiasmo

Nos situamos al pie de la nave central y nuestro amigo nos explicó, que la construcción y la decoración de la mezquita seguía un plano de simetría en armonía perfecta. El edificio es casi un cuadrado, 48 x 43,60. El patio o sahn y la sala de oración o haram se organizan en nueve naves longitudinales y perpendiculares a la qibla (muro orientado a la Meca). La nave central y la de la qibla son más anchas formando un diseño en “T”. Es un cálculo matemático. Estábamos delante de un esquema geométrico compuesto por un triángulo equilátero y un cuadrado. Todo ello se realizó con la única intención de fijar la atención en el mihrab. El grupo de amigos nos quedamos boquiabiertos y comenzamos a fijarnos en algunos detalles de la decoración.






Los almohades habían introducido algunas novedades, que luego se tomaría como modelo para las mezquitas en el Magreb. Ellos introdujeron en el occidente islámico, los arcos lobulados y el empleo de pilares. La ornamentación austera en un principio, se vuelve más intensa a medida que nos acercamos a la zona del mihrab. De esta manera, los arcos de herradura muy elevados, se convierten en arcos con muqarnas, ornamentación floral, como palmeras y el empleo de la geometría. Todo ello realizado en estuco.





 Las tres cúpulas (dos extremas en las naves laterales junto a la qibla y la cúpula de la maxura) están finamente labradas en forma de estalactitas (muqarnas) para dar su lugar de importancia al mihrab.



En cuanto al material de construcción, los almohades emplearon el ladrillo y un mortero a base de tierra, guijo y cal.

















Esta mezquita y esta ciudad se convirtió en lugar de peregrinación a lo largo de todo el período de dominio almohade. Abd al-Mumin fue enterrado junto al fundador Ibn Tumart. Una vez que los almohades fueron vencidos por los meriníes, éstos destruyeron Tinmel y profanaron las tumbas de los califas almohades. 
Con el paso del tiempo tanto la ciudad como la mezquita se fueron deteriorando, hasta que a principios del siglo XX investigadores comenzaron a preocuparse por el estado ruinoso del edificio. En 1920 bajo la dirección de H.  Basset y H. Terrasse, luego otra en 1981 con un equipo germano-marroquí y finalmente hacia 1992 gracias a los mecenas marroquíes, se hizo una labor de restauración y puesta en valor del monumento. La última restauración se llevó a cabo en el año 1997. 

Cuando visiten Marraquech la próxima vez, busquen la manera de llegar hasta Tinmel. Es una excursión de un día y bien que vale la pena, por la naturaleza del paisaje, el entorno con sus pueblos de adobe enclavados en las montañas y luego llegar a Tinmel. Es toda una experiencia.




COMENTARIOS DE LOS VIAJEROS Y CRONISTAS

Nufadhat el Jirab: “Dejamos este lugar tras haber visitado la mezquita de su Imam, el Mahdi, su casa, los vestigios de su madraza y de su cárcel… ¡ Cuán grande fue nuestro asombro ante esta casa de apariencia insignificante… y que, no obstante, tuvo en su poder las llaves de tantos gloriosos palacios! En cuanto al austero mimbar de esta mezquita, tuvo las riendas de púlpitos labrados con marfil y con las mejores especies de madera de sándalo y ébano…como un pastor conduciendo un dócil rebaño con su cara, el mimbar de Tinmel sometió a las gentes de Córdoba, Sevilla y Granada, de Ifriqiyya y del Magreb.

Al-Idrissi: “Esta ciudadela se llama Tanmallalt. Era el cuartel general del Masmudi Muhammad ibn Tumart, en la época en que apareció en el Magreb, la fortificó y la eligió para que fuera el almacén de sus tesoros e incluso el lugar de su sepultura… Hoy día, su tumba está considerada por los masmudas como un lugar santo, siendo para ellos objeto de peregrinaje. A principios del siglo XII es difícil de creer que en el siglo XII se iba a fraguar un enorme imperio en una aldea encaramada en el fondo de un alto valle del Atlas. Al-Idrissi lo califica de “sendero semejante a una escala….”

Ibn al Jatib en el siglo XIV…. Ni siquiera en sueños un fantasma tomaría este camino….”

