martes, 30 de abril de 2013

MEZQUITA DE ALMONASTER LA REAL


MEZQUITA DE ALMONASTER LA REAL

Por Elisa Simon




Los invito a un breve paseo a un sitio mágico de Andalucía, la mezquita de Almonaster, en la sierra de sierra de Aracena y picos de Aroche, provincia de Huelva. Se trata de uno de los edificios andalusíes más antiguos de la Península.

En la parte más elevada de un cerro se alza sobria y sencilla la mezquita de al-Munastyr. Según parece pertenecía a uno de los iqlim (distritos) de la cora de Sevilla. El nombre puede ser una asimilación al árabe de la palabra latina “monasterion”, probablemente debido a una iglesia monacal visigoda preexistente. 
La mezquita albergaba a unos 300 hombres, que vivían con sus familias en una pequeña medina fortificada y los fieles de las alquerías de los alrededores. Estos andalusíes se dedicaban sobre todo a la explotación minera y la agricultura. 

Paisaje y naturaleza en al-Andalus. F. Roldán.

Esta zona siempre había sido habitada, se sabe que sobre el emplazamiento de la mezquita, hubo un edificio romano pagano, sobre el cual se construyó una iglesia visigoda. Sin embargo, el arquitecto e investigador Alfonso Jiménez Martín confirmó en su trabajo del año 1975, que la mezquita fue una construcción de nueva planta, reutilizando los restos de aquellos antiguos edificios. La época de su construcción, según el mismo arquitecto, la sitúa hacia finales del siglo IX y principios del siglo X, es decir hacia finales de época emiral y principios del califato, bajo abd ar-Rahman III. Para ello se basa fundamentalmente en el mihrab, cuyas características lo sitúan en época temprana.

Plano hipotético de la mezquita. A.Jimenez Martín

Debido a lo accidentado del terreno y el tipo de montaña rocosa, los arquitectos de la época debieron emplearse a fondo para construirla, de ahí que su planta sea cuadrada pero con los ángulos irregulares, así como su desnivel y el grosor de sus muros. La mezquita construida en mampostería, ladrillo y tapial es un hermoso ejemplo de edificio casi rural de gran sencillez pero elegante.

Se accede a ella por un pequeño sahn o patio de abluciones excavado en parte en la roca del cerro, para luego ingresar en el oratorio o liwan girando hacia la izquierda. Una pila circular sirve para el ritual de purificación. Una vez en la sala de oraciones nos encontramos con cinco naves, lo habitual en poblaciones de tamaño medio, perpendiculares al muro de la qibla que está orientado al Sureste. Las naves están separadas por arcos, en su origen de herradura y en época cristiana reformados, sobre los que descansan columnas y capiteles de diversos orígenes, unas romanas otras visigodas. En la parte central del muro de la qibla se abre el mihrab. Según Alfonso Jiménez Martín, el nicho es arcaico, debido a su forma cuadrada al exterior y semicircular en el interior cubierta con bóveda de horno. El arco de herradura del mihrab está encerrado en un alfiz de ladrillo.  Estas características pertenecen a una fecha hacia finales del siglo IX.

vista y corte del mihrab. A. Jimenez Martín


Es probable que la mezquita tuviera solo una puerta de acceso desde el lado norte, su escasa luz la recibía del patio, la puerta y las tres estrechas ventanitas o saeteras abiertas en el muro de la qibla. 
La mezquita se cubre con un sencillo techo de madera y tejas. 

Del alminar original sólo queda la parte inicial de la torre, siendo circular en su interior y cuadrado hacia el exterior, pudiendo subir el almuecín a través de una escalera de caracol.

Hacia el siglo XIII la zona fue conquistada por los cristianos y la mezquita comenzó a sufrir diversas reformas. Se abrió en el muro este, el ábside mudéjar, donde se sitúan restos visigodos, a su lado se levantó la sacristía. Más tarde, hacia el siglo XVI se abrió el pórtico en el muro opuesto, se levantó el campanario y se usó como templo cristiano hasta la construcción de la nueva iglesia.Hoy en día interesantes vestigios visigodos adornan los muros de la mezquita.

ermita en su estado actual. A. Jimenez Martín


El castillo en el centro del cual se sitúa la mezquita, tiene planta poligonal con una superficie de más de 8.000 metros cuadrados. Sus torres y muros pertenecen a distintas épocas andalusíes y se encuentran en diferentes estados de conservación. De este castillo no queda casi nada en pie, ya que una vez perdida su función, cayó en desuso y poco a poco se fueron aprovechando sus restos para otras construcciones, como la de la plaza de toros en el siglo XIX.

Desde hace varios años, en la localidad de Almonaster se celebran las jornadas de cultura islámica, durante las cuales no solo se ofrecen conferencias y mesas redondas sino que en el pueblo se organiza un zoco medieval y otros eventos culturales en relación con su pasado andalusí.

Fotos en este link. 


NOTA: Los planos de la mezquita pertenecen al arquitecto Alfonso Jiménez Martín.

BIBLIOGRAFIA:

-          La mezquita de Almonaster. Alfonso Jiménez Martín. Instituto de estudios onubenses “padre marchena” Diputación provincial de Huelva 1975

-          Paisaje y naturaleza en al-Andalus. Fundación Legado Andalusí. Fátima Roldán Castro.

