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miércoles, 25 de enero de 2017

ALCÁZAR GENIL, GRANADA


QUBBA DE ALCÁZAR GENIL, GRANADA 

Una joya nazarí escondida entre bloques de viviendas 
 
Por Elisa Simon




Durante nuestra última visita a Granada, nos volvimos a encontrar con mi querido amigo José María García-Consuegra Flores, con quien comparto esta pasión por al-Andalus. José nos propuso visitar juntos Alcázar Genil. Nos citó en el Paseo del Violón, frente al moderno edificio del Palacio de Congresos. Comenzamos a caminar, mientras José explicaba, con detalle, las excavaciones e investigaciones arqueológicas que se están realizando en esta zona desde hace ya varios años, en algunas de las cuales él mismo participó como arqueólogo. 
La descripción que hizo fue tan esclarecedora, que fui capaz, de trasladarme en el tiempo ...  
 
acceso a Alcázar Genil, el templete posterior fue añadido en el siglo XIX
De pronto, me encontré en medio de la vega granadina, la medina amurallada, quedaba a cierta distancia, distinguí la silueta de los alminares de la colina del Albaycín y el contorno de la fortaleza justo enfrente, en la colina de la sabiqa. El cauce del río Darro discurría entre ambas colinas, buscando las aguas del río Genil. Éste regaba con abundacia y generosidad la fructífera vega granadina. En la confluencia de ambos ríos, los ziríes construyeron un puente y un dique o muro de contención, que fue reforzado por los almohades. De esta manera pudieron encauzar el río.

 Citando las memorias del rey zirí abd Allah

"una hermosa llanura, llena de arroyos y arboledas, que, como todo terreno circundante está regado por el río Genil (wadi Shanili),que baja de Sierra Nevada (Yabal Shulayr)" 

desde el interior de la qubba, el canalito de agua llegaba en su día hasta
la alberca de 121m de largo x 28m de ancho
La extensión almohade de Granada se hizo hacia la rivera izquierda del Genil.   Hacia el 1218 el gobernador almohade sayyid Ishaq ben Yusuf mandó construir una almunya. "Munya" en árabe significa huerto, granja o finca de campo. José seguía describiendo cómo podía haber sido esta almunya, llamada "qasr al-sayyid" en tiempos almohades. 
 Me contó que se extendía a lo largo de varias hectáreas, donde se combinaba un área residencial o palaciega con huertas y campos de cultivos, todo ello protegido por una fuerte muralla con torres de vigilancia. Gracias a las aguas del Genil, dos acequias regaban de forma generosa las huertas de hortalizas y los campos de trigo y olivos. Un número considerable de personal de la almunya se encargaban de las tareas agrícolas.

Las palabras de mi amigo José, me hicieron atravesar los muros de tapial y me encontré con una sublime belleza, semejante al paraíso. 


trabajo de yesería nazarí, conserva los colores originales, realizado en tiempo de Yusuf I


interior de la qubba con fuente de suelo en el centro y el acceso a una de las
dos alcobas laterales
detalle de la decoración geométrica y cenefa con inscripciones en árabe

Mirando hacia un lado se encontraban las distintas edificaciones, unas de forma rectangular con hermosa galería sostenida por pilares de ladrillo y paños de sebka, que jugaban con la luz tenue del sol invernal. Pequeñas ventanas con arcos lobulados asomaban hacia el jardín, de donde emanaba una dulce fragancia de los arboles frutales y flores que abundaban entre pequeñas fuentes de suelo con sus canalitos de agua. Este delicioso jardín almohade tenía una enorme y larguísima alberca, en cuyas aguas quietas se reflejaba parte de la rica arboleda que la rodeaba. Era habitual que estos estanques de las munyas fueran el escenario de naumaquias, donde siempre terminaban hundidos los barcos castellanos para el deleite de los invitados. Unos hermosos arriates de arrayán circundaban el inmenso estanque, que contenía unos 6.700m3 de agua. 


