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martes, 31 de octubre de 2017

LA ALCAZABA DE MÁLAGA


LA ALCAZABA DE MÁLAGA 


Por Elisa Simon 




"Se asienta en el monte como en un trono y Dios la ha colocado en un lugar excelso; sus muros y sus recintos son dobles, su almenara se alza sobre la cima del bendito monte sus torres están próximas unas de otras, sus escaleras son altas y sus puertas bien defendidas." 

(Ibn al-Jatib en "el parangón entre Málaga y Salé" revista al-Andalus, vol II, 1924 Artículo de don Emilio García Gómez) 





" ... la ciudad fue fundada por hombres de la antigüedad y la mayor parte de ella está junto a dos diques o puentes construidos por los antiguos. Los puentes están en dos albuferas, que hay allí y fueron hechas con sillares de roca ... la Alcazaba está al este de la medina y que la rodea una muralla de piedra y es extremadamente fuerte e inexpugnable ... " 


(al-Himyari en "cuatro ciudades de al-Andalus y un solo autor" revista de Centro de Estudios Históricos de Granada y su reino, 4, Granada - artículo de J. Vallvé Bermejo)



Desde cualquier lugar de la ciudad de Málaga se vislumbra su Alcazaba, allí, sobre un cerro, vigilante y protegiendo a su gente. Málaga siempre gozó de un enclave privilegiado para el comercio mediterráneo. El suelo fértil, regado con generosidad, ofrecía hermosos vergeles, huertas, zonas de cultivo, recibiendo la brisa del mar y protegidos del aire por las montañas. Uno de los viajeros medievales que la visitaron dejó escrito:  

Ibn Battuta en su Rihla nos relata: " ... Málaga, una de las capitales de al-Andalus y de las más hermosas, aúna las ventajas de mar y tierra y abunda en productos y frutos. En sus zocos se vendía .... higos y almendras que se transportan desde la ciudad y su alzo hasta los países del Magreb y el oriente árabe ... " 

prosigue ibn Battuta con un poema del malagueño ´abd al-Wahháb b. Alí 

"¡Málaga, cuántos higos produces, 
por ti acuden los barcos! 
El médico me prohibió por un mal visitarte 
pero carece de algo parigual a mi vida. " 



La Alcazaba es una mezcla armoniosa de belleza palatina con patios y jardines y la función defensiva propia de una fortaleza. A lo largo de la historia de al-Andalus la Alcazaba se fue transformando y adaptando a sus moradores. La dinastía hammudí, los ziríes de Granada, los Almorávides, los Almohades y los emires nazaríes han ido dibujando la fisionomía de esta imponente fortaleza.  

Según los especialistas, Málaga pudo haber contado con una fortaleza o al menos una atalaya en época califal, cuyos vestigios se identifican con los sillares alternados a  soga y tizón.  




La zona palatina estaba protegida por dos recintos concéntricos amurallados con puertas y las torres que convirtieron esta fortaleza en inexpugnable, adaptándose su construcción a las características del terreno.  


puerta de las columnas, uno de los accesos del primer recinto de la Alcazaba
Es fascinante entrar a la Alcazaba, ascendiendo, a través de la puerta de las Columnas y el arco del Cristo. Parece que la fortaleza me fuera guiando y contando su historia. Es curioso que el arco del Cristo, en época andalusí se llamada "Bab al-miftah", (puerta de la llave) ya que en la dovela clave aparece una llave grabada en relieve, tal como ocurre en la puerta de la justicia del recinto de la Alhambra. 



Una vez atravesadas estas puertas en recodo, el terreno se hace una poco más plano. El patio de Armas se muestra como la antesala de la enorme y reconstruida puerta de los Cuartos de Granada, de acceso recto y flanqueada por dos torres, que da la bienvenida a la zona residencial y de administración.  



A partir de ahí la vista se va hacia todos lados, porque un rincón es más hermoso que el otro. Tres son los palacios que conforman esta zona más alta del recinto y donde los  palacios se articulan entorno a tres patios contiguos, siendo uno de ellos del siglo XI y los otros dos corresponden al siglo XIV. 