-          La mezquita de Almonaster y su evolución histórica. Alfonso Jiménez Martín. Actas de jornada cultural islámica “espiritualidad y convivencia en al-Andalus”, Fátima Roldán Castró. Universidad de Huelva, 2006.

-          Agricultura y poblamiento rural en Sevilla durante la época ábadí. Ahmed Tahiri. Area de cultura, Ayuntamiento de Sevilla 2001. 

miércoles, 10 de abril de 2013

CAUTIVERIO DEL REY AL-MU´TAMID EN AGHMAT


CAUTIVERIO DEL REY AL-MU´TAMID EN AGHMAT

relato de los últimos años de la vida del rey taifa de Sevilla.  

Por Elisa Simon 







Cuatro fueron los años de prisión del rey al-Mu´tamid. Para saber cómo llegó a esa penosa situación debemos repasar un poco la historia.

En el año 1085 al-Andalus se quebró por el centro, cuando el rey de León Alfonso VI tomó la taifa de Toledo. Un enorme trastorno supuso la pérdida de ese territorio, porque la frontera andalusí bajó desde la línea del Duero hasta la del Tajo.
La fuerza cada vez mayor del ejército leonés ponía en graves apuros a los reinos taifas, quienes por su parte, eran poco proclives a unir sus fuerzas, buscaron apoyo militar en el cada vez más consagrado Imperio Almorávide del norte de África.


Su líder era Yusuf ibn Tashfin. Pero, ¿quiénes eran los almorávides? Para sintetizar diremos que eran tribus del Sahara que seguían las doctrinas de su líder espiritual Ibn Yasin. Sus seguidores vivían en ribat o convento-fortalezas hasta que decidieron expandir su filosofía a todos los rincones del Magreb. Unieron así a casi todas las tribus bereberes bajo una misma bandera, la Almorávide.

Mientras tanto, en al-Andalus, los príncipes taifas sufrían razzias y pagaban parias a los cristianos, pero todo parecía insuficiente. Incapaces de unir sus fuerzas, los gobernantes buscaron apoyo militar en el exterior, entre sus hermanos de religión, los Almorávides.
Comenzó así una relación política y militar entre al-Andalus y el Imperio Almorávide del Magreb. En dos ocasiones prestaron apoyo militar efectivo para luchar contra los cristianos del norte. Finalmente, viendo la desastrosa y peligrosa situación en que se encontraba al-Andalus, Yusuf ibn Tashfin, siguiendo los consejos de los alfaquíes, decidió destronar a los príncipes taifas.


Cruzó una tercera vez el estrecho en el año 1090. Después de enviar al exilio a los gobernantes de Granada y Málaga, avanzó con su ejército poco a poco hasta llegar a las puertas de Sevilla. La ciudad, sufrió un asedio y un ataque final encarnizado, donde el rey al-Mu´tamid salió al combate buscando una muerte heroica. Todo fue en vano, lloró por sus hijos muertos y se vio forzado a rendirse. Corría el mes de septiembre del 1091.

Yusuf dio orden de destierro. Encadenado y acompañado de gran parte de su familia, entre ellos Itimad, los hijos e hijas pequeñas, y el príncipe heredero ar-Rashid, fue enviado al Magreb como prisionero. La población, conmocionada aún por el sangriento asalto, se acercó al muelle de la sal para despedir al que fue su señor. El poeta amigo del rey al-Mu´tamid, Ibn al-Labbana lo describió así:


“Olvidaré todo, salvo la mañana del Guadalquivir,
En la que los miembros de la familia principesca
Estaban en los navíos como cadáveres en sus tumbas.
El pueblo se agolpaba en las dos orillas y
Contemplando con asombro esas perlas flotando
Sobre la espuma del agua.
Los velos de las mujeres bajados,
Hacían que las doncellas no tuvieran escondido el rostro
Y sus faces se desgarraban como se hubiera hecho con mantos preciosos.
Cuando llegó el momento de los adioses,
Mujeres por las que lo hubieran dado todo
Y hombres prestos a sacrificar su vida,
Lanzaban gritos desgarradores.
Los navíos partieron acompañados de lúgubres lamentos
Como camellos a los que el camellero, cantando, empuja hacia adelante.
¡Cuántas lágrimas corrieron hacia el río!
¡Cuántos jirones de corazones se llevaron aquellas galeras! “


Aquellas galeras llegaron al puerto de Tánger, donde la presencia del rey atrajo a los poetas tangerinos. Conocida es la anécdota de al-Husri, quien le dedicó unos versos al rey esperando una recompensa generosa. Al-Mu´tamid sólo pudo darle unas cuantas monedas que tenía escondidas en el zapato. 


El viaje continuó hacia Meknés, donde permaneció un tiempo y donde coincidió con otro rey taifa destronado, Abd Allah de Granada.
Finalmente, un duro y penoso trayecto en una incómoda caravana lo condujo hasta la ciudad de Aghmat, que está situada a unos 30 km al sur de Marraquech en el valle del Ourika y al pie del Atlas.