detalle de la yesería con las ventanas de celosía y parte del mocárabe que sostiene la techumbre


decoración geométrica en yeso con colores originales del siglo XIV  
Caminos de rosales decoraban los andenes del jardín, los arbustos de granados mostraban, con orgullo, sus frutos rojizos, mientras que los naranjos hacían lo propio con las naranjas a punto de cosecha. Un poco más alejado del estanque y detrás de los edificios residenciales los cipreses se alzaban al cielo en busca de Dios, mientras los olmos ofrecían cálida sombra a una zona del magnífico jardín. Por un momento me imaginé la magia de estos jardines bajo un cielo estrellado y a la luz de la luna, donde el resplandor de antorchas y candiles se unía al suave susurro del agua y la dulce melodía del laúd ...


arcos de entrada a una de las dos alcobas laterales

detalle de la decoración de los arcos 

José me sacó de mi letargo, para mostrarme la única edificación que sobrevivió a mil avatares a lo largo de la historia. A un costado del estanque, se encuentra una pequeña y hermosa qubba, hoy día rodeada y oculta por bloques de viviendas. Esta qubba de Alcázar Genil nos quiere mostrar un ínfimo atisbo de lo que en su día fue la almunya almohade, embellecida, aún más, bajo los nazaríes


arco de entrada a una de las alcobas laterales de la qubba 
El sultán Isma´il emprendió la primera reforma en 1319, después de la sonada victoria nazarí de la batalla de la Vega contra Castilla. Esta derrota cristiana dio lugar a la firma de unos tratados de paz consecutivos, otorgando a los nazaríes una era de bienestar y prosperidad.  
Mandó entonces levantar la torre-bahw o torre pabellón, a un costado del estanque. Es un espacio pequeño e íntimo, de forma cuadrada, donde los nazaríes recibían a los invitados. Lo debemos imaginar con una exuberante decoración de yesería, datada en tiempos de Yusuf I (1333-1354).  


trabajo de la yesería con inscripciones cúficas del siglo XIV 


inscripciones cúficas en los muros de la qubba 

Esta qubba es una auténtica joya nazarí. Al acceder la vista se dispersa en todas las direcciones, por la belleza de las yeserías de sus muros y la impresionante cubierta. 
José me dijo que los colores de la yesería son originales. Dorados, rojos, azules, verdes. La geometría impera en forma de estrellas de 8 y 12 puntas. Los lazos más grandes contienen en el centro frases en árabe alabando al sultán. Todo ello se dispone de manera ordenada entre cenefas con inscripciones ensalzando a Dios. 




detalle de la decoración del arco de entrada a la qubba nazarí. A un lado se ve la techumbre y
al otro la puerta de entrada  
A medida que subimos la mirada, se entrecorta la respiración al contemplar la bellísima techumbre. La luz se abre camino a través de hermosas ventanitas con fina celosía, dispuestas de cinco en cinco en cada lado. Justo por encima de ellas se desliza, elegante, a su alrededor un friso de mocárabe. 


muros y techumbre sobre las ventanas con un friso de mocárabe
y armadura de madera cuadrada con ataurique

Esta compleja técnica alcanzó su máximo esplendor en época nazarí. Se trata de la combinación geométrica de innumerables prismas  de madera yuxtapuestos, que sostienen el armazón de madera. El colofón lo ofrece la impresionante la cubierta a base de ataurique, el resultado es tan perfecto que parece que flotara en el aire. 


magnífica techumbre nazarí de la qubba de Alcázar Genil 
Perdí la noción del tiempo, mientras José me indicaba los añadidos del siglo XIX, yo veía el suelo cubierto de ricas alfombras persas, quedando en medio la fuente de suelo con su canilito que salía hacia el jardín en busca del gran estanque. A ambos lados de la entrada, las taqas, con jarras de cerámica vidriada, daban la bienvenida al visitante, ofreciendo agua fresca. Si bien se han perdido sus inscripciones, éstas podrían describir la función de la qubba en perfecta rima. La pequeña qubba tiene dos alcobas a los lados, que me imagino dispuestas con mesas bajas y redondas, un diván corrido a lo largo de la pared y mullidos almohadones, donde los invitados disfrutarían de zumos naturales, dátiles y frutos secos.