La mayoría de los historiadores fechan el inicio de la historia de la Alcazaba, después del año 1031, cuando se p rodujo la abolición del califato de Córdoba. La consecuencia fue la fractura de al-Andalus en reinos de taifas. Málaga se convirtió en capital del reino hammudí, entre los años 1040 y 1057. La dinastía hammudí, descendientes de Idris, el fundador de Fez, habían gobernado al-Andalus desde Córdoba durante la última etapa del califato.


pórtico estilo califal del patio de los Surtidores de la Alcazaba 
Los hammudíes, familiarizados con el arte omeya, pudieron haber llevado alarifes de los talleres cordobeses para construir la Alcazaba de Málaga. 


yesería del siglo XI de la Alcazaba de Málaga 
Esta teoría podría explicar la decoración del pórtico del patio de los Surtidores, que guardan cierto parecido con los que se ven en madinat az-Zahra´. Se trata de un pórtico con tres arcos decorados de dovelas alternando yesería y piedra. La yesería muestra motivos vegetales como palmas y tallos.


pórtico estilo califal del palacio del patio de los Surtidores, siglo XI

En la corte hammudí se hablaba de ciencia y se recitaba poesía entre patios, albercas y jardines. Los poetas quizá improvisaban versos inspirados por las hermosas vistas desde el pabellón de la torre de Maldonado. Aquel pabellón-mirador, con hermosa arquería lobulada y entrelazada, abierto por sus cuatro lados se asoma al mar, el puerto y la medina. 


arcos lobulados y entrelazados del mirador de la torre de Maldonado

mirador de la torre de Maldonado
Hacia 1057 el señor de Granada, el zirí Badis, anexionó Málaga a su reino. Cuando tomó el mando de la Alcazaba mandó terminar la gran obra iniciada por sus antecesores. Para ello   aprovechó el material que estaba a su alcance, tal como mármoles, columnas, capiteles, estatuas de las ruinas del teatro romano.


  
Según su nieto, el rey abd Allah de Granada "... fue entonces cuando edificó la alcazaba de esta ciudad, de modo tal como ninguna otra persona pudiera haberlo hecho en su tiempo, abasteciéndola de todo lo necesario para resistir las mayores pruebas y gastando en ella todo lo que había heredado de su hijo y mucho más, ya que, temeroso siempre de que los voraces sultanes de al-Andalus se coligasen contra él, quería convertirla en un refugio seguro donde resistir mientras pudiese .... "  



Los ziríes gobernaron en la Alcazaba, bajo Tamim, hermano del rey abd ´Allah, hasta 1090 cuando los almorávides de Yusuf ibn Tashufin decidieron destituir los reyes taifas, después del desastre del sitio de Aledo. De esta manera, el emir Tamim de Málaga fue el primero en caer y ser enviado al exilio. 

A partir de 1146 bajo los Almohades es probable, que se llevaran a cabo ciertas restauraciones y reformas sobre todo debido a la calidad del material de construcción, que es en su mayoría caliza "fosilífera" procedente de las canteras cercanas al mar, al ser material permeable se degrada con facilidad. Si bien se emplearon los sillares, ladrillo y otros materiales en su construcción.  



En 1279 el emir nazarí Muhammad II conquistó Málaga. Fueron ellos quienes le dieron brillo, esplendor y belleza, más aún, a la Alcazaba y a la ciudad. La medina protegida también por una muralla con cinco puertas, en su interior se dice que tenía unos 15.000 habitantes. 



En tiempos del emir Yusuf I se construyó el castillo sobre yabal faruh, Gibralfaro, el cual estaba comunicado por la Alcazaba por medio de una coracha. 