El rey al-Mu´tamid llegó a esta ciudad que gozaba de gran apogeo y servía aún de cuartel general de los almorávides. Los geógrafos la describen como una ciudad próspera, un territorio bien acondicionado gracias a un intensivo aprovechamiento agrícola a través de la irrigación y un fructífero comercio caravanero. Aghmat disponía de una fuerte moneda de oro acuñada localmente, el dinar almorávide. Yusuf había fundado ya la nueva capital almorávide, Marraquech, y pronto toda esa opulencia se trasladaría a esa ciudad, quedando Aghmat poco a poco en el olvido.
A esta ciudad de Aghmat arribó el depuesto rey al-Mu´tamid, donde fue recluido en una fortaleza junto a otros presos, donde comenzó su duro cautiverio, a lo largo del cual desarrolló una inspiración poética aún mayor si cabía.
Versos derramando lamentos, lágrimas, añoranza de Sevilla y sus palacios, suspirando deseos y sueños. En rima brotaban palabras llenas de sentimiento, el dolor y la frustración al ver a sus hijas pequeñas sin zapatos, al ver la mirada triste y apagada de Itimad, y los harapos que vestían sus hijos.    
Su familia permaneció en Aghmat, junto al rey, al que visitaban con frecuencia. Itimad y sus hijas e hijos sobrevivían como podían realizando trabajos de hilandera. Los hijos mayores, como ar-Rashid, se ganaban la vida como escribas o copistas en Marraquech. La angustia por los hijos de los cuales no sabía nada oprimía el corazón del rey cautivo.
El rey poeta recibió visitas de sus amigos y cortesanos, como su buen y fiel amigo ibn al-Labbana o Ibn Hamdis, con los que desahogaba su dolor, expresado de esta manera: 


Yo era el aliado del rocío
el señor de la tolerancia
amado por las almas y
los espíritus.
Mi mano derecha era generosa
el día del regalo
y cegaba la vida
el día del combate.
Mi mano izquierda sujetaba las riendas
que lanzaban los caballos
al campo de batalla
Y hoy, soy rehén de las cadenas
y la pobreza, preso, deshonrado,
ave de alas rotas.
Sin responder
 a las súplicas de la gente que viene a mi.
ni a los que piden el día del perdón.
La alegría que conocíste
se ha vuelto tristeza
y las penas han apresado mi optimismo.
Mírame, es penoso para los ojos,
mientras que antes
era una alegría para la vista.


Una alegría recibió al-Mu´tamid cuando supo acerca de su hija Butayna. Ella había desaparecido cuando el alcázar fue asediado por los almorávides. Butayna fue hecha prisionera y vendida como esclava a un comerciante de Sevilla. Éste se la regaló a su hijo, quien demostró ser honesto y casto. Ella le exigió que para poseerla debían estar casados y con el consentimiento de sus padres.
De esta manera, Butayna trazó un lindo poema donde le cuenta a su padre lo que le había ocurrido y le pide su bendición para contraer matrimonio. Aquel poema lo llevó en mano su prometido. El rey e Itimad, se alegraron dentro de las circunstancias, dieron su aprobación y bendición para su hija. El prometido regresó a al-Andalus con el contrato matrimonial firmado por el que fuera rey de Sevilla.
Estando en aquella fortaleza junto a los otros reclusos, había algunos con dotes poéticos, que pronto se acercaron al rey al-Mu´tamid para al menos, alegrar su espíritu con algunas improvisaciones en verso. El rey le dedicó un poema cuando aquellos poetas reclusos fueron liberados.   
Unos años más tarde, otra noticia causó gran tristeza en el corazón del cautivo. Su hijo Abd al-Yabbar se había quedado en al-Andalus y encabezó un ejército con la intensión de recuperar el trono para su padre. Se enfrentó a los almorávides y durante dos años los combatió desde su cuartel general en los castillos de Montemayor y Arcos en la sierra de Cádiz.
Este suceso tuvo consecuencias directas para el bienestar del rey en prisión. Se ordenó su refuerzo de cadenas y las visitas fueron prohibidas. La angustia del rey se hacía insoportable. El temor por la vida de su hijo, la falta de comunicación con los suyos y las heridas que le causaban las cadenas en sus tobillos y muñecas, le hacían desear la muerte.  
Malas noticias llegaron en el año 1095, cuando supo que Abd al-Yabbar había sido alcanzado por una flecha almorávide. Ya no tenía más lágrimas para llorar a otro hijo muerto. Se sumó a este dolor una gran aflicción cuando su esposa Itimad cayó enferma. Logró enviar un mensaje al gran médico ibn Zuhr, que casualmente estaba en Marraquech. Parece ser que asistió a Itimad pero no pudo salvar su vida. Itimad murió solo una semana después de la muerte de una de sus hijas mayores.
 El rey por su parte, no pudo soportar ya más dolor, según parece estaba aquejado de una enfermedad y murió tan solo unos meses después de su amada Itimad. Corría el mes de Octubre del año 1095. El siguiente poema refleja la añoranza del rey por Sevilla y el deseo de ser enterrado allí.  


Quisiera saber,
si pasaré otra noche
en aquel jardín, junto a aquel estanque
entre olivares, herencia de grandeza,
el forcejeo de las palomas
y el trinar de los pájaros.