Hacia un lado de la qubba de alcázar Genil, existe aún la zawiya almohade que pertenecía a la almunya, y que hoy alberga la ermita de San Sebastían. Debemos imaginarla con una cúpula. Según dicen, fue en dicha zawiya donde el rey Boabdil debió entregar las llaves de la ciudad a los Reyes de Castilla y Aragón en 1492. 

antigua zawiya almohade, hoy ermita de San Sebastian junto a Alcázar Genil


antigua puerta de entrada a la zawiya almohade, hoy convertida en ermita de San Sebastián
junto a Alcázar Genil
Parece ser que la madre de Boabdil, Aixa, vendió esta almunya a una familia judía y ésta se la vendió a otra y así el destino de esta finca de recreo fue pasando de mano en mano hasta que en el siglo XX el Estado se hizo cargo de lo poco que quedaba de la enorme almunia. 

Gracias a personas como José María, arqueólogo e historiador y otros investigadores y científicos nosotros hoy podemos hacernos un cuadro y conocer cómo los gobernantes andalusíes disfrutaban y se divertían en este entorno rural envuelto en naturaleza. 





Datos de José María García-Consuegra Flores,historiador y arqueólogo de Granada, licenciado por la Universidad de Girona, obtuvo el dipluma de Estudios Avanzados (D.E.A.) con el trabajo “El Castillo de Salobreña en época medieval” durante los cursos 2004-2007, dentro del Programa de Doctorado “Arqueología y Territorio” de la Universidad de Granada. Miembro del S.E.L. (Salobreña estudios locales) y administrador del blog Patrimonio bajo Guadalfeo ( patrimoniobajogaudalfeo.blogspot.com.es ). Tiene publicado varios artículos en Academia.edu, participó con un magnífico capítulo en el libro “Salobreña, de sus orígenes a la Edad Media”, editado por el Ayto. de Salobreña. Arqueólogo profesional, en la actualidad trabaja en la recuperación y puesta en valor de los restos de Bab al-Ramlá de Granada, popularmente conocido como Arco de las Orejas.
  

 

   

lunes, 28 de noviembre de 2016

LA MADRAZA NAZARI

LA MADRAZA NAZARI 

Un centro del saber en la Granada de Yusuf I

Por Elisa Simon 

patio central de la antigua madrasa, hoy integrado en el edificio moderno y al fondo el oratorio 

Garnata 1350 


El joven Isma'il, llegó a la ciudad procedente de Loja, con la intención de estudiar en la madraza. Caminando entró en la medina por Bab al-Ramla, una puerta con tres hermosos arcos de herradura con bella decoración. Atravesó las calles del zoco estrechas y bulliciosas con suelo de tierra, la gente iba y venía, con prisa unos, a paso más lento otros, mientras que los ojos de Isma'il no podían abarcar tanto esplendor. La alcaicería acababa de ser restaurada por el gran sultán nazarí Yusuf I, las tiendas, unas junto a otras, ofrecían los artículos mas variados. Los carros de madera con grandes ruedas tirados por mulas levantaban polvo a su paso, burros llevando fardos con mercancías debían abrirse camino entre la gente en aquellas callesSu curiosidad lo llevó a entrar por una calleja lateral, al fondo de la misma pudo distinguir una enorme puerta con arco de herradura, se acercó, era el acceso al funduq, lugar donde los comerciantes de diferentes procedencias se alojaban, mientras realizaban sus ventas. El joven, delgado y moreno, giró hacia una pequeña plaza, donde se alzaba imponente la mezquita aljama de época anterior, pero no por ello menos hermosa.  

Junto a la gran mezquita zirí del siglo XI se encontraba la recién inaugurada madraza, llamada Yusufiyya, ya que fue este sultán quien la mandó construir. Se trataba de la única escuela musulmana de estudios superiores pública del reino nazarí. Isma'il se sintió emocionado y privilegiado de poder ingresar en ella. 



puerta de entrada al oratorio de la madrasa, alicatados del siglo XIX 

En esta escuela granadina Isma'il aprendería no sólo el Corán, las leyes y tradiciones islámicas, Derecho y Jurisprudencia sino que recibiría estudios complementarios tales como lengua árabe, gramática y literatura, filosofía  además de geometría, lógica, medicina, mecánica, aritmética y astronomía. 