León el Africano, hacia 1515: “ Tenmelle es un monte altísimo y muy frío, poblado por doquier. En su cumbre hay una ciudad del mismo nombre, asimismo muy habitada y adornada por un hermoso templo – mezquita- …. Ahí están enterrados el santón el mahdi y su discípulo abd al-Mumin. La gente es maligna y cree ser muy sabia por haberse hecho a las doctrinas de tal hereje. Sus habitantes son gente valiente, rica y dueña de muchos caballos… viven en el monte muchos artesanos judíos… existen en ciertos lugares vetas de un mármol blanquísimo… vense en ciertos parajes muchas columnas, capiteles labrados y grandes y hermosas pilas de fuentes que fueron mandadas hacer en tiempos de los poderosos señores los almohades… vi muchas maravillas…

BIBLIOGRAFIA:

- Itinerario Cultural de Almorávides y Almohades. Fundación El legado andalusí, 2003


domingo, 29 de marzo de 2015

MOSHE IBN ´EZRA´

MOSHE BEN YA´AQOB IBN ´EZRA´

Uno de los poetas sefardíes más sobresalientes de al-Andalus

“Un bonito rostro, un vaso de vino y un jardín,
el canto de los pájaros y la voz del agua de la fuente
son bálsamo para el que ama, alegría para el triste,
alivio para el caminante,
riqueza para el pobre y para el enfermo salud.”


callejuela en Granada 

Por Elisa Simon

Moshé ibn ´Ezra´nació hacia 1055 en Granada, bajo la dinastía de los ziríes cuando el visir Samuel Ibn Nagrella era nasí de los sefardíes granadinos. Ibn ´Ezra´perteneció a una familia con buena posición social y económica, habiendo ocupado puestos en la Administración de la taifa. Moshé recibió una esmerada educación en la escuela talmúdica de Lucena. A esta ciudad huyeron los ibn ´Ezra´, a raíz de los trágicos episodios en la judería granadina y la muerte violenta del visir Joseph ibn Nagrella, hijo de Samuel.

En Lucena Moshé se educó bajo la dirección de Yishaq ibn Yehudá ibn Gayyat, de quien recibió el saber tradicional judío y de su hermano Abu Ibrahim Yishaq, quien lo introdujo a fondo en la literatura árabe. Su formación en Lucena fue tan exquisita que cuando regresó a Granada gozaba de muy buena reputación en el ambiente social y literario de la ciudad. El rey ´abd Allah lo nombró sahib al-Shurta, jefe de policía de la ciudad, puesto que ocupó hasta la caída de las taifas. Su obra poética esta compuesta por unos quinientos poemas entre profanos y religiosos que muestran dos etapas, bien diferenciadas, de su vida.

Su juventud y madurez transcurrió tranquila, dando rienda suelta a la creatividad en un ambiente de paz y bienestar. Durante ese tiempo entabló buenas amistades, en especial con Yehuda ha-Leví, a quien invitó a Granada y bajo cuya protección permaneció durante un tiempo. Siguiendo su obra poética podríamos imaginar que  Moshé disfrutó de una cómoda vivienda con jardines y fuentes y que paseaba por la ciudad respirando el aire puro de Granada sin grandes preocupaciones. Esta primera etapa de su vida hizo que su creatividad se centrara en los placeres y alegrías que le ofrecía la vida. Sus composiciones reflejan los sentimientos y emociones de un hombre feliz, pleno y rodeado de amigos.

En aquellos tiempos escribió el Séfer ha- ´anaq o “ Libro del Collar”, que es una colección de unos mil doscientos pequeños versos que evocan al vino, el amor, la amistad, los placeres, descripciones de jardines y flores. Estas composiciones muestran su pleno dominio de la técnica y temática de la poesía árabe, junto al conocimiento profundo del hebreo.

Estos son algunos versos del Libro del Collar o Séfer ha-´anaq

“Venid a beber bajo mi techo
a la voz de la lluvia del nublado otoño;
ya no viste el mundo se verde manto
y desnudos están tallos y ramas. “
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“Apresuraos, amigos, venid conmigo al palacio,
subiremos a beber a sus terrazas,
en compañía del murmullo de las aguas de las fuentes
y de la voz de los pájaros en su cantar. “
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“Mi alma doy por estas jóvenes de acabada belleza:
su cabello es como la noche, su rostro como la luna.
Con cítaras y laúdes apretados a su pecho,
Cantan, como las madres a sus niños. “
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“Cuando danza mi amada,
sueltos sus cabellos,
como rama de mirto se mueve,
sus ojos como flechas embriagadas en mi sangre
me hieren sin compasión. “

Ibn ´Ezra´ disfrutó también de la poesía estrófica, del tipo muwwassaha, siendo casi todas de tipo erótico, con los versos finales tanto en árabe como en hebreo e incluso algunos en lengua romance.
La vida disoluta de Moshé cambió, con la llegada de los Almorávides en el 1090 y la rendición del rey abd ´Allah. Comienza entonces la segunda etapa de su creación poética, cuando su tono se volvió grave, su temática depresiva, pesimista, hablando sobre el destino, la muerte y sus hijos.  Sus versos se tornaron serios, llenos de dolor y nostalgia tanto por Granada como por sus amigos y familia. La hermosa casa con patio y jardines quedó vacía. La familia Ibn ´Ezra´se vio forzada a emigrar y por razones que se desconocen, Moshé se quedó en Granada durante unos cinco años, hasta que finalmente decidió también probar suerte en tierras de Castilla. Para entonces había perdido gran parte de su riqueza.