En el palacio de al-Zahir,
bajo la lluvia de primavera,
respondiendo a los giños
de la cúpula de al-Turayya
mientras que el alcazar de al-Zahir
con su sombra y su luz
nos lanza una mirada
de amante que espera

No sé, si es fácil o difícil
de conseguir ,pero
la voluntad de Dios
se acepta.

Ojalá, Dios decida
que muera en Sevilla
y que Él abra allí
mi tumba, el último día.


Desde entonces y hasta hoy día, los incondicionales del rey al-Mu´tamid de Sevilla, visitan su tumba en Aghmat. Grandes personajes de la historia de al-Andalus así lo hicieron, como el visir Ibn al-Jatib, el cronista al-Maqqari, el padre de la patria andaluza, Blas Infante, que dijo “el rey no ha muerto, duerme aún…”  y muchos otros historiadores, políticos, geógrafos, periodistas, ensayistas, etc.

En 2010, la Asociación Amigos del Legado Andalusí, realizó un viaje a Aghmat para rendir su segundo homenaje al rey al-Mu´tamid, formé parte de aquel grupo de amantes de al-Andalus y le escribí una carta al rey de Sevilla. Aquí dejo un fragmento de la misma…  
“Rey al-Mu´tamid, a medida que se acercaba la fecha para venir a rendirte homenaje mi inspiración se esfumaba. Ya te había escrito unas cuantas páginas, pero las he descartado todas.
Procedo de tierras lejanas allende el mar de las tinieblas. El destino me trajo a Sevilla, donde te conocí. Los muros ocultos de Qasr al-Mubarak me contaron de ti, el  sahn de ibn al-Adabbas te recuerda con cariño, el wadi el-kebir, sigue majestuoso su curso y aún te llora,  ax-Xaraf sigue presumiendo de herencia de grandeza y la cúpula de al-Turayya se impone en el horizonte.
Te conocí a través de la pasión que sentías y expresabas por los que amaste con locura y seguramente aún amas.
Conocí a la Gran Señora de Sevilla, gracias a tus versos donde plasmabas su mirada, su magia, su encanto y su fragancia. 
Gracias a ti, conocí a ibn Ammar entre los muros rojizos del palacio de las Varandas de Silves, donde aún parece escucharse las risas festivas entre copas de cristal. Te conocí por la amargura de tus lágrimas derramadas por tus hijos muertos. Pienso que no hay dolor igual.
Conocí tu sensualidad envuelta en delicadas sedas finas, en el sabor del vino fresco, en el retozar con blancas gacelas, en el balanceo de una barca en un recodo del río, en el calor de las estrellas y la sonrisa de la luna.  

Elisa Simon

NOTA: 

- La música que acompaña el video pertenece a "La Llamada de Al-Andalus" Ensemble de Eduardo Paniagua, Pneuma. 
1.- Nawá Shanbar. Andalusí de Túnez. Eduardo Paniagua. 
2.- Oh cria de gacela... Cálamus, Begoña Olavide, Eduardo Paniagua. 
3.- Las noches del encuentro. Eduardo Paniagua
4.- Twishya Isbihan. Eduardo Paniagua

- Las fotos del día de homenaje al rey al-Mu´tamid pertenecen a mi amigo Rafael López, miembro de la Asociación de Amigos del Legado Andalusi, que tuvo la generosidad de suministrarme todas las fotos de aquel lindo día. Gracias Rafael ! 

- La Asociación de Amigos del Legado Andalusi de Sevilla, es una asociación cultural sin ánimo de lucro, aconfesional y apolítica, que se dedica a la difusión de la historia de al-Andalus en todos los campos. Así mismo, los asociados buscamos y disfrutamos de las huellas andalusíes allí donde se encuentren. Su presidente es Mario José Mañas López y un muy querido amigo personal al igual que su esposa Rosa.


BIBLIOGRAFIA:
-          al-Mu´tamid y los Abadíes, el esplendor del reino de Sevilla. Pilar Lirola Delgado. Editado por la Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes.
-          Al-Mu´tamid, Poesía. Antología traducida por Miguel José Hagerty. Editado por Antoni Bosch.
-          Al-Mu´tamid Ibn Abbad, Poesías. Antología bilingüe por María Jesús Rubiera Mata. Instituto Hispano-Arabe de Cultura
-          Traducción de los dos poemas en versión del profesor Rafael Valencia, tomados de muchas de sus conferencias a las que tuve el gusto de asistir.
-          Los Almorávides. Jacinto Bosch Vilá. Universidad de Granada, colección Archivum.
-          El siglo XI en 1º persona. Las memorias de ´Abd Allah, útlimo rey zirí de Granada, destronado por los almorávides (1090). Traducidas por E. Levi-Provençal y Emilio García Gomez. Alianza Editorial.
-          La Sevilla Islámica. Historia de Sevilla, Jacinto Bosch Vilá. Universidad de Sevilla.
-          Historia de España, Ramón Menéndez Pidal tomo VIII/2 editorial espasa-calpe  

jueves, 14 de marzo de 2013

LA JUDERIA ANDALUSI DE SEVILLA


LA JUDERIA ANDALUSI DE SEVILLA

Por Elisa Simon

Introducción:

La presencia judía en la Península se remonta a época romana. Después de sobrevivir a los visigodos, los sefardíes jugaron un papel importante durante la conquista musulmana del 711, apoyando y ayudando a los hombres de Musa y Tariq en su avance por la Península. A lo largo de los siglos de época andalusí, los sefardíes alcanzaron su máximo esplendor en todas las facetas. En al-Andalus, los judíos o yahudiyyun, integraban la llamada “ahl ad-dimmi”, es decir, la familia o gente protegida por el Islam, al considerarlos “gentes del Libro”. El estado musulmán exigía el pago de un impuesto de capitación llamado yizya.