El había escuchado, que en el Magreb meriní ya existían esta escuelas coránicas o madaris en ciudades como Tremecén, Fez o Marraquech. 

Isma'il, observó la puerta de entrada y leyó con atención la epigrafía alusiva a El Corán, grabada en dos losas de mármol blanco en forma de ventana, colocadas a ambos lados de la puerta, prestó atención a las dos lineas trazadas con suma exquisitez acerca de la fundación de la madraza. 


fragmento de la lapida fundacional, imagen del libro indicado en la bibliografia
" mandó construir esta casa de la ciencia ( que Dios la convierta en mansión de equidad y de luz y la haga perdurar a lo largo del tiempo para las ciencias de la religión) el emir de los musulmanes ( protéjalo Dios con su ayuda), el elevado, el celebre, el noble, el afortunado, el puro, el alto, el magnánimo, el sultán asistido por Dios, Abu-l-Hayyay Yusuf, hijo del elevado, el noble, el grande, el excelso, el justo, el santificado y muy acepto, el emir de los musulmanes y defensor de la religión, Abu-l-Walid Isma' il b.Faray b.Nasr ( que Dios le recompense por el Islam sus virtuosas acciones y sus elevados hechos de guerra santa!) Se terminó en el mes de muharram del año 750"  

El joven, atravesó el arco de herradura y el pequeño zaguán, accedió al patio central por una puerta desplazada hacia un costado con respecto a la principal, con idea de guardar la intimidad del espacio. De pronto, la calma y el silencio se apoderaron del ambiente. En aquel patio se hallaba una alberca central con suelo de ladrillo, rodeada de un anden con un pequeño escalón en mármol blanco.


ladrillo de la decoracion de la alberca del patio principal de la madrasa 
El suave murmullo del agua y la dulce fragancia del jazmín, invadían los sentidos del estudiante, que llevaba un sencillo pantalón bajo una túnica grisácea con capucha. El patio, desde donde se accedía a las salas de estudios y biblioteca, se hallaba rodeado por una galería porticada sostenida por pilares alicatados. 

Un hombre mayor, vestido con túnica blanca de algodón y tocado con un sencillo turbante, apareció desde la sala de estudios a la izquierda del patio. Avanzó, con paso lento, hacia el joven, lo saludó con amabilidad y hospitalidad, mientras Isma' il respondía con agradecimiento y le entregó su carta de recomendación firmada por su maestro, el imam de la mezquita de Loja.  

El director de la madraza le enseñó el edificio, mientras le daba instrucciones tales como horarios y reglas a respetar, haciendo hincapié en la importancia de la difusión de la ciencia y expresó la esperanza de convertir a Garnata en centro del saber. Isma' il compartiría los siguientes años de estudios junto a otros veinticinco jóvenes, todos ellos alojados en la planta superior de la escuela. Cada cual tenía una celda o pequeña habitación asignada, donde además de un lugar de descanso, disponían de enseres para escribir, una pequeña mesa, un atril y un candil. La ventana que daba al patio central, dejaba entrar la luz del día. 


habitacion o celda de estudiante, madrasa ben Youssef, Marraquech
Volvieron a bajar por aquella estrecha escalera situada en una esquina del patio, el maestro le enseñó la biblioteca y las salas de estudio, donde transcurriría gran parte de la jornada, escuchando las clases magistrales de renombrados maestros, que pretendían convertir en sabios imames o alfaquíes a jóvenes como Isma'il, dentro de la doctrina o escuela jurídica malekí imperante en al-Andalus.   