Gonzalez de Clavijo, viajero del siglo XIV escribió: " Málaga tiene un castillo alto a un otero con dos cercas y de fuera de la villa está otro castillo más alto que le llaman Alcazaba y del un castillo al otro van dos cercas juntas unas con otras." 


patio de los naranjos, palacio nazarí de la Alcazaba
Los emires nazaríes construyeron dos palacios contiguos, ambos articulados entorno a sendos patios; el de los naranjos y el de la Alberca. 
El patio de los naranjos, con bellos pórticos en sus lados más estrechos, tiene dos pequeñas albercas a cada extremo. Las alcobas más largas que anchas casi han perdido su decoración genuina. 


patio de los naranjos, palacio nazarí de la Alcazaba
El patio de la Alberca, recibe este nombre por su hermosa alberca alargada, que ocupa casi todo el espacio del patio. En este palacio, también vemos los pórticos con arcos de medio punto que anteceden a las salas, donde se debieron realizar trámites administrativos. 
Es muy agradable tomar un descanso en estos patios, sentados, se respira un silencio que hace audible la historia de la Alcazaba. 


patio de la Alberca, palacio nazarí de la Alcazaba
patio de la Alberca, palacio nazarí de la Alcazaba
Existe una zona que no es de acceso público y que es sumamente interesante. El barrio de viviendas, compuesto por pequeñas casas con patio central y que disponían de letrinas. El barrio, que tenía un hammam, esta datado en el siglo XI, con un trazado de calles, con una infraestructura para la evacuación de aguas residuales.   



En 1487 la vida de la Alcazaba se truncó. Fue víctima del saqueo debido al olvido. Más tarde se asentaron en ella familias hasta que en el siglo XIX la Alcazaba andalusí se convirtió en la Comandancia de Ingenieros. A partir de 1930 vinieron especialistas sensibles al estado de la Alcazaba y poco a poco fueron limpiando, restaurando y valorando esta fortaleza. 
Es imponente y emocionante caminar entre los patios, atravesar sus puertas, subir a sus torres, seguir los caminos, descubrir detalles y dejar fluir la imaginación y los sentidos para captar su energía. 


BIBLIOGRAFÍA: 

- "Málaga, ciudad musulmana" de Manuel Burgos Madroñero extracto de la revista Jábega, nº15 1976. 

- "La primitiva Alcazaba de Málaga" Basilio Pavón Maldonado 
- "El siglo XI en primera persona, memorias de abd ´Allah ... " traducidas por E.Leví-Provençal y Emilio García Gómez. editorial Alianza tres 
- "A través del Islam" rihla de ibn Battuta . Alianza Literaria 























domingo, 6 de agosto de 2017

DAR AL-HORRA, GRANADA


DAR AL-HORRA - GRANADA 

Por Elisa Simon 

El pleno barrio del Albaycín Alto de Granada se encuentra el palacio nazarí, llamado dar al-Horra, que significa "la casa de la honesta" haciendo referencia a la reina Aíxa, quien era su propietaria.  





En Enero de este año logramos, por fin, visitar este palacio, que había estado mucho tiempo cerrado al público por trabajos de restauración. Decidimos ir caminando, que dicho sea de paso, si hubiéramos sido conscientes del esfuerzo, habríamos tomado el bus ... 

Comenzamos el ascenso por las estrechas y enroscadas calles del barrio del Albaycín, buscando la calle de las Monjas. Mapa en mano, nos fuimos guiando, mientras seguíamos subiendo por aquellas calles-escalera, hasta que de pronto, nos topamos con el palacio nazarí.  



El palacio de "dar al-Horra" fue levantado hacia el final de época nazarí. Este edificio, según los especialistas, se construyó sobre los cimientos identificados con el palacio zirí del rey Badis, es decir, el siglo XI época de los reinos de taifa. El palacio zirí, comprendía la zona residencial de la alcazaba vieja o qasr al-qadima, donde se integraba también una mezquita, baños y aljibes. Tendría este palacio una zona de jardines o huertas, que quizá estuviera situado cerca del actual aljibe del rey o como se llamaba en aquella época al-yubb al-qadim.  
Aquella alcazaba zirí del siglo XI, tuvo varias transformaciones y destrucciones a lo largo de la historia andalusí, hasta que los nazaríes, en el siglo XV levantaron el actual palacio nazarí, propiedad de la reina Aixa. Ella era una mujer muy respetada, poderosa e influyente en la sociedad. Era hija de emires nazaríes, se casó con uno de ellos, Abul l-Hasan y su hijo, Boabdil, también fue emir de Granada ... el último ... 