Organización de las comunidades judías en al-Andalus:

Las comunidades sefardíes en al-Andalus, contaban con una figura principal, llamado nasí o nagid. Debía ser una persona honrada, honesta, culto, de gran prestigio, estimado por los suyos. Uno de los mejores ejemplos de nasí de al-Andalus, es la figura de Hasday Ibn Shaprut, del cual ya hablamos en otros artículos de este blog. El cargo de nasí lo nombraba el gobierno andalusí. Sus funciones más importantes consistían en ocuparse de los asuntos comunitarios en territorio andalusí, mantener contacto  con otras comunidades judías fuera de al-Andalus, representar a los sefardíes frente al gobierno andalusí.
Cada comunidad contaba con dos autoridades, el rabino para temas religiosos y el dayyan o juez para arreglar los litigios internos.
Emplazamiento de las juderías en al-Andalus:



En general, las juderías andalusíes no estuvieron cercadas. En muchos casos se trataba de arrabales o barrios periféricos a la medina, situados en los caminos principales de las ciudades. Las juderías solían estar cerca de un edificio del gobierno, podían también estar localizadas pegadas a las murallas de las ciudades, bien intramuros o bien extramuros.
La vida diaria giraba en torno a la sinagoga, el mercado, la escuela, la casa. Centrándonos en Sevilla, debemos dar un previo repaso a la estructura de la ciudad en aquellos tiempos.

Judería andalusí de Sevilla:



En cuanto a su emplazamiento, las fuentes son escasas, otras son confusas, tampoco se han realizado trabajos de investigación arqueológica, por lo que el grueso de este artículo es una hipótesis, una teoría de dónde podrían haber estado localizadas las juderías andalusíes.
Siguiendo las pocas pistas nos llevan a tres entornos de Sevilla: la actual parroquia de la Magdalena, parroquia de San Lorenzo y parroquia de San Pedro.



-      San Pedro: siguiendo las características estructurales de las ciudades, este entorno cumple, por decirlo de alguna forma, todos los puntos antes descritos: En época califal, taifa y almorávide existía un palacio administrativo llamado al-Mukarram. Es curioso que una de las calles donde estaría su emplazamiento, se llame hoy día, Alcázares. Contaba con salida a dos caminos importantes hacia el norte de la ciudad, lo cual facilitaba la entrada y salida de mercaderías. Una zona de la judería estaría pegada a la muralla califal, como se puede apreciar bien en el mapa del video. Hoy en día se encuentran en esa zona de Sevilla, tres Iglesias, dos de ellas mudéjares, de pequeñas dimensiones. ¿Podrían haber sido antiguas sinagogas?

-      Magdalena: revisando las características y observando el plano del video, situamos esta teoría fuera de la muralla califal. Y no solo eso, sino que la judería estaría separada de la medina por un brazo del río Guadalquivir. Sigamos esta hipótesis. La judería estaría cerca de una de las puertas de acceso a la medina, una de las más importantes, ya que por ella entraban los productos y mercadería tanto de la zona del aljarafe como del puerto fluvial. No olvidemos que el puente de barcas no se construye hasta la llegada de los almohades, hasta entonces el transporte se debía hacer con barcas. Debemos situar el muelle de la Sal no muy lejos del emplazamiento de esta segunda teoría de la judería andalusí. Muchos sefardíes trabajaban en el puerto, como mercaderes o comerciante de productos de lujo, como telas, perfumes, libros, joyas, procedentes de países mediterráneos. Situar la judería en este enclave podría tener su lógica, a pesar de quedar extramuros, ya que tendrían cerca la actividad comercial del puerto y fácil acceso a la medina.

-      San Lorenzo: en este caso, la teoría no guarda las características arriba indicadas. Pero empecemos desde el norte, apoyándonos en el mapa del video. Vemos una laguna, la buhayra grande, que en tiempos abbadíes fue disecada, pero no del todo. Aquella laguna media seca se convirtió con el tiempo en un vertedero extramuros. Siguiendo el mapa, en esa parte, la muralla da un giro bastante pronunciado y no hay ninguna puerta de acceso a la medina. En aquella zona no había ningún edificio del gobierno. Parece que el rey al-Mu´tamid tenía junto al río un palacio de verano, más o menos donde se sitúa hoy el convento de San Clemente. Sin embargo, según mi humilde opinión, veo este emplazamiento teórico con poca base. Está muy alejado de la medina, sin acceso a ella y junto al vertedero de la ciudad. Teniendo en cuenta la importancia que alcanzó la judería en el siglo XI, no me cuadra que estuviera localizada en un entorno semejante.