madrasa de ben Joussef, Marraquech 
El hombre mayor dejó para el final el lugar más sagrado, el oratorio, un espacio cuadrado, al cual se accedía desde el patio a través de un pequeño porche y una bella puerta con arco de herradura decorada con yesería en colores vivos. 
Los ojos de Isma'il se llenaron de lágrimas mientras, en silencio, recorría el espacio. El mihrab, de donde emanaba una dulce fragancia a almizcle, le llamó la atención por la sublime yesería que decoraba su fachada.
Un arco de herradura con dovelas a modo de pétalos, encerrado en un alfiz recorrido con una cenefa con inscripciones en su interior y motivos florales rellenando las albanegas, todo ello policromado en colores variados y fuertes encandilaron el corazón de Isma' il.  
El estudiante giró hacia un lateral, donde una ventana geminada abierta en el muro daba hacia un pequeño jardín con alberca rodeado por dos bellos pabellones. 
La luz del día incidía sobre las inscripciones de los muros del oratorio, resaltando sus colores, el perfume de las plantas aromáticas del jardín y el frescor del agua, confluían en armonía en aquel espacio sagrado e íntimo. 
Isma'il alzó la mirada y quedó maravillado por la noble techumbre ochavada de madera, trabajada en lazo. 


Agradecido, el estudiante realizó su primer rezo en aquel oratorio, se arrodilló sobre las alfombras que cubrían el el suelo y comenzó a rezar ... 


yeseria del oratio, gran parte de ella fue sustituida en el siglo XIX 

trompas de mocarabes que ochavan el espacio 

detalle de la yeseria del oratorio de la Madraza 

fachada del mihrab, oratorio de la Madraza 

alberca que daba a un lateral del oratorio, cuyo muro estaria abierto por una ventana doble con columna en medio dejando asi entrar luz natural en el oratorio. 

ventanas geminadas del siglo XIX, colocadas en el muro que fue cegado.
Granada 2016


Hace algunas semanas, visitamos el oratorio de la madraza, que esta embutido dentro de un edificio del siglo XVIII. Nos recibió con amabilidad Carmen, nuestra guía, quien con mucho cariño y de forma amena nos contó la historia del monumento, las transformaciones ocurridas desde la conquista cristiana y los últimos trabajos realizados por los científicos.  

exterior del monumento de la Madraza, siglo XVIII


De aquella hermosa madraza nazarí, queda sólo el oratorio, que fue descubierto en el siglo XIX a raíz de un incendio. Nos contó Carmen, que había quedado oculto al ser enlucidos sus muros en época cristiana. La primera restauración llevada a cabo hacia 1860, hizo que gran parte de la yesería original fuera sustituida, la techumbre se modificó con la apertura de una linterna en el centro, para dar más luminosidad al ambiente y se añadieron otros elementos, tales como las ventanas geminadas ciegas de los laterales y el alicatado de la entrada. 

Después de la conquista cristiana, hacia el 1500 la madraza fue cedida al cabildo, donde gobernaron los caballeros veinticuatro. A partir de entonces se transformó el edificio, añadiendo casas colindantes, convirtiendo su función en Ayuntamiento.   

La mayor modificación se realizo entre los siglos XVIII y XX. En el siglo XIX, se produjo la desamortización de Mendizábal, el edificio fue subastado, lo compró una familia de comerciantes de telas, los Echevarría, quienes lo utilizaron como almacén y donde tenían sus oficinas. A principios del siglo XX fue eliminado el nicho del mihrab y derribada la puerta de entrada. 


Entre los años 2002 y 2011  se han realizado varias campañas de excavaciones y estudios científicos por parte de la Universidad de Granada, para arrojar luz sobre la historia de este monumento y su entorno. 
Gracias a estos especialistas podemos conocer sus restos arqueológicos y disfrutar hoy del precioso oratorio rehabilitado. Es más, hoy en día el espacio ha recuperado su función inicial, como centro del saber, ya que pertenece a la Universidad de Granada, siendo el centro de actividades culturales y artísticas. 


Carmen, muchas gracias 


BIBLIOGRAFIA: 

- Guia breve del palacio de la Madraza, Universidad de Granada - 2012. 
- Arqueologia y Territorio no.5 Luca Mattei "Estudio de la madrasa de Granada a partir del registro arqueologico y de las metodologias utilizadas en la intervencion del 2006"  
- Arqueologia y Territorio Medieval 16, 2009, Bilal Sarr Marroco y Luca Mattei "La madrasa Yusufiyya en epoca andalusi, un dialogo entre las fuentes arabes escritas y la arqueologia". 
- inscripcion poetica de la antigua madraza granadina por Dario Cabanellas www.meaharabe.com 
- Historia de Espa;a Menendez Pidal tomo VIII-4 reino nazari de Granada