Atravesamos una estrecha puerta desde la calle, entramos al pequeño zaguán, que nos llevó hasta un patio central, que sirve de eje a la distribución de las dependencias. En el centro del patio, como es habitual, se encuentra una pequeña alberca rectangular, desde donde resuena un sutil sonido de agua. Estábamos solos. Reinaba el silencio y la tranquilidad. Me senté al sur del patio en la parte más estrecha, con la intención de captar algo de su esencia. 




Me sentí privilegiada, porque me encontraba en el único palacio nazarí del barrio del Albaycín. Observaba, con atención, los tres arcos de la galería norte, que tenía enfrente, cuya decoración original ha desaparecido y sin embargo, conserva la esencia de arquitectura nazarí. Pude distinguir algunos añadidos del siglo XIX y XX, como los pequeños arcos sobre la puerta de la habitación que tenía enfrente. 

Era inevitable pensar en la familia nazarí, sobre todo la de los últimos años del reinado. Recordé las conversaciones con mis amigos Mercedes y José María, quienes me contaron, que en determinadas circunstancias de la historia nazarí, este palacio les sirvió de refugio o residencia esporádica. Así por ejemplo, durante la guerra civil nazarí, que enfrentó a Boabdil con su tío al-Zagal, el rey Boabdil vivió en este palacio, ya que contaba con la protección del barrio que era afín a su causa. Comentamos también, que parece ser que la favorita del emir Abu l-Hasan residió aquí, hasta que logró desplazar a la poderosa reina Aixa.  
Las fuentes árabes son casi inexistentes y las cristianas más fiables son las crónicas de Hernando de Baeza, quien fue testigo de los últimos años del reinado de Boabdil. Este período de la historia de al-Andalus es compleja, fueron tiempos convulsos, con el paso del tiempo la verdadera historia se fue distorsionando, hasta llegar a las leyendas de los románticos del siglo XIX, como Washington Irving. 

Yo seguía sentada en el lindo patio, mientras el agua de la alberca me susurraba acerca de otro personaje histórico fundamental en esta historia ... Isabel de Solís. 



Isabel de Solís había llegado a Granada como cautiva cristiana, de ahí que la llamaran "la romía". La joven de unos 15 años fue capturada, después que los nazaríes conquistaran el castillo fronterizo de Martos en la provincia de Jaén. Allí vivía esta doncella bajo la protección de su padre, Sancho Jiménez de Solis, que era el alcaide del castillo de la Higuera y comendador de Martos. 

"La romía" llegó a Granada y entró a formar parte del harén del emir nazarí, Abu l-Hasan. Éste pronto se fijó en ella; en la blancura de su piel, en su cabello rubio y sus ojos celestes. Quedó prendado de su belleza. Desde el principio, Isabel destacó entre las demás mujeres. 
Sin embargo, se había fijado también en ella la reina Aíxa, que llevaba casada de forma legítima con Abu l-Hasan unos veinte años y tenían tres hijos, entre ellos el primogénito, llamado Abu´abd-Allah, de donde proviene el nombre castellanizado Boabdil.

El rey nazarí se encaprichó de la bella de Martos, según parece, ella residió en este palacio hasta que el emir la tomó como esposa favorita. Isabel se convirtió al Islam y adoptó el nombre de una constelación; las Pléyades, en árabe Thurayya y de ahí derivó en Zoraida o Soraya. Se adaptó bastante rápido a la vida en la Alhambra e incluso dicen, que se enamoró del emir a quien le dio dos hijos varones. El poder de Soraya sobre el emir es tal, que logró desplazar a la propia reina Aixa y sus dos hijos, hacia la zona del palacio del Generalife, en el recinto de la Alhambra.  

Comenzó así una lucha entre ambas, primero por el amor del emir Abu l´Hasan y luego por la sucesión al trono. Fue una época de intrigas, traiciones y conspiraciones, implicando a la nobleza granadina. Se crearon dos bandos; los que defendían a la reina Aixa y como sucesor a Boabdil y los del bando del emir Abu l-Hasan y su hermano apodado al-Zagal. Resumiendo este cruento y al mismo tiempo apasionante fragmento de la historia nazarí, entre 1482 y 1487, 
las luchas intestinas, desembocaron en una guerra civil, circunstancia que fue aprovechada por los castellanos, alentando la discordia y debilitando más aún el decadente estado nazarí. En ese período de tiempo, se sentaron en el trono de Granada, Boabdil, abu l-Hasan y al-Zagal. La reina Aíxa participó activamente en la defensa de sus intereses, que no eran otros que, la entronación de su hijo y primogénito Boabdil. 