Resumiendo estas hipótesis y dando una opinión personal, pienso que la localización de la judería andalusí más razonable es en la zona de San Pedro.

Desarrollo de la judería andalusí:

Aprovechemos para dar un repaso general a la historia de la judería andalusí de Sevilla a través de sus personajes ilustres: 
Durante el período emiral y califal, la judería sevillana, vivió a la sombra de la de Córdoba, pero no por eso fue menos próspera, su rabino se llamaba Saadia ben Joseph. En general, los sefardíes se dedicaron al comercio fluvial y terrestre, la artesanía y la medicina. Después de la caída del califato y durante la fitna o guerra civil, (1023- 1031) los sefardíes, al igual que todos los andalusíes, apoyaron a unos y otros dirigentes que ocuparon el moribundo trono califal. La creación de los reinos de taifas, provocó un peregrinaje de los científicos y literatos que buscaban un mecenas. Así, Granada, Sevilla o Zaragoza recibieron familias sefardíes ilustres que destacaron en política y las ciencias. Familias nobles sefardíes que alcanzaron gran fama a lo largo del siglo XI son: Los Baruch al-Balia, Los Ibn Muhajir, los Ibn Azhar, los ben Migash, los Ben al-Yatom,  los Abrabanel.
 La judería andalusí llegó a su máxima extensión en el siglo XI, bajo la dinastía abbadí. El proceso se debió a una serie de oleadas de sefardíes, que huyendo de otras taifas, encontraron refugio en Sevilla. Hubo una primera llegada de cordobeses a principios del siglo XI. Más tarde, en el 1066, arribaron a Sevilla un gran número de sefardíes granadinos, los cuales abandonaron Granada, a raíz de la revuelta popular después del asesinato del visir judío Joseph ibn Nagrella (hijo de Samuel Ibn Nagrella). Una tercera oleada se produjo después de la caída de Toledo en el 1085. Este suceso causó una gran conmoción en todo al-Andalus y a todos los niveles. El mapa de al-Andalus se redujo de forma alarmante, mientras el rey leonés Alfonso VI no cesaba de hostigar, con razzias y exigiendo más y más dinero de los reyes taifas. La pérdida de Toledo supuso el principio del fin de los reinos de taifas.    

Familias ilustres de la judería:

Las familias más ilustres y ricas encontraron  su lugar entre los cortesanos del rey al-Mu´tadid y su hijo el rey al-Mu´tamid. Isaac ben Baruch al-Balia, ocupó el cargo de nasí de la taifa sevillana y formaba parte de la corte como matemático y astrónomo. Isaac ben Baruch Al-Balia (Córdoba 1035 – Granada 1094) fue un gran talmudista y rabino de Sevilla. Procedía de una de las familias judías más antiguas de la Península. Según parece se habían asentado primero en Mérida en época romana, hasta que se trasladaron en un momento dado a Córdoba, donde formaban parte de la élite sefardí. Ben Baruch, coleccionaba libros, logró así reunir una importante biblioteca, la cual convirtió en un centro de enseñanza para los sefardíes.
Bajo los reinados de al-Mu´tadid y al-Mu´tamid ocupó el puesto de visir el sefardí Abraham ben Meir ibn Muhajir, mientras que su hermano Abu Sulayman  ibn Muhajir se dedicó a la poesía de la corte junto con Abu al-Fath Eleazar ibn Azhar.
Un sevillano ilustre fue el talmudista Joseph Meir ben Migash (1077 – 1141). De familia influyente, recibió una esmerada educación. Su padre lo envió a Lucena a estudiar en la escuela talmúdica. Allí fue el discípulo del gran sabio Isaac ben Jacob al-Fezí, quien lo tomó como un hijo y le enseño durante 14 años el Talmud y demás ciencias. Cuando al-Fezí, director de la academia estaba al final de su vida, dejó escrito que fuera el joven ben Migash quien lo sucediera. Así fue. Tenía ben Migash 26 años cuando se hizo cargo de la dirección de la Academia de Lucena. Estuvo al frente de ella 38 años,  durante los cuales la Academia alcanzó su máximo esplendor. El padre de Maimónides estudió allí.



Bajo los almorávides alcanzó gran fama el sevillano Abu Ayyub Sulayman Mu´allím al-Yahudi, médico de la corte almorávide de Alí ibn Tashufin. Según parece se trasladó con él a Marraquech. Compartió la corte con el sefardí Abu-l-Hasan Abraham ben Meir ben Kamneil, como diplomático.
La primera etapa almohade provocó que muchas familias emigraran a otros sitios, debido al ambiente hostil de los primeros tiempos. Los sefardíes sevillanos llegaron a ciudades como Gerona, Barcelona o Toledo, así como a distintas ciudades a lo largo del Mediterráneo, como Fez o el-Fustat (El Cairo), por ejemplo. La judería inició un periodo de decadencia. Los motivos pueden ser por la disminución de sefardíes, así como su pérdida de influencia en política y economía. Hay que recordar también las enormes obras de expansión y embellecimiento que tuvo Sevilla bajo los almohades, lo cual transformó la vieja medina en una ciudad capital de al-Andalus.
En 1248 el rey Fernando III conquistó Sevilla. Se produjo el repartimiento de la ciudad y entregó un distrito a los sefardíes (hoy Santa Cruz y San Bartolomé), es decir, que había una comunidad judía en Sevilla en el momento de la caída de los almohades. Fernando III hizo una maniobra repetida a lo largo de la historia, con el fin de debilitar un grupo o comunidad de una ciudad: desplazó la judería andalusí hacia la zona de los actuales barrios de Santa Cruz y San Bartolomé, la nueva judería.  