Cuando llegó a territorio cristiano, quedó sorprendido y desilusionado por el bajo nivel cultural, desde su personal punto de vista, de las comunidades sefardíes comparado con las de al-Andalus. En algunos poemas del destierro se queja con amargura de la gente entre la que le tocó vivir esos difíciles años.

“ Levantéme con trémulo corazón y salí
errante, y mis hijos imploraron a Dios …
Me condujo el destino a una tierra
En la que mis designios y
Pensamientos quedaron desconcertados;
Un pueblo de labios balbucientes y
Hablar incomprensible;
Ver sus rostros me acongojó … “

Este es el fragmento de poema del destierro:

“ Palomas perseguidas por opresores,
que, dispersas a todos los vientos,
gemís en las redes de los suspiros,
débiles y temerosas:
que Dios os conceda descanso en moradas de paz,
en casas fuertes, en tierra segura.
Vuelan de la montaña a la colina
Hasta que empiezan a desfallecer;
Bajan al yermo para llorar, pero sus alas caen,
Sus pies vacilan, no hay aquí reposo,
Son de nuevo presas del temor. … “

En Castilla Moshé sufrió la soledad, se sintió abandonado por su familia, incluso sus propios hijos. Uno de sus incondicionales seguía siendo su buen amigo, Yehudá ha Leví con quien mantenía correspondencia.

“Y ¿cómo mis parientes me tuvieron por extraño
y cual un ajeno me consideraron mis hermanos?
Lo mismo que ellos mis hijos me abandonaron –
¡igual que yo pequé olvidando a mis padres!
Un instante durará su morada en el mundo
Y su destino será mañana como el mío:
Pues los devorará el primogénito de la muerte y
Su recuerdo será en el mundo olvidado como mi recuerdo … “

Moshé viajó por Castilla, Navarra y Aragón en busca de mecenas, de esta manera, residió un tiempo en Estella, Zaragoza y Barcelona.

… “ cansado de vivir vagabundeo por el mundo, buscando en vano su medida,
cansado de bajar a los abismos, de subir a las densas nubes,
hasta cubrir el firmamento,
con animales del bosque voy, desde lo alto de los montes eternos
cual ave de presa fulguro.
Los confines del mundo como relámpago aplastaron mis pies
Y errante anduve de mar a mar,
Tras un constante caminar no vislumbro descanso ni reposo:
Por el día me ha bronceado el sol, por la noche con colirio
Agrando en la oscuridad mis ojos,
Con todo lo pasado, mi rostro, expuesto al frío y al calor, ha envejecido,
No se me reconoce: mi belleza decaída, mi cara desfigurada. … “

En esta etapa  Moshé profundizó en la poesía religiosa, compuso versos para ser recitados en la liturgia, convirtiéndose él mismo en un gran cantor de sinagoga. Cobraron especial relevancia sus oraciones de perdón ( sélihot) que se recitaban sobre todo durante los días de ayuno.  Aquí tienen la primera estrofa de un largo poema litúrgico titulado “Mi alma te anhela en la noche”

“Ansía mi alma morada de reposo,
por la fuente de vida suspira,
se consume por el lugar santo
y camina día y noche. …”

Moshé ibn ´Ezra´destacó también con una obra, escrita en árabe, donde volcó sus conocimientos acerca del adab árabe. Se trata del Kitab al-muhadara wa-l-mudakara, es una obra básica de la crítica literaria hebrea. Se tradujo al español bajo el nombre “Libro de la disertación y el recuerdo”

El propio ibn ´Ezra´lo explicó así:

“Tratado que comprende la disertación y el recuerdo en el que se contienen notas acerca de la poesía y los poetas, aspectos de la técnica de la prosa y de los prosistas, unas gotas de las opiniones de la ciencia y de los sabios, testimonios de las palabras de hombres píos y honorables, lo nuevo entre las noticias de los filósofos y jurisconsultos, destellos de las historias de hombres principales y famosos, algunos párrafos de las excelencias de escritores y entendidos en retórica, frases de los vestigios de los gramáticos y sabios en cuestiones religiosas … “

Moshé ibn ´Ezra´murió en un lugar desconocido entre los años 1135 y 1140. Su viejo amigo Yehuda ha Leví le dedicó una sentida elegía en su honor.  

BIBLIOGRAFIA:

- Judíos españoles de la Edad de Oro (siglos XI – XII) de Antonio Antelo Iglesias, editado por Fundación Amigos de Sefarad y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid 1991
- Moshé ibn ´Ezra´, antología poética. Traducción, prólogo y notas de Rosa Castillo. Editado por poesía Hiperión, Madrid 1993
- Poetas hebreos de al-Andalus (siglos X – XII ) Antología. Ángel Sáenz-Badillos y Judit Targarona Borrás. Ediciones El Almendro, Córdoba
- Literatura hebrea en la España medieval. Ángel Sáenz-Badillos. Editado por Fundación Amigos de Sefarad y Universidad Nacional de Educación a Distancia, Madrid, 1991