La entrada al patio de unos turistas, me sacó de mi letargo ... 



Me acerqué a la galería norte, adornada con tres arcos sobre esbeltas columnas con capiteles nazaríes. Este tipo de capiteles son típicos en el arte nazarí. Se trata de un capitel compuesto, donde la parte inferior tiene forma de cilindro decorado con hojas de acento lisas, mientras que el cuerpo superior tiene forma cúbica y está ricamente ornamentado. Vemos en el palacio de Comares de la Alhambra otras versiones de este tipo de capiteles nazaríes.  Las salas largas y estrechas, con techumbre de artesonado de madera, tienen los muros decorados con yesería elegante de atauriques. Nos imaginamos el hermoso alicatado de los zócalos ...  



Subiendo por una estrecha escalera llegamos a la planta alta, donde se encuentran las alcobas privadas. Un pasillo con una baranda de madera contornea esta planta, que se asoma al patio interior. 





Accedí a una alcoba, atravesando un bello arco, cuyo intradós estaba ricamente decorado con atauriques. A ambos lados no podían faltar las características taqas, o nichos abiertos en los muros, donde se guardaba agua fresca en tinajas de cerámica vidriada. La decoración de las taqas es hermosa. Como es habitual en el arte nazarí, las taqas se ornamentaban con un arco con perfiles ondulados dentro de una alfiz, el cual está a su vez está enmarcado dentro de una cenefa con inscripciones en árabe. Dichas inscripciones suelen ser poemas o alabanzas de los habitantes de la casa o buenos deseos de salud y prosperidad para ellos.  



La sala conserva un hermoso mirador, pequeño e íntimo, donde sí se aprecia la yesería de atauriques e inscripciones, que bendicen esta casa y a sus habitantes. Las vistas al cerro de san Cristobal, desde estas pequeñas ventanas son increíbles. 





Este palacio tiene una planta más. A través de una escalerita subimos para llegar a una amplia y hermosa azotea cerrada con grandes ventanales resguardados por celosías y entonces se abrieron ante nosotros aquellas vistas que quitan el aire ... Granada 


Cuando visiten esta magnífica ciudad, suban hasta la calleja de las Monjas, bien vale la pena una visita a este palacio nazarí. 

AGRADECIMIENTO: 

José María García Flores y María Mercedes Delgado Pérez por su desinteresada colaboración en este artículo.  


BIBLIOGRAFIA: 

- "La Granada zirí" Bilal Sarr, licenciado en Historia y Filología Árabe y doctor en Historia Medieval. Este libro es una parte de su tesis doctoral (2009) - editorial Alhulia. Granada 2011.

- Historia de España de Menéndez Pidal Tomo VIII-4 - Espasa Calpe 
- www.recreahistoria.com - blog de la arabista Mabel Villagra, que fue asesora histórica de la serie Isabel emitida por TVE. Mabel Villagra tiene este blog, que recomiendo para seguir ahondando en la historia.   


Lectura recomendada: 

Novela histórica "Isabel de Solís" de Brígida Gallegos-Coín. Editada por Ultramarina en Granada. 4ºedición en 2013.     









  







sábado, 17 de junio de 2017

CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO - GRANADA

EL CUARTO REAL DE SANTO DOMINGO 

Por Elisa Simon

En el corazón del barrio de El Realejo de Granada, se encuentra un edificio muy singular: El Cuarto Real de Santo Domingo




Su historia está relacionada con el desarrollo y evolución del barrio de El Realejo y San Matías, que en tiempos andalusíes se llamaba rabad al-Fajarrin o arrabal de los alfareros.