              Mapas aportados por Mario José Mañas López  


REFRANES de “Refranero Sefardí” Centro educativo Sefardí en Jerusalem, sección latinoamericana.  

-      El se lo kanta, él se lo baila.  (el se lo guisa y el se lo come)
-      El loko da, el sezudo toma ( el inteligente sabe aprovechar las oportunidades)
-      Ken bien se quiere, en poco lugar cave
-      La mijor palabra es la ke no se avla.
-      La manseves es una vez, el ke se la goza sabe lo ke es.
-      Amigo ke no empresta i kuchio ke ni korta, si se pierden poko importa
-      Al ijo como lo ambezates, al marido como lo anzates (al hijo como lo educaste, al marido como le enseñaste)
-      La ke tiene butika debaso del umbligo, no se muere ni de ambre ni de frio. (la mujer seductora no se muere ni de hambre, ni de frío)
-      De lo ke vees creete la mitad, i de lo ke oyes, nada
-      Del viejo, el konsejo y del riko, el remedio
-      La fortuna tiene dos pies, kon el uno viene, kon el otro se va
-      Mas vale ser kavesa de ratón i no kola de león
-      Kompra fama buena i échate a durmir
-      Ken te izo cuzinera? El safran o la pimienta?

Texto del libro “Sabores y misterios de la cocina sefardí” por Patricia Finzi. Grupo editorial Shalom.  

El pranso

Grande pleto en la kuzina de la senyora Perla, mi vizina.
Un grande pranso tenía ke aparejar, i aínda no savía kualo gizar.
En sima de la meza en la kuzina de la senyora Perla, mi vizina tomates, pimintones, berendjenas, patatas, pipinos, sivoyas i kalavasikas.
Saltó la berendjena:
-      Yo so ermoza, grande i morena;
Yo en la meza so la reyna;
Me komen en salata o me gizan.
Saltó el tomate, kolorido i polpudo:
-      A mi me komen gizado o krudo;
Me meten en kada comida.
-      Bueno, bueno – disho la kalavasika-
Gizándome kon ajiko i tomate
Yo también so muy savorida.
Saltaron la sivoya, la patata i el pipino:
-      Porké a nosotros no metís tino?
Entones la senyora Perla, mi vizina, mareada, se fuyó de la kuzina. Se asentó en el salón, en la mano un papel y un krayón.
I en el papel kon el krayón eskrivió:
Salata de tomate, sivoya, pipino, azeyte, prishil i limón,
Por seguro le agradará a mi marido Shimón.
Berendjena frita kon tomate, vinagre i ajiko,
Es la salata preferita de mi ijiko.
La kalavasika bien kavakada será kon arroz y prishil incida,
I muncha sabor le va dar mismo al mas difisil paladar.
Una gayina al orno con patatikas i bizelia,
Por seguro se chupará los dedos la familia.
Un buen arroz kon salsika de tomate y garvanso
Kompletaran este ermozo pranso.
I es ansí ke la senyora Perla, mi vizina, metió paz i orden en la kuzina.
(Isahar Avzaradel – Ashdod Israel, extraído del libro “Sabores y misterios de la cocina Sefaradí) 

domingo, 24 de febrero de 2013

LIBRO DE PILAR LIROLA DELGADO


LIBRO DE PILAR LIROLA DELGADO 

“AL-MUTAMID Y LOS ABBADÍES, el esplendor del reino de Sevilla (s.XI)

Editorial Fundación Ibn Tufayl de Estudios Árabes 
www.ibntufayl.org 

Hace un año recibí un correo de la fundación de las tres culturas para invitarme a la presentación de un libro. Cuál fue mi entusiasmo al leer, que se trataba de un libro sobre el rey al-Mu´tamid y su dinastía. ¡No podía faltar! Me senté en primera fila, en la biblioteca de la fundación del pabellón de Marruecos con mis cinco sentidos atentos para empaparme de lo que allí se estaba a punto de contar. Como siempre, el profesor Emilio González Ferrín, presentó a la autora. Una mujer joven, con un enorme curriculum y aún mayor conocimiento de al-Andalus y la lengua árabe. Pilar Lirola Delgado, licenciada en  Filología Semítica (sección Árabe e Islámica) en la Universidad de Granada (1988) y doctora por la misma universidad (1993).  Después de la presentación por parte del profesor Emilio González Ferrín, Pilar comenzó su conferencia contando cómo y qué le llevó a escribir el libro. “al-Mu´tamid y los Abbadíes, el esplendor del reino de Sevilla”, se divide en nueve capítulos. Se trata de un libro de consulta para el estudio de la historia de Sevilla en el siglo XI. Para ello se basó en las fuentes árabes, donde Pilar se sumergió para desarrollar en varios capítulos la vida del rey al-Mu´tamid y la dinastía Abbadí desde sus orígenes hasta el trágico final rey de Sevilla. Pero no se quedó ahí, Pilar dedica un capítulo entero a Rumaykiya, vista desde las fuentes árabes y la leyenda que envuelve su historia. La autora explica en otro capítulo, con todo lujo de detalles, la historia de los hijos del rey al-Mu´tamid. Este libro supone una herramienta fundamental para quienes estamos siempre ávidos de conocer más sobre este período histórico. La conferencia se hizo corta. Al finalizar, aplaudimos con entusiasmo. Me acerqué a Pilar para felicitarla por su obra y muy amable no sólo me firmó su libro y escuchó mi pasión por el rey al-Mu´tamid, sino que desde ese momento permanecemos en contacto. Gracias Pilar. 