En el siglo XI, los reyes ziríes residían en el barrio del Albaycín, donde el rey Badis levantó un palacio y realizó importantes obras de ingeniería hidráulica aprovechando las ricas aguas procedente de la Fuente Grande. A lo largo del siglo XI la medina se fue extendiendo, cruzando el río Darro hacia la Vega. Su sobrino y sucesor, el rey Abd ´Allah, construyó la acequia Gorda (al-saqiya al-Kubra) procedente del río Genil (Sanyal), la cual irrigaba la Vega y atravesaba esta zona para abastecer los alfares y los cultivos agrícolas.


vista sur del cuarto real de santo domingo
Bajo el imperio Almorávide no se realizaron grandes cambios, ya que éstos utilizaron las instalaciones ziríes ya existentes. Debemos esperar a la llegada de los Almohades, hacia 1156, cuando se produjo un segundo crecimiento urbano en Granada, debido al aumento de población. Este fenómeno exigía más infraestructura y un mayor abastecimiento para la población.
Fue así cómo el arrabal de al-Fajjarín se fue poblando, a medida que los talleres de los alfareros se fueron desplazando hacia el extremo del arrabal.

Ya nos indicó ibn Abdun en su Tratado, que este tipo de industria debía estar situado extramuros. …
las tejas y los ladrillos deberán ser fabricados fuera de las puertas de la ciudad y las alfarerías se instalarán en torno al foso que rodea a ésta …”  


cuarto real de santo domingo
Los almohades crearon en de las afueras de las ciudades, grandes almunias, que comprendían amplias zonas de diversos cultivos, como cereales, habas o lino y hermosos jardines. (ver Alcázar Genil y Buhayra). Hacia la mitad del siglo XIII, la decadencia y posterior desintegración almohade, dio lugar a las llamadas terceras taifas. Fue entonces cuando hacia 1232 el caudillo de Arjona Muhammad ibn Ahmar, se declaró independiente y pocos años después estableció la capital de su nuevo reino en Granada. Había nacido el reino Nazarí.

El segundo monarca nazarí, Muhammad II (1273-1302) mandó levantar una cerca entorno al arrabal de los alfareros. Dicha muralla arrancaba en bab al-Tawwabin (puerta de los Ladrilleros), proseguía por varias cuestas, debido a lo escarpado del terreno, hasta llegar a bab al-Hayar (puerta del Pescado). 


cuesta de Aixa, lienzo de la muralla nazarí
El lienzo de muralla, que unía bab al-Tawwabin con la fortaleza de Mauror (torres Bermejas), quedó intramuros. A la mitad de este lienzo se abrió una puerta interior, llamada bab al-Fajjarin (puerta de los alfareros) la cual comunicaba la medina con el arrabal. Dicha puerta fue demolida en el siglo XVI, actualmente es la plaza de Fortuny.


restos del lienzo de muralla que mandó levantar Muhammad II, cuesta de Aixa
Intramuros de dicho arrabal quedó un cementerio, aún algunos talleres de alfareros y contaba también con almunias, siendo cinco las más importantes. Una de ellas se llamaba Yannat al-manyara al-Kubra (la huerta grande de Almanjarra). Esta almunia era propiedad de los soberanos nazaríes, donde habían construido un palacio rodeado de amplias huertas y jardines.
En el siglo XIV el viajero tangerino ibn Battuta visitó Granada. En su rihla dejó escrito: …“ sus alrededores no tienen igual entre las comarcas de la tierra toda, abarcando una extensión de 40 millas, cruzada por el famoso río Genil y por otros muchos cauces más. Huertas, jardines, pastos, quintas y viñas abrazaban a la ciudad por todas partes.”

Dichos palacios constaban de una zona privada y otra pública, la cual se centraba entorno a una sala qubba, construida en el interior de uno de los torreones de la muralla levantada por Muhammad II. 


torre de la muralla nazarí del siglo XIII, en cuyo interior está la sala qubba
Esta cerca fue construida en tapial de argamasa, al igual que gran parte de la torre, sin embargo el cuerpo superior fue construido en ladrillo y rematada con un cuerpo de ventanas, formando así una torre-linterna. Hoy es el llamado Cuarto Real de Santo Domingo.


parte superior de la torre de la muralla donde se encuentra la sala qubba
La qubba, cuadrada y de pequeñas dimensiones, estaba precedida por un hermoso pórtico de cinco arcos sostenidos por esbeltas columnas dobles y decorado con paños de sebka. Justo delante se encontraba una fuente de suelo octogonal. El acceso a esta sala se hacía a través de un hermoso jardín, con un largo andén central, flanqueado por parterres en setos de arrayán. Además de pequeños pabellones en los laterales, estaba ornamentado con arbustos de granados, jazmines, romero, árboles de higueras, naranjos y palmeras datileras.