DATOS DE LA AUTORA:
Pilar Lirola (Dalías, Almería, 1964) es licenciada en Filología Semítica (sección Árabe e Islámica) en la Universidad de Granada (1988) y doctora por la misma universidad (1993). Amplió su formación con estancias de estudio e investigación en diversos países árabes (Marruecos, Egipto, Túnez, Siria, Yemen, Libia y Jordania) y en la Universidad de Londres. Ha dado clases en las universidades de El Cairo, Granada y Cádiz. Desde 1997 es Profesora Titular del Área de Estudios Árabes e Islámicos en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cádiz. Su investigación y publicaciones están relacionadas, por una parte, con el mundo árabe contemporáneo, con trabajos como: Aproximación al teatro egipcio moderno (1990); El teatro egipcio a escena, cuatro dramaturgos, cuatro obras (1991); El universo dramático de Yūsuf Idrīs: Egipto, una preocupación constante (1995); Yúsuf Idrís y su obra teatral El Payaso (1996), Yúsuf Idrís. Una cuestión de honor (traducción del árabe, 2003); o Teatro árabe en español: bibliografía de estudios, textos y traducciones (2008). De otra parte, también ha explorado nuestro pasado árabe e islámico, y ahí se encuadran, entre otros trabajos, su labor de colaboración en la Biblioteca de al-Andalus desde hace más de una década.



   

lunes, 18 de febrero de 2013

Torre del Bronce en Sevilla



TORRE DEL BRONCE 

Mientras preparo el próximo artículo, me gustaría recordarles la noticia que saltó el verano pasado en Sevilla. Este artículo de la prensa sevillana ABC, guarda cierta relación con el tema del pasado post "Un paseo por Sevilla", donde justamente hacía una breve referencia al complejo sistema defensivo de la ciudad almohade.   

SEVILLA

Hallada una nueva torre almohade en la Casa de la Moneda

Después de que Patrimonio parara las obras, un empresario privado logró reanudarlas y el arqueólogo Gregorio Mora dio con los restos de la que ya se conoce como «Torre del Bronce»

ALBERTO GARCÍA REYES / SEVILLA
Día 29/06/2012 - 11.16h


Tras las paredes enfoscadas del bodegón que se ubicaba en el número 1 de la calle Santander, en la Casa de la Moneda, se ocultaba una torre almohade, la tercera en línea recta desde el río en dirección a la Giralda. El hallazgo ya ha sido incluido ya oficialmente en el inventario de la Consejería de Cultura y se ha producido gracias al empeño de un empresario sevillano afincado en Lérida, propietario del grupo Piamontesa, por rescatar los restos del inmueble durante las obras para montar un restaurante.

La torre está partida por la mitad, pero se ha podido restaurar su esqueleto de tapial


Tras la Torre del Oro y la de la Plata, ha aparecido otra de planta cuadrada con la típica construcción de tapial almohade justo a la altura de lo que en el Renacimiento fue la Casa del Tesorero, lugar en el que este funcionario real hacía el recuento de riquezas de la Casa de la Moneda.
El arquéologo responsable se llama Gregorio Mora y no daba crédito cuando, al picar, descubrió unos ladrillos finos que no tenían nada que ver con los del siglo XVI. «Los resultados han sido muy buenos aunque ya sabíamos que en ese sitio había una carga patrimonial muy importante». No obstante, «la torre está prácticamente partida por la mitad» y ha sido fechada entre finales del siglo XI y principios del XII, por lo que es anterior incluso a la Torre del Oro. «Forma parte del recinto defensivo que fue la Casa de la Moneda con anterioridad a la implantación de la fábrica tras el descubrimiento de América, estaba insertada en la ampliación de la muralla del Alcázar para defender el río, donde se hizo una especie de alcazaba».
Entre los expertos que han visitado el lugar ya se ha bautizado el hallazgo como «Torre del Bronce», aprovechando su posición en línea con las otras dos y sabiendo que los nombres de la Torre del Oro y de la Plata también se pusieron siglos después de su construcción con la llegada de las riquezas americanas. Pero Mora aclara que se trata de una torre que no estaba documentada y que, «al formar parte del recinto defensivo, en principio carecería de nombre».