El pasado invierno, cuando visitamos El Cuarto Real, estábamos solos. La qubba nos recibió con hospitalidad majestuosa. Con el orgullo de una reina, se alzó con toda su belleza y esplendor en alicatados, yeserías y artesonado. Nos tomamos nuestro tiempo para asimilar tanta belleza. Nada más atravesar su enorme puerta de madera tallada, las jambas, nos dieron la bienvenida en una bellísima escritura cúfica, resaltando la unicidad de Dios. Hasta cuatro veces se repite, estando en macroletra de color verde los dos primeros vocablos y los otros dos en microletra celeste. 


escritura cúfica en las jambas de la puerta de entrada a la qubba
Esta bellísima entrada se corona con un intradós en cuyo centro vemos una estrella o flor herencia del arte almohade, así como una inscripción indica que dicha sala estaba al servicio de los reyes nazaríes


intradós de la puerta principal, decorada con ataurique e inscripción cúfica
 Te hemos abierto una puerta manifiesta para que te perdone Dios tus faltas antiguas y modernas; para que te conceda su cumplida gracia; para que te dirija por el camino recto, y te ampare con su poderoso auxilio. El es el que hizo bajar la paz a los corazones de los musulmanes.”

ventanal sur de la qubba, donde estaría situado el trono
Justo enfrente, mirando hacia el sur, se abre en el grueso muro, un hermoso ventanal compuesto por tres arcos de medio punto peraltado, con perfiles ondulados. El vano central es más ancho, lleva un parteluz en forma de columnita. Este gran ventanal central está envuelto en un gran arco con perfil ricamente ornamentado. Las semicolumnas adosadas al muro están alicatadas. 


detalle de la decoración en estuco del gran arco que envuelve el ventanal sur
Los capiteles de esta gran ventana, son compuestos. Un cuerpo inferior de hojas de acanto lisas y un cuerpo superior, que deja entrever la herencia almohade. Esta gran ventanal sur, desde donde habría magníficas vistas a la Vega, deja entrar la luz a través de una hermosa celosía. Por un momento me imaginé al monarca nazarí sentado en su trono presidiendo la audiencia.


detalle de la decoración del ventanal sur. alicatado, estuco, capiteles compuestos
En los muros laterales, se abren sendas alcobas, para el descanso, flanqueadas por dos alacenas, donde se guardaban los enseres.
Admiramos la ornamentación de los zócalos alicatados con decoración geométrica. Lazo con ruedas de doce enmarcados por hexágonos, estrellas de ocho puntas, otras de diez e incluso de doce. 


detalle de la yesería de la pared sur de la qubba 
Los artesanos emplearon colores fríos, como el blanco, negro, azul y verde. El almenado en blanco y negro y la magnífica epigrafía cúfica aludiendo a la “felicidad” y “bendición” con fondo de atauriques. Los paños de sebka de estas alcobas laterales son añadidos del siglo XX.

Alzando la vista, nos quedamos maravillados por la impresionante armadura a cuatro aguas, en madera de cedro. Fue realizada con la técnica apeinazada formando lazo de ocho, creando un armónico cielo, en cuyo centro se encuentra la divinidad. Esta techumbre parece flotar en el aire, gracias a las pequeñas ventanas, cinco por cada lado, con delicada labor de celosía en estuco, dejando atravesar la luz al interior.

armadura de madera de cedro policromada
En los talleres de estos maestros alarifes se fraguó el arte nazarí. Gracias a estas técnicas  empleadas tanto en la decoración como en la arquitectura de esta qubba, se pudo alcanzar la máxima expresión del arte nazarí en los palacios del recinto de la Alhambra.

Cuando la ciudad fue conquistada en 1492, por los Reyes Católicos, esta almunia fue cedida a la orden religiosa de los Predicadores de Santo Domingo, quienes convirtieron estos palacios nazaríes y sus huertas en el convento de Santa Cruz la Real. Los monjes aprovecharon los edificios, mientras les fueron útiles. Hacia el siglo XVI fueron demolidos muchos de ellos, para ampliar la zona de huertas. A raíz de la desamortización de Mendizábal en 1836, el convento dominico pasó a manos privadas. Lamentablemente no se tuvo en cuenta el valor real que envolvía esta propiedad, y sus nuevos dueños, decidieron derribar lo que aún quedaba, destruyendo incluso el jardín, para construir en su lugar un palacete propio. Se logró salvar la qubba, que quedó integrada en el edificio del siglo XIX.
Ya en el siglo XX Gómez Moreno dijo: “ queda pues el salón, pero él sólo es suficiente para dejarnos satisfechos, aunque su estado de ruina y abandono sea deplorable…”

restos de estructuras del edificio halladas en el subsuelo de la qubba
El ayuntamiento adquirió este edificio en 1990.  Entre los años 2001 y 2005 la qubba fue objeto de una primera restauración, al tiempo que se llevaron a cabo importantes intervenciones arqueológicas, arrojando luz no sólo acerca de la historia de la qubba sino también acerca del desarrollo urbanístico del entorno. Después de exhaustivos y concienzudos labores de arqueología e investigaciones científicas, se pudo hacer una puesta en valor. 


restos arqueológicos hallados en el subsuelo de la qubba
Las excavaciones en el subsuelo han permitido identificar estructuras del jardín y sus límites. Se ha identificado la alberca octogonal, restos del andén, y una serie de estructuras a nivel de cimientos.  Por suerte,se pudo “rescatar” la qubba de aquella maravillosa almunia. Recientemente se obtuvo la rehabilitación integral del edificio y su entorno y entre 2014 y 2015 lo ha recuperado en todo su esplendor para el disfrute de los visitantes.   


BIBLIOGRAFIA:

-               “A través del Islam” de Ibn Battuta ed. Alianza Literaria
-               “La Granada zirí”  tesis doctoral editada parcialmente (2009) del doctor en Historia Medieval Bilal Sarr. Ed. Ajbar colección.
-               Arqueología de la arquitectura 1/2002. Actas del seminario internacional de la arqueología de la arquitectura. Análisis arqueológica como base de dos propuestas: El Cuarto Real de Santo Domingo y Patio de crucero, por Prof. D. Antonio Almagro Gobea.
-               Historia de España de Menendez Pidal, tomo VIII-4 reino nazarí de Granada
-               Arte y culturas de al-Andalus. El poder de la Alhambra. Catálogo de la exposición 2013/2014. Capítulo de Antonio Orihuela Uzal, Escuela de Estudios Árabes “Granada, entre ziríes y nazaríes”
-               Cristaos e Muçulmanos na Idade Média Peninsular. Encontros e Desencontros.
“De Palacio a Convento. Cuarto Real de Santo Domingo y las transformaciones en la ciudad de Granada” por Alberto García Porras
-               “Sistemas hidráulicos de la vega de Granada en época medieval: los regadíos
del Genil.” Por Miguel Jimenez Puertas. En Paola Galetti 2012   
-               Intervención arqueológica preventiva mediante sondeos arqueológicos en c/cuesta Monteros, n3. José María García-Consuegra Flores, José Miguel Jiménez Triguero, Francisco Javier Morcillo Matillas, Julia Rodríguez Aguilera
-               Miscelánea Medieval Murciana. Vol. XXV-XXVI. Años 2001-2002 “La expansión de la ciudad de Granada en época almohade. Ensayo de reconstrucción de su configuración. Por Antonio Malpica Cuello. Universidad de Granada
-               “Un espacio singular de la ciudad nazarí de Granada. El Cuarto Real de Santo Domingo.” Por Alberto García Porras y Eva Muñóz Waissen. Universidad de Granada

-               “El capitel almohade: importancia y consecuencias.” Por Purificación Marinetto Sánchez